Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

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La fiesta ajena por Liliana Heker




El título “La fiesta ajena” adelanta el cuento y hacia dónde se dirige el texto. Introduce una fiesta que no está destinada ni para el narrador ni para los personajes. Es ajena. Y en los primeros versos nos adentra sus razones: “es una fiesta de ricos”, según Herminia. 

La mujer es la sirvienta de la casa de Luciana, la cumpleañera. Su hija Rosaura quiere ir porque se considera amiga. Hacen la tarea juntas, dice.

Liliana Heker, por allá en 1982, durante la dictadura, dialoga con esta situación: una sirvienta y dos clases antagonistas. Vuelve a publicarse en un libro de cuentos en 1991. Podríamos volver a publicarlo porque no envejeció.

La inocencia e ingenuidad de Rosaura chocará con una realidad cruel: la premisa marxista de que la burguesía transforma la realidad para su propio beneficio, empleando y explotando al proletariado. Los ricos podrán ir al cielo, como dice ella, y bienaventurado los pobres que para ellos también es el reino, pero antes, pasarán por la tierra con el afán desmedido de la soberbia y avaricia. Porque justamente en este sistema capitalista se creen dueños de nuestras vidas, de vidas como la de Herminia y Rosaura.

La niña manifestó su aspiración, ofuscándose con su mamá por la visión que tenía de la familia de Luciana. Ella quería ser rica, también, que como niña es difícil comprender la situación, sino más bien es un deseo. Sin embargo, como “más sabe el zorro por viejo que por zorro”, la cuestión es que, para Herminia, como para cualquier madre, es difícil plantear que no tiene nada que ver con esas personas, y que la van a usar. Herminia aportó a esa “amistad” como consecuencia de llevarla a su trabajo, seguramente porque no tenía con quién dejarla, y sobre todo, con quién dejarla para hacer la tarea. Caso contrario la vida de Luciana, que Herminia cuidaba, ayudaba con los deberes y le preparaba la merienda.

De todos modos, “la sirvienta”, hizo que Rosaura sea parte de la fiesta, que se vea hermosa y mostró su esmero en la preparación para su asistencia, a la fiesta donde las amigas de Luciana se preocuparon por pertenecer a una clase, mientras que ella ganó en la carrera de embolsados, en la mancha agachada y jugó con los varones al delegado. Procuró divertirse, mostrando allí, en el juego, dónde se vieron las claras diferencias en la educación clasista.

Rosaura, engañada bajo una máscara de juego y cooperación, no tomó consciencia que Inés, la madre de Luciana, la puso a trabajar durante el cumpleaños. Hizo falta un símbolo para percatarse: no recibió lo mismo en forma de suvenir como todos los chicos y las chicas del cumpleaños, sino, recibió una paga como su mamá, que es la sirvienta. Un golpe muy duro para una niña, y cualquier niño. Este cuento muestra de manera sencilla como la crueldad puede operar en silencio.

 



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Herman por Krasznahorkai László




A las pocas horas de enterarme sobre el nuevo Nobel de Literatura, descargué el libro Kegyelmi viszonyok en húngaro, que luego traduje con Google. Una traducción legible para mi gusto, a prueba de ansiosos que querían degustar sus cuentos. Su título en inglés lo mencionan como Relations of Grace – Death Stories (Relaciones de gracia), prefiriendo más la traducción en español de Relaciones misericordiosas, ya que para mí, no refieren a lo mismo. Ustedes pueden hacer el ejercicio de buscar ambas definiciones y sacar sus conclusiones con los textos. Aunque ambas están ligadas, quizás, a los pecados y las miserias humanas vistas desde la óptica del cristianismo, a propósito, no tiene nada que ver con Dios, sino con una cuestión trascendental a partir de la reflexión. Sigamos.

Como todo libro de cuentos, fui leyendo los que el azar me seleccionaba, o quizás el inconsciente al leer los títulos. Hasta me encontré con uno: “El fin del arte” para la traducción que me hizo Google, “El fin del oficio” para la traducción hecha por un traductor en español y para el traductor inglés. Me gustó más la traducción de “El fin del arte”, por la mera historia y por el epígrafe que hace mención al Nobel japonés Yukio Mishima, debido a imaginarlo dantoescamente (de Arthur C. Danto)  como concepto de que “se termina la historia del arte”, o provocativamente, “la muerte del arte”. Danto no dice que ahora ya no habrá más arte, lo que sostiene es que se termina el relato de la historia. Se termina la búsqueda de la respuesta a la pregunta “¿qué es una obra de arte?”. E imaginé al japonés ganador del galardón haciendo un harakiri: no solo es el fin del oficio de escribir, sino algo más: ¿qué es una obra de arte si no la locura de provocar una muerte así? Me estoy dejando llevar por la imaginación. Vuelvo.

Leí, sin querer, sin haber comprendido demasiado, y el azar me llevó por allí, “la segunda versión del texto”. Así es, empecé por “lo segundo”, aunque no es una continuación, sino una segunda mirada, lo cual es más reconfortante y que al leer luego “lo primero” puede que sea una interesante propuesta del error. ¿Qué impacto en lo que hace a la “misericordia” hubiese tenido si fuese al revés? No lo sé.

