Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

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La Virgen de Fátima y su campaña anticomunista




Nuestra Señora del Rosario de Fátima es una de las figuras más importantes de la iglesia católica. Fieles de todo el mundo celebran cada 13 de mayo, sobre todo en el santuario que se convirtió en una de las 50 casas religiosas más importantes del planeta.


La historia comienza el 13 de mayo de 1917 cuando la virgen se presentó ante tres niños portugueses del pueblo de Fátima. Ellos son Lucía y sus primos Francisco y Jacinta, que pasaron su infancia como pastones de los rebaños de sus familias, salvo Francisco y Jacinta que murieron años más tarde de gripe Española.


Un relámpago en un día soleado facilitó la primera aparición de la virgen, una mujer resplandeciente que se mostró de pie sobre una nube. Ese día, la virgen le encomendó a los pequeños pastores regresar el día 13 durante cinco meses y ella revelaría quién es y para qué viene. Lucía, Francisco y Jacinta comentaron en el pueblo sobre la aparición y cada día 13 de los meses que siguieron, empezaron a guiar a fieles, hasta que llegaron a ser decenas de miles.


Entre las revelaciones y peticiones de la Virgen a la muchedumbre, hay un aspecto puntual para desarrollar. Primero es importante conocer algunos datos concretos sobre el contexto.


En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial que perduró hasta fines de 1918 con consecuencias feroces. Los enfrentamientos dejaron alrededor de 10 millones de muertos y 20 millones de heridos, y 7 millones de víctimas civiles. Además, hubo una destrucción masiva de bienes materiales y construcciones provocando la desaparición de ciudades enteras. En medio de estas apocalípticas condiciones las enfermedades florecieron: un rebrote de tifus que mató a 3 millones de personas y una pandemia de gripe Española que mató a otras 50 millones en todo el mundo. Un conflicto con características catastróficas.


Por otro lado, en el período previo a la Primera Guerra Mundial se desarrolló el movimiento obrero y socialista, que luchó contra el militarismo de la burguesía imperialista. Una tradición que tomó en sus manos el partido bolchevique en Rusia, cuyo objetivo fue acelerar la caída de la dominación de la clase capitalista para poner en práctica el poder de la clase trabajadora. El triunfo de la revolución Rusa de 1917 terminó con un llamado de paz inmediata.


La petición llamativa de la Virgen de Fátima es que, en medio de semejante escenario del régimen capitalista, el foco de atención estuvo puesto en el avance de la clase trabajadora. La virgen señaló a sus fieles que “si atendieran mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la iglesia”. El temor de la virgen fue que el fantasma del comunismo recorra los distintos países, por eso pedía que atiendan sus pedidos para frenarlo.


Bastante selectiva fue Nuestra Señora del Rosario de Fátima, parece que las potencias imperialistas destrozando el planeta y condenando a millones a la muerte no fue un problema como el avance de la clase trabajadora.




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Aborto legal: las falacias del Padre Pepe



 

Hoy es un día histórico para el país ya que en las calles se conquistó el aborto legal, seguro y gratuito. Me quedó un texto dando vueltas y decidí publicarlo.

 

Días previos a la Navidad, Eduardo Feinmann entrevistó para Radio Rivadavia al Padre Pepe Di Paola, cura villero avalado y protegido desde el Vaticano. Eduardo comenzó con que el aborto es un pecado. El Padre Pepe desarrolló una posición delirante diciendo “que el aborto es mirar el pesebre y pensar que no nació Jesús”; “…si hay aborto no hay Navidad…”. “Claro, Jesús no hubiera nacido”, remató Feinmann.

 

Una de las primeras evidencias empíricas sobre la práctica del aborto en la historia de la humanidad, se encuentra en el papiro Ebers redactado hace 3500 años en el antiguo Egipto. Hay otros textos de distintas épocas y culturas con información sobre la existencia de la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo. Es decir que es un método milenario y atravesó la época escrita en la Biblia en la que transcurre la vida de Jesús. Me voy a enfocar en un pasaje.

