Ruber hace 3 años empezó una guerra con Curtopé.
La economía de ambos países quedó devastada, las familias tocaron fondo frente
al hambre y la naturaleza fue destruida en pos de la utilización de recursos
para la construcción de la mejor tecnología armamentística.
La prensa anarquista publicó una editorial
llamada "el arte de las barricadas". Los obreros de todo Curtopé la hicieron
carne. El texto los interpeló para salir a la calle y pelear por su destino. Y
así fue.
En menos de una semana repartieron miles de
panfletos con instructivos para llevar adelante una barricada. Pusieron manos a
la obra. Cargaron sacos con escorias de los talleres metalúrgicos que trasladaron
con camiones recolectores de basura. Construyeron un obstáculo estable; casi impenetrable.
Cuando comenzó el enfrentamiento con la policía
ya estaban todos preparados en sus puestos. Fue una dura batalla que duró más
de 8 horas. El Estado con armas de fuego, los obreros con piedras y palos. La
barricada fue una buena defensa ya que no pasó a mayores. Murieron 16 obreros,
102 quedaron heridos y 23 fueron detenidos. Con estos resultados dejaron al margen la
ilusión de querer terminar con la guerra que les impuso el régimen.
Los obreros de Ruber, en cambio, decidieron en
asambleas realizar huelgas en las fábricas armamentísticas y otras importantes
del país. Paralizaron la economía y como consecuencia el gobierno retiró
las tropas de Curtopé.
La semana siguiente imprimieron panfletos para repartir en el país vecino. Concluyen que extendiendo las huelgas ambos países abandonarían la guerra. ¿Podrán lograrlo?







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