Voy a presentarlo en orden cronológico como sugieren en las distintas ediciones a lo largo del mundo.

El cuento inicial de “Herman, El guardabosques”, establece una escena crucial. Herman, un cazador extraordinariamente hábil (un artista de la caza ancestral), es enviado al abandonado bosque de Remete en Hungría para eliminar la enorme cantidad de “depredadores nocivos” que han proliferado. Después de dos años de exterminar animales, Herman tiene una pesadilla reveladora junto a un pozo de cadáveres, donde escucha ruidos repulsivos. Esto lo detiene, ya que se da cuenta de que había estado “sumido en la más profunda ignorancia”: comprende que todas las criaturas, sean salvajes, domésticas, animales o humanas, son parte de un único y desordenado conjunto sin ninguna jerarquía.

Una ola de compasión lo invade, poniéndose del lado de las víctimas, lo que lo lleva a rechazar la obediencia ciega a “la tiranía de la ley” que antes lo había dominado. Habiendo superado las nociones de bien y mal y la arrogancia humana, Herman comienza una nueva trayectoria: por resentimiento y en defensa de los animales, ahora se dedicará a cazar personas, convirtiéndose a su vez en fugitivo de la ley.

El segundo relato titulado “El fin del oficio (arte)”, funciona como una alegoría que aborda el mismo tema desde un ángulo diferente. En esta ocasión, la historia es narrada por un personaje aristocrático con inclinaciones libertinas, una especie de Marqués de Sade moderno que se siente atraído por el “audaz impulso del sacrilegio” y la “emoción de un acto criminal”.

Este narrador y sus amigos se encuentran en la ciudad y, como si fueran turistas, descubren con un placer estético las actividades de Herman, quien deja animales muertos cerca de las casas para luego capturar a personas. El narrador empieza a sentir que “debe haber alguna interconexión entre “Herman y nosotros...”. El clímax llega cuando Herman coloca una trampa en la alfombra roja que lleva al altar mayor de una catedral católica.

Ambos relatos, aunque con variaciones en la trama, comparten la misma preocupación filosófica: las consecuencias de desafiar y desmantelar las normas y valores humanos establecidos. La revuelta de Herman, nacida de su horror ante la arrogancia humana, es admirable en su intención, pero resulta tan vana como la postura del narrador sádico, cuya aspiración de una “liberación total de la imaginación” es inalcanzable.



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El matrimonio de los peces rojos, por Guadalupe Nettel




Después de varios años de su publicación, llegué a uno de los cuentos de Guadalupe Nettel, a quien conocí a través de su novela “Después del Invierno”. Su sensibilidad y su forma de reflejar la vida cotidiana fueron lo que más me gustó. El cuento es una exploración íntima y simbólica del deterioro conyugal, utilizando la vida en cautiverio de una pareja de peces como espejo de las dinámicas emocionales y comportamentales de la pareja humana, compuesta por la narradora y su marido, Vincent.


La narradora y Vincent reciben inicialmente a los peces rojos —macho y hembra— como un obsequio alegre y un amuleto para paliar la incertidumbre del embarazo. Sin embargo, la posterior identificación de los peces como Betta splendens, o “luchadores de Siam”, originarios de aguas estancadas que se caracterizan para su dificultad para la convivencia, establece el marco para la tensión matrimonial.


Tras pedir la licencia de maternidad, la narradora se encuentra con un exceso de tiempo libre, mientras que Vincent incrementa sus horas de trabajo, sintiéndose ella distante y fuera de sus preocupaciones laborales. En este contexto de confinamiento (una suerte de “cárcel domiciliaria”, la narradora se dedica a observar a la pareja de peces que, al compartir un hábitat pequeño sin escondites, se veían inevitablemente el uno al otro.


La crisis se hace evidente cuando Vincent se niega rotundamente a comprar naranjas, un antojo del embarazo. El reclamo, era más profundo, señalando que ella ya no podía “despilfarrar el dinero como había hecho siempre”. La narradora reacciona con una rebelión silenciosa, comprando jugos de naranja y una novela con la tarjeta común, buscando una nostalgia por su pasado sin preocupaciones.


La narradora llega a comparar a la pareja de peces con su propio matrimonio; es una proyección. Observa al macho con el opérculo desplegado, en una actitud que le parece arrogante, mientras la hembra nada con las aletas gachas. Cuando la hembra desarrolla rayas horizontales pardas, la narradora lo interpreta como un cambio físico, mientras Vincent lo minimiza o lo ignora. Más tarde, descubre en la biblioteca que estas rayas son un signo de estrés o peligro en los Betta. La narradora misma ve una línea marrón en su vientre que es “como la del pez”, simbolizando cómo el estrés compartido la afecta físicamente.