 

En el evangelio según Lucas se anuncia el nacimiento de Jesús: “Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David”. El ángel Gabriel le enuncia a la Virgen María que el Espíritu Santo vendrá sobre ella para que nazca el hijo de Dios. La joven en respuesta se plantó como una sierva del Señor y que se haga a su voluntad. El Padre Pepe fundamentó su argumento sobrenatural “de que el niño Jesús no hubiese nacido” si un médico le daba la oportunidad de interrumpir su embarazo, explicando que María era una madre soltera a la que José tardó en reconocer. Es falso porque María estaba comprometida con José cuando desciende el ángel para anunciar la noticia.

 

Independientemente de que una figura masculina convenza a María de “la voluntad de Dios” (esta es otra discusión que podríamos abrir), aceptó la maternidad y se demuestra que la misma fue deseada en muchísimos pasajes de la Biblia hasta el final de la vida de Jesús. Esto significa que el Padre Pepe aduce de manera absurda y menosprecia la “importancia” de los pasajes bíblicos que tanto predica para sostener la ilegalidad.

 

La Iglesia católica y los antiderechos argumentan sin ningún tipo de fundamento científico (ver acá) para sustentar su posición a favor del aborto clandestino. Ahora que la marea verde conquistó en las calles el aborto legal, seguro y gratuito, se vuelve fundamental continuar con la separación de la Iglesia y el Estado para quitarle de una vez por todas el poder a los dinosaurios. Viva la lucha de las mujeres.




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Efecto María Magdalena




El imperio Rzym conquistó la ciudad de Póliga, entre muchas otras, convirtiéndose en el dominio más grande de la historia de la humanidad. A través del arte de la guerra pasó de poseer cientos a miles de kilómetros cuadrados de espacio geográfico. Sin dudas el imperio será recordado por siempre. Pero también, quedó una huella en la percepción que existe contra los poliguenses.


Los senadores de Rzym elevaron los impuestos en las ciudades que conquistaron, sobre todo en Póliga, por ser la principal pesquera de la región: una fuente estratégica de recursos. Antes de ocupación del territorio, la mayoría de los poliguenses vivían de la pesca y exportaban pescados en cantidades industriales al resto de los lugares. Los senadores vieron la oportunidad de generar más riquezas para el imperio aumentado progresivamente los impuestos. Terminaron apropiándose del trabajo y la mercancía.


En pocos años Póliga terminó asfixiada económicamente. Las familias de pescadores no pudieron enfrentar la crisis que los azotaba y prácticamente debían trabajar como esclavos para sobrevivir. Los ritmos esclavistas instalados por el imperio provocó que las familias se destruyan en pos de que cada integrante subsista individualmente y la sociedad se descompuso hasta el punto de convertirse en un basurero de personas que deambulaban pidiendo limosnas por doquier.


Décadas después de la conquista los poliguenses empezaron a ser vistos como la escoria de la sociedad imperial. La autoridad se encargó de que así sea. En Póliga, el lugar de los héroes que abastecían la región, pasaron a ser reconocidos como los marginados y fueron apedreados por el resto de la población.


Rzym marcó a cientos de futuras generaciones con la idea de que los poliguenses son una plaga. Así que las personas pobres que vivían de las sobras de los demás, terminaron siendo mala palabra y ofensa ante los ojos del mundo.




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Cuando la realidad supera la ficción

 



En el capítulo 14 llamado “Ayuda al cocinero” de la segunda temporada de South Park, Chef reclama los derechos de autoría de la nueva canción “Calzón Sucio” de Alanis Morissette a la compañía discográfica. El capítulo es recordado por la “Defensa Chewbacca”, un término original que alcanzó una popularidad enorme en el mundo, siendo un objeto para la crítica, meme, y referencia entre el público espectador. Para los que no conocen a Chewbacca, es un personaje alto y peludo del universo ficticio de Star Wars. Seguro lo ubican, está en la portada de la publicación.

