Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

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Raymundo Gleyzer: el cine como un arma revolucionaria




Hoy se cumplen 45 años del secuestro y desaparición de Raymundo Gleyzer, un cineasta de visión crítica que respondió con sus proyecciones al período oscuro de la historia de nuestro país, donde los militares sembraron terror con sus sangrientas dictaduras en América Latina. Los cineastas tomaron las cámaras en sus manos y las alzaron como puños al ascenso obrero y popular de los 70. La famosa frase “¡corte-acción!” que solemos usar en la cotidianeidad y que reflejamos en la portada de la publicación, se trasladó a barricadas en cada una de las manifestaciones. 


Para el cineasta, las creaciones audiovisuales no solo fueron producciones artísticas sino también elaboraciones para la acción anticapitalista y antiimperialista. Estas ideas y puntos de vistas se debatieron al calor de la revolución cubana y el ascenso obrero en América Latina, bajo la conclusión de empalmar al cine con la revolución.


Las discusiones políticas lo llevaron a cuestionar la conciliación de clases. Podemos poner en ejemplo citando su film “Los Traidores” donde trata la historia de un burócrata sindical peronista que, luego de un largo recorrido para el ascenso, terminó persiguiendo a activistas y delegados de los trabajadores. Como muchas otras películas, esta fue filmada en la clandestinidad para proyectarse en secreto en células partidarias y barrios populares, donde no hacían falta las butacas para sentarse porque debían estar erguidos para poder escapar rápidamente si era necesario.


Raymundo usó al cine como un gran soporte de denuncias contra el régimen mostrando al mundo los flagelos que sufrían los trabajadores y el pueblo oprimido. Describió detalladamente la explotación y muertes por condiciones de trabajo, la odiada burocracia sindical que se encargó de entregar a los trabajadores, los tentáculos del imperialismo saqueando a América Latina y la obediencia de sectores de la población al nacionalismo burgués.


Mientras la lucha armada marcó una generación militante, sus armas fueron las proyecciones audiovisuales. Desde su juventud consideró al cine como una herramienta masiva de acción política, buscando acercar las ideas de la revolución a los sectores populares, ya que al cine por aquel entonces, solo asistían las clases medias.


Sus obras no quedaron en el olvido ni las desaparecieron los militares, volvieron a proyectarse en las asambleas, piquetes y fábricas recuperadas pos crisis del 2001. Hoy viven en las universidades, las aulas de formación y en el cine independiente revolucionario.


Para cerrar, este es un fragmento extraído de la Revista Nuevo Hombre de 1974 titulado como Cine de Base: un arma revolucionaria: “el artista es un trabajador intelectual, forma parte del pueblo y necesariamente debe optar: o coloca su instrumento de trabajo al servicio de la clase obrera y el pueblo, impulsando sus luchas y el desarrollo de un proceso revolucionario; o se coloca abiertamente del lado de las clases dominantes, sirviendo como transmisor y reproductor de la ideología burguesa”.


Raymundo Gleyzer, ¡PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!

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¿Qué es la precarización laboral?

 





Esta semana falleció un pibe que trabajaba de cadete en un accidente de tránsito. Por Facebook en un grupo de vecinos se armó un debate sobre la situación: estaban los que decían que murió por negligencia propia al no usar casco, y los que lamentaron su muerte reconociendo que estaba en condiciones laborales precarias.


La muerte de este pibe deja al descubierto las condiciones de precarización laboral en la que están los cadetes. Más allá de querer pensarlo individual (si llevaba casco o no), responde a una condición que crea el propio sistema capitalista para intensificar el trabajo, que se logre una mayor explotación de las tareas para maximizar las ganancias y generar alienación. Es decir, son condiciones estructurales proyectadas por las distintas industrias, servicios y comercios. Durante la pandemia se multiplicó el trabajo, los accidentes y las tragedias por la “esencialidad” del rubro ante la medida del “quedate en casa” impuesta por los gobiernos. En cuanto a las condiciones de precarización laboral, por lo general los más afectados son los jóvenes y las más perjudicadas son las mujeres.


Veamos algunos puntos sobre las condiciones laborales en las cadeterías locales:


1- Forma de contrato: la mayoría de los servicios y comercios que utilizan cadetería contratan de “palabra”, es decir, a través de una entrevista informal, si es que la tienen. Además no son laburantes registrados, no hay papeles de por medio, ni monotributo, y si fuera por esto último, habría otras dificultades sobre todo económicas.

2- Se sobrevive diariamente: los cadetes no tienen un sueldo fijo, ganan por cada viaje y con suerte les dan propina. En el caso de que se confundan al dar cambio monetario al cliente o “acepten” plata falsa, están fritos porque lo deben retribuir de su bolsillo. No tienen feriados pagos ni vacaciones pagas ni aguinaldos. Hay días laborales que realizan un solo viaje peligrando la comida de sus hijos y hay otros que realizan varios pedidos sin cobrar el porcentaje de horas extras que tienen los trabajadores registrados.

3- Condiciones de seguridad e higiene: los elementos de seguridad y las condiciones materiales correspondientes que se requieren para el vehículo corren por cuenta propia, al igual que los protocolos sanitarios. Las cajas transportadoras y la ropa personalizada con la marca de la firma se han convertido en un negocio para los comercios ya que muchos de ellos la venden, alquilan o descuentan de los viajes que realizan.

4- Recurren a obras sociales privadas: si hacen varios viajes diarios y les dan propina, la única forma de tener una obra social es pagándola por propios medios o con ayuda de un familiar. Usan la salud pública pero todos sabemos que atienen a un centenar de personas y en la pandemia estuvo al borde del colapso.

5- No están sindicalizados: es importante que los trabajadores sean parte de una organización a la que tengan la libertad de afiliarse para que pelee por sus derechos y contra la precarización laboral que imponen las patronales. Además de la organización política y sindical que les permite desarrollar la consciencia y solidaridad de clase, tienen otros beneficios como atención en salud, cursos para estudiar, ayudas familiares, clubes para disfrutar en familia, entre otras cosas.

6- El colmo de la informalidad: no tienen un recibo de sueldo que les permita comprar a cuenta en comercios o alquilar un inmueble. El recibo de sueldo es un requisito fundamental para muchas cosas.

7- Los aportes jubilatorios corren por cuenta propia.

8- Las muertes pueden evitarse.




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