La frustración de Vincent por sus propias inseguridades como padre lo lleva a ponerse a la defensiva y a proyectar errores en la narradora. Sus comentarios humorísticos sobre la hembra (“¿Está en contra de la reproducción?”) son interpretados por la narradora como una sutil violencia machista. Esta tensión culmina en el portazo de Vincent y, más tarde, en el acto de la narradora de destruir platos tras el momento de máxima angustia, cuando Vincent la abandona en casa con la niña enferma para ir a un after.


En un intento por pacificar la convivencia, la pareja decide comprar en un acuario más grande, con capacidad para diez litros y una cueva para la hembra. La narradora sentía una necesidad imperiosa de que las cosas estuvieran en orden en casa, a pesar del caos en su matrimonio.


Sin embargo, el espacio no resuelve el problema. Cuando la narradora y Lila (su hija recién nacida) regresan de un descanso por separado en Burdeos (el cual temporalmente ayudó a la pareja), Vincent confiesa que separó a los peces porque se habían peleado y estaban lastimados. Vincent reflexiona que el problema no es de espacio, sino de naturaleza, argumentando que los Betta siempre verán estrecha la pecera más amplia y se sentirán amenazados, incluso por su pareja. A pesar de la certeza de la narradora de que los peces “se aman, aunque no puedan vivir juntos”, la hembra aparece muerta con las aletas rotas.


El texto cierra con la separación definitiva de la pareja humana. La narradora se da cuenta de que la ruptura era una catástrofe esperada, y que la infelicidad no se debía a fuerzas externas (“ninguna mano desconocida nos sacó de nuestro acuario familiar”) sino a su propia naturaleza y falta de voluntad para cambiar. La vida de Oblomov, el último pez solitario que termina muriendo “flotando como un pétalo de amapola”, marca el final de este ciclo de conflicto y putrefacción.


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Los caminos por Haroldo Conti



"Hic meus locus pugnare est et hinc non me removebunt"

("Este es mi lugar de combate y de aquí no me moverán")


Había leído por ahí algo de la obra de Haroldo Conti, conocida figura por tener varios trabajos como obrero a la par que era Licenciado en Filosofía, docente y revolucionario. Conocido entre periodistas y escritores desaparecidos en la última dictadura por ser declarado "agente subversivo". Ayer me detuve a saber qué escribió y nos dejó. Por arriba, leí algunas líneas hasta que me encontré con un cuento que quería compartir con ustedes.

En su cuento "Los caminos", nos permite acercarnos a su legado literario. En este relato, Conti le da voz a un narrador que, a través de la escritura, trasciende la simple labor profesional para convertirse en un acto vital de conexión, un medio por el cual teje lazos simbólicos con sus amigos y las vidas que no pudo vivir, superando las distancias físicas y el aislamiento de la ciudad.

El narrador en su rol de escritor, golpea su máquina de escribir y concibe sus días como "redondos y precisos". Este adjetivo, más que descriptivo, transmite una sensación agobiante de rutina infinita. Su amigo Paco Urondo le pide que escriba para un diario de otra provincia, y esta sugerencia se convierte en una oportunidad para "atravesar las paredes" de su encierro. La acción de golpear las teclas no es por una máquina defectuosa, sino una forma de descarga frente al desasosiego de Buenos Aires, una ciudad donde todo se "reduce a simples voces, urgencias, paredes y señales". Escribir para trascender estos rumbos se presenta como una bocanada de oxígeno.

Al sentarse a golpear las teclas, su mente viaja a seiscientos kilómetros de distancia para pensar en su amigo Lirio Rocha. También vive días "redondos y precisos", pero en un sentido diferente: no está encerrado en una ciudad, sino frente al mar, cabalgando cerca de su rancho. Esta proyección de una vida ideal es tan fuerte que el narrador estima que su amigo se estará preguntando por él en el mismo atardecer, en un acto de conexión telepática que solo la escritura puede forjar.

De esta manera, el narrador utiliza la escritura como un puente. Un puente para salir del círculo que lo ata y pensar en otras vidas posibles, sobre todo las de sus amigos. Así sublima el deseo de vivir otras realidades a golpe de teclas, no por resentimiento o envidia, sino construyendo caminos hacia esos otros lugares. Es un viaje de la ciudad hacia el mar, una forma de hacer memoria de la importancia de sus amistades.

Al final, esta es la Gran Cosa de la que habla el narrador. Primero la presenta como una expresión de incertidumbre cuando le preguntan por qué escribe, pero luego reflexiona y comprende que la Gran Cosa es en realidad, escribir para juntar a sus amistades y formar caminos. Un escritor como productor.


"… escribo como vida que vivo, no como un monumento literario"


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Un fracaso feliz por Herman Melville




Cuando terminé de leer el cuento “Un fracaso feliz” de Herman Melville, recordé que dice que las derrotas educan porque pueden ser una fuente de aprendizaje a partir de reflexionar sobre nuestros errores. En este caso, el autor de Moby Dick, nos presenta una conmovedora historia sobre cómo la derrota puede ser una lección de vida invaluable, transformando a sus protagonistas para bien. A través del relato de un viaje en bote, el autor explora el significado del éxito, la felicidad y la sabiduría.