 

La defensa Chewbacca consiste, valga la redundancia, en una defensa discursiva con argumentos sin sentido con la intención de crear una confusión y desviar al jurado de la discusión central. Es una falacia para sostener un tema que nada tiene que ver con lo discutido con argumentos válidos en sí mismos. En el capítulo de South Park se satiriza el discurso del abogado de O. J. Simpson en el famoso juicio de asesinato a su esposa. El abogado de la acusación que representa a la compañía discográfica construye un relato correcto sobre una fotografía del personaje de Star Wars: raza, planeta de origen, atributos físicos, entre otras características, cuya conclusión en el juicio termina siendo que “nada de lo que dice tiene sentido” ya que nada tiene que ver con el caso. Simplemente recurrió a esa defensa para confundir al jurado. Les dejo el fragmento de South Park para que vean:



 

La semana pasada en Argentina cuando comenzó el debate por el aborto en Diputados recordé este capítulo de South Park. Como todos saben las discusiones en el Congreso se convierten en horas interminables con distintas exposiciones de funcionarios, especialistas, referentes, etc. Se escucha de todo. En la mayoría de las exposiciones de los celestes que están en contra del aborto, realizan discursos citando pasajes de la biblia y otros ejemplos totalmente delirantes como la Diputada Regidor que en 2018 comparó el aborto con “perras que quedan embarazadas”. En estos días, uno de los expositores provida, el Dr. Fernando Toller, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral finalizó su discurso citando a Gandalf del Señor de los Anillos. No hace falta aclara nada. Pueden verlo por acá:


 

La exposición del Dr. Fernando Toller corresponde a la misma falacia. La escena en la que Gandalf charló con Frodo es real, sin embargo el tema no tiene nada que ver con lo que se está discutiendo. Al contrario, es un insulto a las millones de mujeres que pelean por un derecho básico y elemental para evitar muertes.




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¿Qué es la precarización laboral?

 





Esta semana falleció un pibe que trabajaba de cadete en un accidente de tránsito. Por Facebook en un grupo de vecinos se armó un debate sobre la situación: estaban los que decían que murió por negligencia propia al no usar casco, y los que lamentaron su muerte reconociendo que estaba en condiciones laborales precarias.


La muerte de este pibe deja al descubierto las condiciones de precarización laboral en la que están los cadetes. Más allá de querer pensarlo individual (si llevaba casco o no), responde a una condición que crea el propio sistema capitalista para intensificar el trabajo, que se logre una mayor explotación de las tareas para maximizar las ganancias y generar alienación. Es decir, son condiciones estructurales proyectadas por las distintas industrias, servicios y comercios. Durante la pandemia se multiplicó el trabajo, los accidentes y las tragedias por la “esencialidad” del rubro ante la medida del “quedate en casa” impuesta por los gobiernos. En cuanto a las condiciones de precarización laboral, por lo general los más afectados son los jóvenes y las más perjudicadas son las mujeres.


Veamos algunos puntos sobre las condiciones laborales en las cadeterías locales:


1- Forma de contrato: la mayoría de los servicios y comercios que utilizan cadetería contratan de “palabra”, es decir, a través de una entrevista informal, si es que la tienen. Además no son laburantes registrados, no hay papeles de por medio, ni monotributo, y si fuera por esto último, habría otras dificultades sobre todo económicas.

2- Se sobrevive diariamente: los cadetes no tienen un sueldo fijo, ganan por cada viaje y con suerte les dan propina. En el caso de que se confundan al dar cambio monetario al cliente o “acepten” plata falsa, están fritos porque lo deben retribuir de su bolsillo. No tienen feriados pagos ni vacaciones pagas ni aguinaldos. Hay días laborales que realizan un solo viaje peligrando la comida de sus hijos y hay otros que realizan varios pedidos sin cobrar el porcentaje de horas extras que tienen los trabajadores registrados.

3- Condiciones de seguridad e higiene: los elementos de seguridad y las condiciones materiales correspondientes que se requieren para el vehículo corren por cuenta propia, al igual que los protocolos sanitarios. Las cajas transportadoras y la ropa personalizada con la marca de la firma se han convertido en un negocio para los comercios ya que muchos de ellos la venden, alquilan o descuentan de los viajes que realizan.

4- Recurren a obras sociales privadas: si hacen varios viajes diarios y les dan propina, la única forma de tener una obra social es pagándola por propios medios o con ayuda de un familiar. Usan la salud pública pero todos sabemos que atienen a un centenar de personas y en la pandemia estuvo al borde del colapso.

