Esta semana falleció un pibe que trabajaba de cadete en un accidente de tránsito. Por Facebook en un grupo de vecinos se armó un debate
sobre la situación: estaban los que decían que murió por negligencia propia al
no usar casco, y los que lamentaron su muerte reconociendo que estaba en
condiciones laborales precarias.
La muerte de este pibe deja al descubierto las condiciones de precarización laboral en la que están los cadetes. Más allá de querer pensarlo individual (si llevaba casco o no), responde a una condición que crea el propio sistema capitalista para intensificar el trabajo, que se logre una mayor explotación de las tareas para maximizar las ganancias y generar alienación. Es decir, son condiciones estructurales proyectadas por las distintas industrias, servicios y comercios. Durante la pandemia se multiplicó el trabajo, los accidentes y las tragedias por la “esencialidad” del rubro ante la medida del “quedate en casa” impuesta por los gobiernos. En cuanto a las condiciones de precarización laboral, por lo general los más afectados son los jóvenes y las más perjudicadas son las mujeres.
Veamos algunos puntos sobre las condiciones laborales en las cadeterías locales:
1- Forma de contrato: la mayoría de los servicios
y comercios que utilizan cadetería contratan de “palabra”, es decir, a través
de una entrevista informal, si es que la tienen. Además no son laburantes
registrados, no hay papeles de por medio, ni monotributo, y si fuera por esto
último, habría otras dificultades sobre todo económicas.
2- Se sobrevive diariamente: los cadetes no tienen
un sueldo fijo, ganan por cada viaje y con suerte les dan propina. En el caso
de que se confundan al dar cambio monetario al cliente o “acepten” plata falsa,
están fritos porque lo deben retribuir de su bolsillo. No tienen feriados pagos
ni vacaciones pagas ni aguinaldos. Hay días laborales que realizan un solo
viaje peligrando la comida de sus hijos y hay otros que realizan varios pedidos
sin cobrar el porcentaje de horas extras que tienen los trabajadores
registrados.
3- Condiciones de seguridad e higiene: los
elementos de seguridad y las condiciones materiales correspondientes que se
requieren para el vehículo corren por cuenta propia, al igual que los
protocolos sanitarios. Las cajas transportadoras y la ropa personalizada con la
marca de la firma se han convertido en un negocio para los comercios ya que
muchos de ellos la venden, alquilan o descuentan de los viajes que realizan.
4- Recurren a obras sociales privadas: si hacen
varios viajes diarios y les dan propina, la única forma de tener una obra
social es pagándola por propios medios o con ayuda de un familiar. Usan la
salud pública pero todos sabemos que atienen a un centenar de personas y en la
pandemia estuvo al borde del colapso.
5- No están sindicalizados: es importante que los
trabajadores sean parte de una organización a la que tengan la libertad de
afiliarse para que pelee por sus derechos y contra la precarización laboral que
imponen las patronales. Además de la organización política y sindical que les
permite desarrollar la consciencia y solidaridad de clase, tienen otros
beneficios como atención en salud, cursos para estudiar, ayudas familiares,
clubes para disfrutar en familia, entre otras cosas.
6- El colmo de la informalidad: no tienen un
recibo de sueldo que les permita comprar a cuenta en comercios o alquilar un
inmueble. El recibo de sueldo es un requisito fundamental para muchas cosas.
7- Los aportes jubilatorios corren por cuenta
propia.
8- Las muertes pueden evitarse.







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