A partir de la frase final “el fracaso me ha convertido en un buen viejo… a mí me hizo un joven más sabio”, podemos deducir que el tema principal es la felicidad y el crecimiento personal que surge a través del fracaso. El tío se vuelve “bueno” y el sobrino “sabio” gracias a la experiencia.

La trama se centra en el viaje de un anciano inventor y su sobrino. El tío, convencido de que su “Gran Aparato Hidrostático” lo hará millonario, convence a su joven familiar de remar kilómetros hasta una isla lejana. Este viaje se convierte en una metáfora de la obstinación del tío y la ceguera que a veces produce la ambición, a pesar del escepticismo del joven.

Tras un agotador recorrido, abren la caja y descubren que el “ingenioso” invento es en realidad un desastre. Es en este momento de fracaso cuando el personaje del tío evoluciona por completo. Su frustración inicial se disuelve en una aceptación serena, dándose cuenta de que lo valioso no era el invento, sino la búsqueda y la lección aprendida. El joven narrador observa esta transformación y adquiere una profunda sabiduría, entendiendo que el fracaso puede ser un catalizador para un cambio positivo.

Este cuento es una historia memorable que nos enseña que la verdadera riqueza no se encuentra en el éxito, sino en la felicidad que surgen de aceptar nuestras derrotas. El consejo del tío —nunca trates de inventar nada, salvo la felicidad— es la lección principal que el cuento le deja al lector, demostrando que un fracaso puede ser el camino más directo hacia la sabiduría y el bienestar.



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Los caballos de Abdera por Leopoldo Lugones


 


Tenía pendiente a Leopoldo Lugones, muy mencionado por Jorge Luis Borges. Quizás porque su hijo fue pionero en la picana eléctrica en nuestro país. Asimismo, es admirado y considerado por el erudito como el máximo exponente del modernismo argentino. Empecé leyendo, de la colección “Las fuerzas extrañas”, el cuento titulado “Los caballos de Abdera” (1906), simplemente porque se menciona la ciudad griega que nos dio al célebre sofista Protágoras y al filósofo Demócrito. En el cuento, construye una parábola sobre los límites del antropocentrismo, por la crítica a la civilización que humaniza la naturaleza hasta perder el control. No encontré información fehaciente sobre si Abdera fue reconocida por el culto a los caballos y al leerlo me recordó a los Dothrakis de Game of Thrones. Sin embargo, la narración expone cómo la obsesión humana por humanizar lo animal desata el caos.

Abdera venera a sus caballos dándole nombres humanos, compartiendo mesa con ellos y hasta como exceso poético construyen templos en su honor. Como si un presidente pondría a sus perros en el bastón presidencial. Pero cuando los equinos desarrollan conciencia e inteligencia, rechazan arneses y yugos. La rebelión estalla con caballos acorazados de bronce: asaltan la ciudad, bloquean el puerto y masacran ciudadanos, reduciendo la polis a escombros. Todo es caos.

La devoción de Abdera por sus caballos (hasta enterrarlos con “pompas burguesas” exigiendo “espejos en sus pesebres”) se vuelve contra ellos: los mismos animales que adornaban salones destruyen murallas con “encarnizamiento furioso”. Esto da una sensación de cómo encarna una civilización que borra los límites entre lo humano y lo animal.

En el punto de mayor tensión, utilizando el recurso literario Deus ex machina del teatro griego clásico, aparece lo alegórico, la aparición de Hércules —en forma de criatura híbrida de león colosal y semidiós— que no salva por bondad, sino por poder ancestral. Su rugido humano restaura el orden al aniquilar a los rebeldes, recordando que la naturaleza domesticada puede revertir su rol. El héroe de la mitología griega destaca por su fuerza sobre natural y amar la humanidad. En el cuento, su llegada no es triunfo humano, todo lo contrario, es la naturaleza recordando su supremacía. Podríamos decir que Lugones critica la civilización que domestica, y muestra como la naturaleza cobra venganza. Como las consecuencias de la deforestación que se vuelve en nuestra contra.

Lugones se pregunta, ¿hasta dónde puede la civilización alterar lo natural?. El cuento que tiene más de cien años perdura como advertencia: cuando el dominador olvida su lugar, lo dominado se convierte en verdugo. Da para pensar la ecología entre otras tantas temáticas. Es una obra excelente que fusiona un mito griego con horror.




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La Caída del Ángel por Carlos Félix Pérez de Villarreal




Reseña*

LA CAÍDA DEL ÁNGEL, de Carlos Pérez de Villarreal

Miramar: Editorial MB, 2019, 147 pp.

ISBN: 978-987-8365-44-2

Por Fabricio Rodríguez


La Caída del Ángel es una novela del género thriller fantástico, escrita por Carlos Félix Pérez de Villarreal. Esta obra, que se relanzó en su segunda edición en 2023, fue originalmente editada en 2019 y galardonada con la “Faja de Honor” de la SADE en el período 2020/2021.