5- No están sindicalizados: es importante que los trabajadores sean parte de una organización a la que tengan la libertad de afiliarse para que pelee por sus derechos y contra la precarización laboral que imponen las patronales. Además de la organización política y sindical que les permite desarrollar la consciencia y solidaridad de clase, tienen otros beneficios como atención en salud, cursos para estudiar, ayudas familiares, clubes para disfrutar en familia, entre otras cosas.

6- El colmo de la informalidad: no tienen un recibo de sueldo que les permita comprar a cuenta en comercios o alquilar un inmueble. El recibo de sueldo es un requisito fundamental para muchas cosas.

7- Los aportes jubilatorios corren por cuenta propia.

8- Las muertes pueden evitarse.




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Futuras generaciones

 




La pandemia mostró sus dientes agravando una crisis económica y social que como un efecto dominó golpeó a millones de familias. Trabajadores en blanco de muchos años perdieron sus empleos. Trabajadores en negro disputan una changa con los anteriores. Los desocupados de siempre dan manotazos de ahogados. Del otro lado, una minoría acrecentó sus ganancias ampliando la brecha entre ricos y pobres. Leamos las historias de las futuras generaciones.


Romi es de Constitución. Varias horas por día intercambia estampitas por dinero en el Subte. Su mamá, que es la que se hizo cargo de ella y de su hermano mayor, está desocupada. Su hermano Matías no recibirá más el IFE. Tuvieron que tomar tierras para construir un hogar porque no les alcanza para pagar un alquiler. La pequeña es parte del 10% de les niñes que “trabajan”. Zafó de responsabilizarse de otros hermanitos, como pasa en otras familias, donde les niñes se convierten en adultos para llevar adelante las tareas domésticas y de consumo. Zafó de vivir en el interior, donde en los crudos campos se duplica el “trabajo” para los más pequeños. No zafó de la naturalización. Y de escolarización no hablemos.


Uli y Gael son de Nordelta. Por las mañanas participan en las clases virtual del colegio bilingüe. Durante las tardes, aburridos de la mansión que heredarán, salen a ver la Guardería Náutica en el lago del barrio, ya que falta para la temporada de Buceo y el Golf aún no lo entienden. Su papá este año no pagó las tarifas de luz sin que corran riesgo de quedarse a oscuras. Los pequeños pasan más tiempo con su papá y mamá porque ambos trabajan desde casa y las tareas domésticas las hace una piba de un barrio cercano. Los hermanitos zafaron del “trabajo” infantil.


Queda claro que en las historias de las futuras generaciones, la pandemia no es el problema sino que hay un sistema que construye estas realidades. El plato de comida y la vivienda de millones se convirtieron en un lujo. Hay que darle prioridad a la niñéz con días felices, educación y salud, y no al pago de una deuda millonaria que no nos pertenece. Hay que dar vuelta todo.

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Cavadores de pozos




Alejandro soñó con unir a los vecinos del barrio marplatense. Lo intentó en varias oportunidades pero sin éxito. Esta vez, la situación económica en medio de una pandemia, los empujó a una aventura peligrosa, digna de leer en las noticias.


