La entrada a la pubertad no ocurre
en un espacio social, sino en un ciclo natural y alucinado, donde el deseo de
un muchacho se encuentra con la brutalidad de una castración en medio de la ladera.
Desquite es un cuento del libro Casi un objeto (1978) de José Saramago.
El relato sigue a un muchacho
que, al entrar en la pubertad, persigue la imagen de una muchacha a través de
la ladera. En su camino, se encuentra con una casa en el medio del bosque,
donde es testigo de la castración de un cerdo.
Saramago va dejando pistas en el
cuento para adentrarnos en una atmósfera temblorosa por el calor del desmonte y
abrumadora por el sonido de las cigarras. Combina distintos elementos de la
naturaleza como el río, la ladera y los barbechos. La palabra es utilizada de
tal manera que el relato adquiere una sensación de magia o ilusión óptica, como
el ingreso a un desierto o un espejismo.
El cuento se construye sobre una trama
circular. Inicia con el muchacho saliendo del río, con las piernas cubiertas de
lodo, observado por una rana, mientras un ave azul vuela como un relámpago
sobre el agua; luego ve a la muchacha y desea alcanzarla. El relato cierra
volviendo a la rana, que esta vez se arroja al río; el ave vuelve a pasar como
un relámpago; y finalmente, el muchacho ve a la muchacha y se lanza al río
tratando de alcanzarla. Se puede leer el cuento como si fuera un sueño.
Entre los símbolos que aparecen,
el muchacho se siente observado y juzgado por la rana, estableciendo una
distancia con la naturaleza. La mirada también es central cuando llega a la
casa y presencia la brutalidad de la castración: la mirada humanizada del
cerdo, cabeza gacha bajo la perplejidad; la mirada fija hacia las manchas rojas
en la paja; la mirada en silencio hacia el animal, ya que todos los sonidos
provienen de la naturaleza. La muchacha mira desde lejos. Curiosamente, a pesar
de tantas miradas apreciadas por los ojos de las personas, la casa no tiene
ventanas para ver hacia la naturaleza.
El cuento no trata sobre las convenciones
y estructuras sociales, como otros análisis plantean. Si bien la castración es
un acto cultural, la pubertad, el deseo de alcanzar a una muchacha y la
monogamia familiar también lo son, a mi juicio, el texto es más profundo que la
mera reflexión sobre las relaciones sociales. En cambio, pone en relieve la
relación con la naturaleza. No queda claro si la muchacha es real, lo cual
refuerza la idea del espejismo o el sueño. Por lo tanto, la desnudez que
aparece en el relato podría referenciar esta relación con el ambiente: así es
como nos mostramos ante la naturaleza. No hay necesidad de construir una
convención; nos comportamos con el mismo egoísmo con el que vinimos al mundo y
nos arrojamos al río o nos perdemos entre las ramas, desnudos. Así vivimos el desquite,
como liberación. El desquitarse, utilizado como verbo transitivo en el habla
cotidiana, no es una venganza, sino que, en este caso, se refiere a una persona
que se subsana a sí misma.
Teniendo en cuenta este análisis, no me parece que sea una alegoría de la deshumanización y la brutalidad del mundo adulto que contrasta con la inocencia, ni tampoco trata sobre la pérdida de la inocencia. Lo que sí es, más allá de una crítica social a la violencia con la que tratamos a la naturaleza, es una reflexión profunda sobre las acciones humanas.






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