Carlos Félix Pérez de Villarreal es escritor y periodista. Es Diplomado en Teoría y Producción Literaria (SADE-UNVM) y se especializó en Cuento y Novela (ILCH). Además de impartir clases en diplomaturas y seminarios, es Presidente de SADE Atlántica Mar del Plata y colabora con diversas instituciones literarias y culturales. Su experiencia periodística, que se extiende por más de cuarenta años como redactor, jefe de redacción y columnista, es un pilar fundamental en su narrativa. Previamente, editó otros libros de relatos como La aventura de narrar (2015), Narrar… sigue siendo una aventura (2017) y Narraciones aventureras (2022).


La novela que da título a esta reseña, propone una reinterpretación radical del mito del ángel caído, en especial la figura de Luzbel/Lucifer, no como personificación del mal, sino como un ser que elige la desobediencia por amor a la humanidad y su libertad. El eje del conflicto es la lucha por la verdad en un mundo manipulado por estructuras de poder y dogmas religiosos, sumado a la reflexión sobre la condición humana, el libre albedrío, y la naturaleza del mal. De este modo, articula una crítica a los sistemas de poder, especialmente la Iglesia, los medios de comunicación y el aparato del Estado. Expone cómo la “verdad revelada” puede haber sido construida a partir de errores, manipulaciones o intereses. A la vez, invita a repensar la fe, no como dogma, sino como búsqueda genuina de sentido.


Una cita de Cesare Pavese sobre la escritura como forma de desnudarse ante el mundo abre la novela. Desde allí, la historia se despliega en una doble trama: por un lado, la investigación del periodista Eduardo Bazán, y por otro, el misterioso peregrinaje de dos niños, Melisa y Nicolás, hacia una luz enigmática y simbólica.


En sus primeros capítulos, La Caída del Ángel introduce a Bazán como un experimentado periodista, maduro y desencantado, que recibe de un desconocido un manuscrito que reinterpreta el mito de Lucifer. Este disparador lo arrastra a una conspiración místico-política protagonizada por la organización secreta “Imaginarios”, cuyos miembros sostienen que la figura del ángel caído fue distorsionada por intereses religiosos, y que en verdad representa una fuerza de esperanza, rebelión y protección hacia la humanidad.


La trama se transforma pronto en un thriller cargado de tensión: persecuciones, intentos de asesinato, desapariciones, y una red de inteligencia que pone en riesgo la vida de los protagonistas. A medida que el periodista se compromete con la causa, se vincula profundamente con Ariana Robles, una mujer fuerte y enigmática que luego se revela como hija de Federico Lorca, líder del grupo.


Paralelamente, la novela recupera a intervalos el recorrido de los niños, cuyas apariciones marcan puntos clave de la narración. En el clímax de la historia, la novela trasciende la dimensión terrenal para presentar un diálogo metafísico entre Luzbel y Mikael, donde se redefine la caída como un acto de desobediencia amorosa, destinado a redimir a la humanidad.


En los últimos capítulos, la acción culmina en una secuencia de enfrentamientos y revelaciones, donde la muerte, el sacrificio y el silencio se cruzan con la posibilidad de redención. Bazán finaliza su novela al mismo tiempo que el mundo parece transformarse, fundiendo realidad y ficción. Los niños reaparecen como guías, y una luz cegadora marca el cierre de una experiencia que puso en jaque toda certeza.


El epílogo, en forma de nota de autor, contextualiza la obra en una reflexión histórica y simbólica sobre el mito del ángel caído, sugiriendo que tal vez, durante siglos, la humanidad creyó una historia al revés. La novela propone así una inquietante y poética relectura de la espiritualidad, la verdad y el acto de narrar como posibilidad de salvación.


Esta novela está narrada en primera persona, a través de los ojos de Eduardo Bazán, lo que permite al lector adentrarse en sus pensamientos, miedos y emociones a medida que su vida da un giro radical. El lector experimenta los eventos junto con él, lo que genera tensión y empatía. La obra intercala citas de autores reconocidos al inicio de cada capítulo, lo que enriquece la reflexión sobre los temas que se exploran.


El estilo narrativo del periodista evoluciona a lo largo de la historia. Comienza con un tono más reflexivo y periodístico, propio de su oficio. A medida que se ve envuelto en la trama de los “Imaginarios” y los peligros que enfrentan, su tono se vuelve más tenso, ansioso y, finalmente, resolutivo. Pasa de ser un observador a un participante activo, lo que se refleja en su voz narrativa. El autor mismo señala la transformación de Eduardo en alguien que se ha “ensuciado con sangre ajena” y luchado por su vida y la de los demás.


Los temas centrales giran en torno a la delgada línea entre la realidad y la ficción, la búsqueda de la verdad, la fe (o la falta de ella), el libre albedrío, la dualidad entre el bien y el mal, y la supervivencia. A través de la experiencia del protagonista, la novela explora cómo la “realidad supera a la ficción” y cómo el acto de escribir se convierte en una vía de escape y procesamiento de las tensiones de la vida real. El narrador se transforma, “ya no es el mismo”, y esta experiencia personal se entrelaza con la trama de la novela que está escribiendo, creando un metarelato fascinante.