-El deber nos reúne -Alejandro expresa con vehemencia el discurso que preparó hace día, y el resto se acomoda para escuchar atentamente-. Estamos para cumplir la misión que resolverá los problemas de nuestras familias –agita el dedo hacia arriba, no más alto que su mentón, emocionado por la fuerza prometedora del guión que circuló durante la semana por grupos de WhatsApp-. Los presentes, juramos lealtad ante el plan y ofrecemos lo mejor con firmeza, valor y subordinación –frunce el ceño, queda inmóvil mirando hacia adelante, focaliza un punto fijo en la nada y continúa...-. Nuestras manos están listas para empuñar los mangos y enterrar las puntas redondas en la tierra -muestra sus manos; desde el tercer tumulto de personas observan lo enorme y deformes que están por los callos-. Nuestras cualidades superan cualquier máquina. Memoria, dedicación y esfuerzo, es el trípode para alcanzar el motivo que nos iguala, lo conseguimos unos pocos y otros quedan en el camino -mientras escupe las palabras tal cual las escribió, evoca a Elisa, su mujer, que no está entre la multitud-. Somos 300 personas para excavar los hoyos que necesitamos -lo dice lento, mirando a la mayoría directo a los ojos, busca adrede cruzar las miradas-. Observen la pala de la abundancia para que nunca nos falten pozos por ahondar -en la esquina, entre el cruce de las dos avenidas, hay una estatua de un trabajador con una pala cargada al hombro, pero nadie sabe si es un homenaje o qué significa la escultura-. Nos representa. Tenemos el deber de jurarle a la pala de la abundancia -sin embargo, los citó en ese lugar y aprovecha la estatua para inventar la historia de la pala de la abundancia, como motivación-. Y con dicha herramienta que trajimos individualmente, tenemos la obligación de cavar. Es la única meta que nos convoca, quién no esté de acuerdo, que deje la pala a un costado o se vaya con la misma -Alejandro sentía de antemano la seguridad de que los vecinos disponibles están convencidos de hacer el trabajo-. Este es el momento en el que vamos para el mismo lado, dejando afuera a los librepensadores. Sepan aquellos que traicionan, que no sabrán la que les espera. Ante cualquier pregunta responder con autoridad que solo estamos haciendo pozos y negar que atenta contra la propiedad privada porque no es así -la policía se sorprenderá al ver a 300 vecinos paleando en las veredas del barrio-. Aquellos que no sienten el llamado, sin importar la pala que tenga o cuánto haya excavado, los que perdieron el fuego que los mantiene vivos, tienen la oportunidad de renunciar. Junto a los cavadores de pozos, no hay lugar para los tibios ni para quienes tienen miedo -los vecinos notaron el énfasis de esta última frase como una inyección de orgullo-. Estamos dispuestos a excavar por más fuerzas que quieran detenernos-Alejandro piensa que romper la cuarentena en medio de una pandemia para llevar adelante el plan significa un escándalo para la bonaerense por lo que podría solicitar refuerzos a Gendarmería o Prefectura-. Con cada montaña de tierra que saquen con sus palas, con el compromiso que nos compete, llegaremos más rápido a descubrir los cables telefónicos de la multinacional. Haremos montones de tierra a un costado. Usaremos pala, pala y más pala. Cavaremos en línea recta siguiendo el cordón cuneta. No hay futuro si no terminamos, depende de nosotros. Para tener dinero hay que vender los cables, para vender los cables hay que descubrirlos, para descubrirlos tenemos que excavar pozos en las veredas del barrio. Vecinos,¡orden y pala!


-¡Para servir, y cavar en Mar del Plata!




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Macarita





¿Qué valor tienen los objetos materiales para las personas? Depende. Cuando hablamos del concepto valor se abre un abanico de definiciones: valor sentimental, valor de cambio, valor por su antigüedad, valor por quién lo usó como por ejemplo los botines con los que metía goles Osvaldo Escudero, y valor legal. En esta última categoría entran todos los objetos materiales que le son útiles a la justicia como pruebas para enjuiciar a quién esté fuera de la ley. En la vida de Dardo hay un objeto material en discusión pública.


Todo empezó cuando dedicó la mañana del viernes para buscar una noticia relacionada con la banda de Samuel. Como lee pocos diarios digitales, tiene dificultades para encontrar las secciones, se conforma con lo que aparece en pantalla, por lo que debió esforzarse ya que deseaba enterarse qué se dijo al respecto. Los nervios le jugaron en contra, en reiteradas oportunidades quedó segundos con la mente en blanco. No es para menos, le incautaron a Macarita, la lancha con la que iba a pescar cada tercer domingo del mes. Es tan importante en su vida que tiene un lema "la segunda quincena solo se destina para llenar el tanque con nafta y encender el motor" para navegar en el Paraná. En el diario no vio ninguna foto de la lancha que recibió de herencia y que participó en la Fiesta Nacional del Pacú, pero encontró la sección policial y la noticia que buscaba. Entre quejidos y de corrido la leyó hasta el final.


