Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

Desquite por José Saramago




La entrada a la pubertad no ocurre en un espacio social, sino en un ciclo natural y alucinado, donde el deseo de un muchacho se encuentra con la brutalidad de una castración en medio de la ladera. Desquite es un cuento del libro Casi un objeto (1978) de José Saramago.

El relato sigue a un muchacho que, al entrar en la pubertad, persigue la imagen de una muchacha a través de la ladera. En su camino, se encuentra con una casa en el medio del bosque, donde es testigo de la castración de un cerdo.

Saramago va dejando pistas en el cuento para adentrarnos en una atmósfera temblorosa por el calor del desmonte y abrumadora por el sonido de las cigarras. Combina distintos elementos de la naturaleza como el río, la ladera y los barbechos. La palabra es utilizada de tal manera que el relato adquiere una sensación de magia o ilusión óptica, como el ingreso a un desierto o un espejismo.

El cuento se construye sobre una trama circular. Inicia con el muchacho saliendo del río, con las piernas cubiertas de lodo, observado por una rana, mientras un ave azul vuela como un relámpago sobre el agua; luego ve a la muchacha y desea alcanzarla. El relato cierra volviendo a la rana, que esta vez se arroja al río; el ave vuelve a pasar como un relámpago; y finalmente, el muchacho ve a la muchacha y se lanza al río tratando de alcanzarla. Se puede leer el cuento como si fuera un sueño.

Entre los símbolos que aparecen, el muchacho se siente observado y juzgado por la rana, estableciendo una distancia con la naturaleza. La mirada también es central cuando llega a la casa y presencia la brutalidad de la castración: la mirada humanizada del cerdo, cabeza gacha bajo la perplejidad; la mirada fija hacia las manchas rojas en la paja; la mirada en silencio hacia el animal, ya que todos los sonidos provienen de la naturaleza. La muchacha mira desde lejos. Curiosamente, a pesar de tantas miradas apreciadas por los ojos de las personas, la casa no tiene ventanas para ver hacia la naturaleza.

El cuento no trata sobre las convenciones y estructuras sociales, como otros análisis plantean. Si bien la castración es un acto cultural, la pubertad, el deseo de alcanzar a una muchacha y la monogamia familiar también lo son, a mi juicio, el texto es más profundo que la mera reflexión sobre las relaciones sociales. En cambio, pone en relieve la relación con la naturaleza. No queda claro si la muchacha es real, lo cual refuerza la idea del espejismo o el sueño. Por lo tanto, la desnudez que aparece en el relato podría referenciar esta relación con el ambiente: así es como nos mostramos ante la naturaleza. No hay necesidad de construir una convención; nos comportamos con el mismo egoísmo con el que vinimos al mundo y nos arrojamos al río o nos perdemos entre las ramas, desnudos. Así vivimos el desquite, como liberación. El desquitarse, utilizado como verbo transitivo en el habla cotidiana, no es una venganza, sino que, en este caso, se refiere a una persona que se subsana a sí misma.

Teniendo en cuenta este análisis, no me parece que sea una alegoría de la deshumanización y la brutalidad del mundo adulto que contrasta con la inocencia, ni tampoco trata sobre la pérdida de la inocencia. Lo que sí es, más allá de una crítica social a la violencia con la que tratamos a la naturaleza, es una reflexión profunda sobre las acciones humanas.




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