La novela incorpora elementos de investigación periodística con sucesos que parecen sacados de una obra de ciencia ficción o fantasía. Bazán mismo está escribiendo una novela a medida que los acontecimientos se desarrollan, incorporando sus vivencias reales en su ficción, lo que borra los límites entre ambos. La Nota de Autor refuerza esta idea, indicando que el autor quiso contar una historia surgida de un sueño, investigando el significado del “ángel caído” y fusionando hechos verdaderos con elementos ficticios para crear una fantasía.


En la mencionada anteriormente, Nota de Autor, Pérez de Villarreal comparte su inspiración para la novela, que surgió de un sueño sobre dos niños, y su deseo de “contar algo”. Reflexiona sobre el placer y la “agonía” de escribir, y cómo la investigación del “ángel caído” lo llevó a un tema apasionante. El autor detalla el origen del mito de Lucifer, su ausencia en las Biblias modernas y el “error de traducción” de San Jerónimo en la Vulgata que dio origen a la leyenda. Concluye que el “ángel caído” es posiblemente “una de las ficciones que viene sobrellevando el ser humano desde hace más de 1.600 años”, y propone una “mera aproximación a una fantasía” donde la rebelión de Luzbel podría haber sido un acto de protección hacia la humanidad.


La novela no solo entretiene con su ritmo de thriller y misterio, sino que invita a la reflexión profunda sobre la identidad, el destino y la naturaleza humana, presentándonos una historia donde los límites entre lo divino y lo humano, la verdad y el mito, se desdibujan constantemente. Pero además, es una novela de ideas, profundamente simbólica, que explora las zonas oscuras del poder, la historia religiosa y el alma humana. A través de una estructura compleja y un estilo que combina el vértigo narrativo con la meditación filosófica, plantea una pregunta esencial: ¿qué pasa si todo lo que creímos del bien y del mal fue contado al revés?


(*) Trabajo Práctico entregado y corregido en la Diplomatura Teoría y Producción Literaria de la Sociedad Argentina de Escritores y la Universidad Nacional de Villa María. Directora Lic. Bertha Bilbao Richter. Corregido por el propio autor de la novela: el escritor y periodista Carlos Félix Pérez de Villarreal.

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Círculo de los sueños por Manuel Rueda

 




Manuel Rueda, en su microcuento "Círculo de los Sueños", aborda la temática de la "pérdida" de un ser querido con una crudeza y sensibilidad excepcionales, condensadas en un formato breve. Como se ha dicho, y como la vida misma lo confirma, las palabras a veces no alcanzan para expresar la profundidad del dolor ante la pérdida. Es por eso que escritores de talla mundial han recurrido a la literatura para canalizar esas emociones.


Sin embargo, el concepto de "pérdida" abarca un espectro amplio: desde la pérdida de la inocencia, como en "La metamorfosis" de Franz Kafka o "Demian" de Hermann Hesse, hasta la pérdida de la identidad, como en "La casa de los espíritus" de Isabel Allende. También encontramos pérdidas históricas, como en "1984" de George Orwell o "Los miserables" de Víctor Hugo, y la pérdida de la ilusión, como en "El Aleph" de Jorge Luis Borges. La literatura ofrece un sinfín de formas de retratar la misma.


En este microcuento, la "pérdida" no se presenta como una representación simbólica de la ausencia de algo o alguien en la vida de un personaje, sino como "arrebato". En mi interpretación, el mensaje que Rueda busca transmitir es el dolor y la violencia del genocidio perpetrado durante la dictadura de Trujillo, una época marcada por la crueldad, las torturas y la muerte.


El título "Círculo de los Sueños" nos introduce a una estructura circular, donde la trama comienza y termina en el mismo punto. Esta repetición busca crear una sensación de continuidad, pero también de encierro. La palabra "sueño" juega con el lector, invitándolo a cuestionar la naturaleza de la pérdida y la realidad misma. ¿Se trata de un sueño o el protagonista está condenado a revivir el dolor de esa pérdida? ¿Los sueños, sueños son?




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Al abrigo por Juan José Saer




"Al Abrigo" es un cuento de Juan José Saer narrado en tercera persona que cuenta la historia de un comerciante mueblero que encuentra un diario íntimo dentro de un sillón, el cual, al leerlo, lo invita a la reflexión. El autor presenta una narración sencilla, y la idea central está articulada en pocas líneas. Para lograrlo va proporcionando detalles del lugar en el que se encuentra el protagonista y las emociones que va viviendo.


Aunque el texto carece de información sobre el contexto histórico y cultural en el que se desarrolla la obra, dado el letrero luminoso que destaca en la fachada del comercio del protagonista y el uso de fotografías pornográficas de su hijo, podría sospecharse que la historia se sitúa alrededor de la década del 70.


El mensaje del cuento, más allá de la metáfora que se desprende del concepto de "abrigo", puede variar según el lector, convirtiéndose en una narración flexible. El tema fundamental tiende a ser universal, algo que las personas experimentan en su subjetividad; hacer consciente lo inconsciente. Sin embargo, depende de factores subjetivos, como pensar en lo propio, en las experiencias, en los secretos y en la identidad, pero también en la búsqueda de entender que otras personas también tienen su propia subjetividad y secretos.