Por otro lado, un grupo de vecinos de Goya comentaron en un medio de comunicación de poca audiencia que la banda de Samuel es una mentira, un invento para mostrar que se combate el narcotráfico en el noreste de Argentina. Agregaron que solo son un grupo de amigos que mueven porro por la capital y alrededores, que consume "todo el mundo", que los hijos de las personas de clase media que hicieron la denuncia son los primeros que compran, entre otras cosas más. “Un disparate”, comentaron off the record los locutores. La tenacidad de los vecinos los llevó a que durante la semana hicieran cadenas de WhatsApp para colgar carteles en postes de luz aclarando que los pibes no son narcotraficantes, que se ganan la vida con un negocio que se sostiene desde años en la comisaría de la Av. Argentina Rojas. Es decir, que hay que ir por la policía que está implicada y no por el último eslabón.


La primicia de la banda de Samuel es un ejemplo parecido a la de Rambito, el pibe que usa una vincha, y que por la actitud, la boca tuerta y los músculos, lo apodan así. En fin, Rambito fue escrachado con nombre y apellido, aunque nadie lo reconozca por nombre y apellido, en varios diarios regionales lo enjuiciaron como narco y nada que ver, es un pobre pirincho que vende unos porros. De todos modos en la foto salió de espalda, seguro pasará desapercibido.


La vida tiene una oportunidad para sacarte lo que más desea, nunca se sabe cuándo, pero sí que ocurrirá. Dardo pasó su primera noche sin su lancha. Se desveló pensando que le pagarán la segunda quincena, y que no podrá llenar el tanque con nafta para navegar. No sentirá el río salpicando en la cara, ni oirá rugir el motor Honda, ni verá a la distancia los Sauces llorones, ni olerá camalotes. Solo pensó que jamás sacaría a Macarita del corralón, ya que fue incautada como vehículo utilitario de la banda de Samuel, a raíz de una foto que se sacó uno de los detenidos apoyado en lancha, a orillas del río Paraná.


Dardo estaba tan pero tan triste que en la mañana del domingo siguiente vio una lancha totalmente idéntica que también se llamaba Macarita. La estaba usando Cacho, uno de los policías de la comisaría de Av. Argentina Rojas. Al parpadear los ojos vidriosos, se le cayeron dos lágrimas y las juntó con la manga de la campera, como lo hacía cuando navegaba a mucha velocidad.





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Las cosas por su nombre





Hace más de 500 años, a través de una serie de expediciones, Cristóbal Colón tendió un puente entre dos mundos consiguiendo ríos de sangre, muertes en masas y el saqueo más grande de la historia de la humanidad. Los conquistadores titularon a este acontecimiento como el descubrimiento. Con semejante arrogancia comenzaron a llamar a las cosas por su nombre.

Los navegantes bendecidos por los reyes católicos creyeron haber desembarcado en la India. En consecuencia, ante el primer contacto con los habitantes del lugar los denominaron indios y en homenaje a un comerciarte y explorador europeo, llamaron América a las tierras desconocidas.

Desde tiempos remotos, las familias nativas de los pueblos que fueron descubiertos, se desplazaban de un sitio a otro en filas jerárquicas por diversos territorios buscando sobrevivir (sin la explotación animal y la utilización de la rueda para el traslado de pertenencias). Los más experimentados de las familias iban al frente de la comitiva para desmontar la maleza, resistir cualquier amenaza, y como principal objetivo, abrir paso a los siguientes. Así nacieron los senderos a cielo abierto en el que se trasladaban uno detrás del otro.

Ellos llamaron civilización a lo que nosotros precisamos como genocidio. Durante la evangelización las filas cobraron otra importancia, ya que esta cualidad ancestral de desplazamiento burlaban a las tropas enemigas: al transitar uno detrás del otro, el último borraba las huellas sin dejar rastros. Sin embargo, los avances técnicos mediante la brutalidad que ellos señalaron como progreso dieron vida a los caminos empedrados de la época colonial en la que desfilaban los nativos esclavizados. Al procedimiento milenario de traslado lo bautizaron como fila india y sus ecos se escuchan después de cinco siglos.