Existen varios momentos clave para el desarrollo de la trama: la compra del sillón por parte del comerciante y el descubrimiento del diario íntimo –lo cual también se añade a la metáfora del abrigo siendo que el diario íntimo está oculto dentro del sillón–, la lectura del mismo y la propia relación del comerciante con sus secretos, la búsqueda de un objeto en el dormitorio de su hijo y el hecho de encontrarse con los secretos de su hijo, y la imaginación acerca de los secretos de su esposa para darle el carácter de universalidad.


El hecho de que el protagonista haya atravesado cada uno de estos momentos hace que su reflexión vaya creciendo a lo largo del cuento, reflexión acerca de los secretos que guardamos y protegemos como "abrigo". El conflicto en el que entra el protagonista es precisamente darse cuenta de que todas las personas tenemos secretos ocultos.


El narrador utiliza como personaje fundamental al protagonista e involucra a la autora del diario íntimo, a su esposa e hijo. Sin embargo, la vida que tienen estos personajes secundarios está atravesada por la subjetividad del mueblero, es decir, el narrador no les da voz propia. El tema central que se aborda en la obra es la identidad, la búsqueda de las cosas que ocultamos en nuestro interior y que de repente se ponen de relieve. Juan José Saer nos presenta este cuento con una narración sincera en la que va describiendo objetos, sensaciones y acciones que se desarrollan a lo largo del cuento de la mano del protagonista.


“Al abrigo” está enriquecido por una cuidadosa descripción de la atmósfera que rodea al protagonista. A través de un narrador involucrado, somos testigos de la reflexión profunda del comerciante mueblero mientras descubre un diario íntimo en un sillón que acaba de comprar. Incluido él mismo, todos tienen secretos ocultos bajo su “abrigo” emocional. El cuento nos recuerda que, en última instancia, somos la suma de nuestras experiencias y recuerdos, y que cada uno de nosotros guarda una historia única bajo esa superficie. Saer nos muestra cómo una narración puede ser profundamente reflexiva y ofrece una visión enriquecedora de la condición humana.

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La casa de Asterión por Jorge Luis Borges





En "La casa de Asterión", cuento de Jorge Luis Borges, la cita inicial del historiador Apolodoro ya nos introduce a la misteriosa atmósfera que rodea la obra. El título y el epígrafe forman una puerta de ingreso a una narrativa que reinventa el mito del Minotauro y le otorga protagonismo, profundizando sobre sus sentimientos y emociones. Borges construye un relato donde la casa y su solitario habitante adquieren un peso significativo.


A través de la voz del propio Asterión, Borges altera el mito clásico y permite al Minotauro contar su propia historia. Asterión se presenta como un ser solitario y único, pero también marcado por su diferencia. A pesar de tener las puertas de su casa abiertas, el protagonista prefiere ocupar el rol de prisionero, un acto que desafía las expectativas.


Asterión sabe que es grande, hijo de una reina. Y arranca planteando que es consciente de que se le acusa de ciertos defectos que alejan a la gente. Esto nos desconcierta en la narrativa porque en su opinión personal, no es así. Sin embargo, tiene las puertas abiertas de su casa de par en par, para que puedan ingresar cuando quieran. Aquellos que entren, según la mirada del minotauro, solo encontrarán soledad. Las veces que salió de su casa, sintió temor por las respuestas de las personas que lo vieron. Al reconocerse como hijo de una reina, quizás atribuya eso a su conocimiento del exterior. Pero además, recordemos que en el mito, es la condena de una pasión.


El protagonista se siente único, por lo tanto, diferente. Esto hace que no pueda conversar con nadie. A pesar de esto, no le interesa que los demás puedan comunicarse entre sí; sin embargo, le gustaría al menos aprender a leer para combatir la soledad. ¿Cómo aprender a leer sin ayuda? La lectura es parte de un sistema, del lenguaje; para que haya lenguaje, tiene que haber una sociedad en la que se comuniquen. Esto lo lleva a tener que soportar vivir con sus meros recuerdos.


También ocupa su tiempo en el ocio. Para poder distraerse, tiene un método que consiste en correr por las galerías hasta marearse. Se esconde de las sombras y juega a que estas lo buscan. Hay una parte sádica en la que juega a dejarse caer, terminando muy golpeado y ensangrentado; elige sentir dolor. El juego más atractivo es encontrarse con otro Asterión, donde puede sonreír junto a él.


Considera que la casa tiene el tamaño del mundo. Aunque también opina que es el mundo debido al propio conocimiento de su existencia y a la incapacidad de explorar otros lugares. Además, su ignorancia le permite contar hasta catorce, que para él es infinito.


En el mito, el castigo no solo es para Asterión, sino también para los jóvenes de Minos: catorce individuos, siete hombres y siete mujeres, eran conducidos al laberinto como ofrenda para enfrentar al minotauro. Aquellos que entran a su casa terminan muertos. Para él, es una forma de distinguir una galería de otra, ya que los muertos le proporcionan otro paisaje. Y mueren sin que él se ensucie las manos. Un día, uno de los que ingresó, antes de morir le dio esperanzas de que llegará su redentor para liberarlo de la soledad. Desde ese momento, no dejó de pensar en cómo será tal redención y si conocerá otro lugar diferente a su casa. De esta forma, fomenta el juego de dialogar con otro Asterión y vivir de sus recuerdos.