En la actualidad, Santander Río, siendo uno de los bancos españoles que acrecentó sus ganancias con la devaluación, inició un periodo de retiros voluntarios. Cuando la patronal abrió camino hacia la oficina de recursos humanos, se detuvo en la puerta y dijo: pasen en fila india.




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Noches contadas





Una noche larga como las anteriores convirtiéndose en testigo de su dificultad para dormir. El silencio fue vencido por la monótona gotera que cae en el baño, los diversos sonidos de los insectos nocturnos que venían desde afuera y las tripas de su hijo que parecían atravesar las paredes de una pieza a la otra. La luna reflejada en el interior de la habitación empujaba a las sombras hasta concentrarse en la periferia.

Días anteriores calmaba su angustia caminando lánguidamente por la casa en la búsqueda desesperada por controlar su respiración. Pero esta vez lo intentaba observando con nostalgia desde su almohada a los muebles y los objetos: la cómoda que heredó, el espejo que manifiesta la pérdida de peso de su mujer, el calendario que marca a oscuras, el reloj que rompió con la idea de olvidase de la hora y el cuadro de su familia colgado en la pared donde escasea la humedad. El recorrido visual de las pertenencias por un lado le provocaba insomnio y por el otro una especie de llanto contenido. Los pensamientos lo acorralaban en un laberinto de cuestiones que no dependen de sí mismo. Parecía encantado, sometido contra su voluntad.

Su estabilidad se desvanecía en noches sin descanso. Cada atardecer le presentaba, como un callejón sin salida, la entrada al infierno de cálculos y falsos razonamientos abstractos. Incluso hasta le preocupaba saber cuántos estarían como él y cuáles serían las consecuencias. ¿Acaso el mundo es así de cruel o es un problema individual?

El día que recordó los proyectos familiares que anhelaba antes de casarse y educar a sus hijos, además de sentirse desgarrado y frustrado, bebió un vaso de licor con un puñado de pastillas que por suerte solo terminó en una intoxicación con vómitos. Momento en que se dio cuenta que el suicidio es un problema para los que quedan.

El sol demoró una eternidad en traspasar la ventana para despejar la oscuridad amenazante. Como era de suponer fue el primero en huir de la cama. Luego se asomaron de a uno en la cocina: su mujer, su hija y por último su hijo. Dejó su porción de desayuno para los pequeños, hizo un saludo general con una sonrisa fingida y como todos los días salió a buscar una changa.




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Cumpliendo la condena



    
    En la esquina del bar que discriminó públicamente por las redes sociales a los jóvenes que llamó “wachiturros”, un patrullero de la VI se detuvo a 45 grados en la ochava. Dos milicos se bajaron dejando el motor encendido para rodear a dos púber que por sus apariencias, tenían una edad aproximada entre 11 y 13 años.

    En el profesorado de la ciudad una charla fuera de lo común convocó a unos cuantos estudiantes. Se trató sobre la “educación en contextos de encierros”. Un docente que trabaja en la cárcel de San Nicolás, habló que el 85% de los presos no tienen una condena que cumplir; de cómo la sociedad rechaza a los encarcelados; criticó el sistema penal en su conjunto, el accionar de la policía y el negocio corrupto de la institución en general que incluye a los políticos, jueces y abogados. Escribir sobre la charla en sí, conllevaría más de un texto.

    Conversó más de una hora con mucho énfasis sobre pedagogía, didáctica y cultura carcelaria. También sobre cuáles son los mecanismos para que perpetúe la institución policial. Al final, intervino una maestra de educación inicial, comentando que en su salita tiene pequeños que son hijos de detenidos. Dice que tanto la escuela primaria como la secundaria están militarizadas y rodeadas de milicos y patrulleros. Diariamente los docentes presencian el hostigamiento y la persecución a los jóvenes. Los discriminan. Los cachean. Luego, afirma que directamente la zona norte de la ciudad está militarizada y que los barrios de allí están condenados socialmente por el resto de la sociedad nicoleña.