Termina preguntándose cómo será físicamente el redentor: podría ser alguna de sus mitades, o alguna variante de cómo es él, o simplemente alguien como él. Hasta que un día, reconoce a su redentor y apenas se defiende, dejándose liberar del castigo.


El relato explora la soledad, la identidad y la búsqueda de conexión. Asterión se considera a sí mismo como único y diferente, lo que lo impulsa a buscar comprensión en medio de la incomunicación. La incapacidad de leer y comunicarse lo sumerge en una existencia marcada por sus propios recuerdos, una metáfora del aislamiento humano. La figura del redentor, mencionada por un intruso, despierta en él la esperanza de escape de su soledad autoimpuesta.


El estilo de Borges es reconocible en su economía de palabras y su habilidad para crear atmósferas ricas en significado. El autor juega con la subjetividad del protagonista, sumergiendo al lector en la mente del Minotauro y su perspectiva distorsionada. Mediante el uso de simbolismo y metáforas, Borges explora la idea de que la casa de Asterión puede representar tanto un laberinto físico como emocional.


"La casa de Asterión" se presenta como una exploración profunda de la soledad humana y la construcción de identidad en medio del aislamiento. Borges utiliza la figura del Minotauro para cuestionar la conexión entre la individualidad y la comunidad. La resignificación del mito a través de la voz del protagonista subraya la subjetividad de la verdad y la importancia de cuestionar las narrativas establecidas.

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El Libro por Sylvia Iparraguirre




¿Nuestro destino está escrito? Esto se expresa en la narrativa breve que podríamos englobar como cuento de misterio o de suspenso llamado “El Libro” de Sylvia Iparraguirre, donde se refleja una situación particular que vive un hombre.


La obra trata sobre un hombre solitario que está esperando un tren desde el café de un sanatorio y encuentra un libro que, al hojearlo, lo deja perplejo.


Es un cuento en el que se encontrará suspenso debido al misterio que provoca la autora al dar detalles. Algunos están ocultos, quizás porque le corresponde al lector llenar esos vacíos con su imaginación. Esto crea un juego entre los momentos en los que se desplaza el protagonista en el contexto de la obra, por ejemplo, en las señales que se dan como pistas en el lugar donde se encuentra y espera el tren, y las acciones que van tejiendo la premisa de la trama.


En un escenario reducido, el hombre que espera el tren se ve desbordado y desconcertado por lo que encuentra como contenido en el libro. En principio, lo confunde verse reflejado en cada página. Entonces, al leer tal cual su reflejo en el libro, se desata un conflicto en el que se esfuerza por comprender qué es lo que está pasando, qué clase de hechizo tiene el libro que conoce los movimientos de su vida cotidiana. El protagonista entra en shock al leer sus propias acciones en el libro, ya que en cada capítulo lee la propia historia de su existencia.


La preocupación, el estrés y la obnubilación que le provoca leer exactamente qué es lo que se encuentra haciendo hasta ese momento contribuyen a desarrollar al personaje y sus acciones, y como resultado, a la propia trama. A pesar de la poca utilización de recursos de la autora, el relato impacta.


Uno de los temas centrales es lo rápido que el estrés en una persona actúa ante las situaciones imprevistas que le estimulan un desafío en un terreno totalmente desconocido. Otro de los temas centrales es el que construye el lector con las pistas que dejó la autora. ¿Es posible que nuestro destino esté escrito en un libro?


Esta pregunta se nos presenta con el protagonista leyendo los nombres de los integrantes de su familia junto con la acción exacta que cada uno realiza. Es probable que la autora quiera desviarnos de una posible precuela del cuento. Es decir, eligió un recorte de la realidad en la que no sabemos si el protagonista delira, al no haber testigos que vean que en el libro está escrita la propia vida del hombre. 


¿Por qué el desvío y en qué se relaciona la idea de una precuela? Se menciona un café que parece ser la extensión o parte del bufete de un sanatorio y su ansiedad por cronometrar el tiempo que falta para que sea la partida de su tren. La referencia a cronometrar el tiempo aparece más de una vez. Da la sensación de que el protagonista está atravesando un mal momento previo a encontrar el libro. Quizás la autora nos engaña con el delirio del protagonista y nos plantea que reflexionemos si el destino está escrito o está en nuestras manos, con la facultad de poder cambiar el futuro con nuestras acciones en el presente.


Con una escritura rápida construida por oraciones cortas, Sylvia empuja una trama hacia adelante siendo descriptiva y directa en lo que propone. Es un recurso interesante hacer este tipo de escritura para crear una atmósfera misteriosa donde todo va pasando velozmente, como el protagonista cargado de ansiedades y estrés. Con un lenguaje sencillo, describe con las propias acciones las emociones, es decir, podemos saber que está cargado de estrés por los meros movimientos.

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