    El docente alarmado por el relato de la educadora le da la razón. La zona norte es un sector que además de sufrir necesidades básicas, no hay un día que no vuelen tiros como si nada. Los pibes, las esposas y familiares del lugar están hartos de la situación de inseguridad que se vive con la policía. Explica que cuando una persona sale de la cárcel, es porque cumplió su condena. Es decir, si les dan 3 años por robar un kiosco y cumple consecuentemente con la condena que dictamina el juez, ya está, se terminó, y nada más los vincula. Sin embargo, el problema es, que al estar las personas de los barrios condenadas socialmente y estigmatizadas, en la primera denuncia que se realice, como primera medida los superiores cercan de patrulleros la casa de “tal” ex recluso por el simple hecho de tener antecedentes. Entonces los milicos van, allanan y desvalija la casa, una y otra vez. Incluso llevan la problemática a los medios sin una respuesta concreta del fiscal. Las personas que cumplieron su condena están cansadas de que no les dan laburo, de la sociedad que los segrega y muchas, cargadas de bronca, vuelven a robar y a ser encarcelados.





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Los primitivos




Aceptadamente, los definían primitivos; apenas rozaban ser individuos rudimentarios. Nada a su alrededor los conformaba. Cualquier sobresalto se establecía efímero y hacía que el deseo desaparezca junto al tiempo; encontrar algo nuevo les generaba sensación de estabilidad; no había pregunta que realizara una ruptura; todos padecían la célebre espera.

    Frente a una multitud, un primitivo había logrado conseguir fuego. Decían que se encontraba aburrido. La realidad es que quería invertir el tiempo en algo productivo, a la sazón, chocaba mientras rozaba dos piedras.

    Aparecieron las primeras chispas que derribaron los límites de la perseverancia. Las siguientes no solo servían de estímulos, señalaban un claro objetivo que seguro iba a superar la meta en sí. Toda la masa de primitivos festejaba. Brincaban con ambas extremidades corporales, de derecha a izquierda, ignoraban mantenerse en pie, e iniciaban su firme caminar cabeza agacha buscando piedras.

    El fuego aportaba al mundo básico una nueva manera de vivir. El primitivo que introducía el fuego conquistando a la multitud, había pasado a ser admirado por el resto. A partir de ese momento la sociedad era encabezaba por un primitivo destacado: bastaba caminar dentro del área de cientos de pasos para encontrar a gente imitándolo. Acaso en la muchedumbre también querían la gloria, o tal vez, solo instruirse. Al cabo, la igualdad que los colocaba en solidaridad grupal, era la concepción de conseguir fuego. La totalidad de individuos rudimentarios practicaban con dos piedras sumergidos en la necesidad de poder vivir la nueva condición.

    Un tiempo después, varios dominaban la técnica y provocaban, al menos, una llama. Los que todavía no tenían acceso singular, intercambiaban frutas que recolectaban por tal elemento de la naturaleza que modelaron artificialmente, el fuego.

    Algunos habían observado que las piedras se gastaban por mero uso. Organizados, se movilizaban acarreando piedras para luego mercantilizarlas. Este sector desconforme, decía que las piedras pesaban más que las frutas, entonces sus miembros pedían más fuego a cambio. Los primitivos recolectores aceptaban porque las frutas maduraban hasta su putrefacción.

    Entre los elementales individuos, estaban quienes a través de oratoria envolvían a otros para trabajar para ellos. Engañaban y se acrecentaban integrando a terceros rudimentarios con el ofrecimiento de una porción del fuego al final del día; además, dominaban a tantos que se apropiaron de las frutas, y de las piedras un tiempo más tarde.

    Aceptadamente, vivían del fuego, para el fuego, por el fuego. No importaba si alguien no podía conseguirlo, puesto que el fuego mantenía el calor de la ambición en estos rudimentarios sujetos. Más se expandía el elemento, más ardiente era la sensación de querer poseerlo: con el único sentido de sentirlo, y encontrarse en el lugar de los que arden en llamas.

    Las piedras del largo camino de los primitivos fueron las que provocaron el fuego tan difícil de extinguir. Consumidos ante éste, cambiaron su nombre. Aceptadamente, se conocen como civilizados.



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