Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

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La Virgen de Fátima y su campaña anticomunista




Nuestra Señora del Rosario de Fátima es una de las figuras más importantes de la iglesia católica. Fieles de todo el mundo celebran cada 13 de mayo, sobre todo en el santuario que se convirtió en una de las 50 casas religiosas más importantes del planeta.


La historia comienza el 13 de mayo de 1917 cuando la virgen se presentó ante tres niños portugueses del pueblo de Fátima. Ellos son Lucía y sus primos Francisco y Jacinta, que pasaron su infancia como pastones de los rebaños de sus familias, salvo Francisco y Jacinta que murieron años más tarde de gripe Española.


Un relámpago en un día soleado facilitó la primera aparición de la virgen, una mujer resplandeciente que se mostró de pie sobre una nube. Ese día, la virgen le encomendó a los pequeños pastores regresar el día 13 durante cinco meses y ella revelaría quién es y para qué viene. Lucía, Francisco y Jacinta comentaron en el pueblo sobre la aparición y cada día 13 de los meses que siguieron, empezaron a guiar a fieles, hasta que llegaron a ser decenas de miles.


Entre las revelaciones y peticiones de la Virgen a la muchedumbre, hay un aspecto puntual para desarrollar. Primero es importante conocer algunos datos concretos sobre el contexto.


En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial que perduró hasta fines de 1918 con consecuencias feroces. Los enfrentamientos dejaron alrededor de 10 millones de muertos y 20 millones de heridos, y 7 millones de víctimas civiles. Además, hubo una destrucción masiva de bienes materiales y construcciones provocando la desaparición de ciudades enteras. En medio de estas apocalípticas condiciones las enfermedades florecieron: un rebrote de tifus que mató a 3 millones de personas y una pandemia de gripe Española que mató a otras 50 millones en todo el mundo. Un conflicto con características catastróficas.


Por otro lado, en el período previo a la Primera Guerra Mundial se desarrolló el movimiento obrero y socialista, que luchó contra el militarismo de la burguesía imperialista. Una tradición que tomó en sus manos el partido bolchevique en Rusia, cuyo objetivo fue acelerar la caída de la dominación de la clase capitalista para poner en práctica el poder de la clase trabajadora. El triunfo de la revolución Rusa de 1917 terminó con un llamado de paz inmediata.


La petición llamativa de la Virgen de Fátima es que, en medio de semejante escenario del régimen capitalista, el foco de atención estuvo puesto en el avance de la clase trabajadora. La virgen señaló a sus fieles que “si atendieran mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la iglesia”. El temor de la virgen fue que el fantasma del comunismo recorra los distintos países, por eso pedía que atiendan sus pedidos para frenarlo.


Bastante selectiva fue Nuestra Señora del Rosario de Fátima, parece que las potencias imperialistas destrozando el planeta y condenando a millones a la muerte no fue un problema como el avance de la clase trabajadora.




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Efecto María Magdalena




El imperio Rzym conquistó la ciudad de Póliga, entre muchas otras, convirtiéndose en el dominio más grande de la historia de la humanidad. A través del arte de la guerra pasó de poseer cientos a miles de kilómetros cuadrados de espacio geográfico. Sin dudas el imperio será recordado por siempre. Pero también, quedó una huella en la percepción que existe contra los poliguenses.


Los senadores de Rzym elevaron los impuestos en las ciudades que conquistaron, sobre todo en Póliga, por ser la principal pesquera de la región: una fuente estratégica de recursos. Antes de ocupación del territorio, la mayoría de los poliguenses vivían de la pesca y exportaban pescados en cantidades industriales al resto de los lugares. Los senadores vieron la oportunidad de generar más riquezas para el imperio aumentado progresivamente los impuestos. Terminaron apropiándose del trabajo y la mercancía.


En pocos años Póliga terminó asfixiada económicamente. Las familias de pescadores no pudieron enfrentar la crisis que los azotaba y prácticamente debían trabajar como esclavos para sobrevivir. Los ritmos esclavistas instalados por el imperio provocó que las familias se destruyan en pos de que cada integrante subsista individualmente y la sociedad se descompuso hasta el punto de convertirse en un basurero de personas que deambulaban pidiendo limosnas por doquier.


Décadas después de la conquista los poliguenses empezaron a ser vistos como la escoria de la sociedad imperial. La autoridad se encargó de que así sea. En Póliga, el lugar de los héroes que abastecían la región, pasaron a ser reconocidos como los marginados y fueron apedreados por el resto de la población.


Rzym marcó a cientos de futuras generaciones con la idea de que los poliguenses son una plaga. Así que las personas pobres que vivían de las sobras de los demás, terminaron siendo mala palabra y ofensa ante los ojos del mundo.




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Cuando la realidad supera la ficción

 



En el capítulo 14 llamado “Ayuda al cocinero” de la segunda temporada de South Park, Chef reclama los derechos de autoría de la nueva canción “Calzón Sucio” de Alanis Morissette a la compañía discográfica. El capítulo es recordado por la “Defensa Chewbacca”, un término original que alcanzó una popularidad enorme en el mundo, siendo un objeto para la crítica, meme, y referencia entre el público espectador. Para los que no conocen a Chewbacca, es un personaje alto y peludo del universo ficticio de Star Wars. Seguro lo ubican, está en la portada de la publicación.

 

La defensa Chewbacca consiste, valga la redundancia, en una defensa discursiva con argumentos sin sentido con la intención de crear una confusión y desviar al jurado de la discusión central. Es una falacia para sostener un tema que nada tiene que ver con lo discutido con argumentos válidos en sí mismos. En el capítulo de South Park se satiriza el discurso del abogado de O. J. Simpson en el famoso juicio de asesinato a su esposa. El abogado de la acusación que representa a la compañía discográfica construye un relato correcto sobre una fotografía del personaje de Star Wars: raza, planeta de origen, atributos físicos, entre otras características, cuya conclusión en el juicio termina siendo que “nada de lo que dice tiene sentido” ya que nada tiene que ver con el caso. Simplemente recurrió a esa defensa para confundir al jurado. Les dejo el fragmento de South Park para que vean:



 

La semana pasada en Argentina cuando comenzó el debate por el aborto en Diputados recordé este capítulo de South Park. Como todos saben las discusiones en el Congreso se convierten en horas interminables con distintas exposiciones de funcionarios, especialistas, referentes, etc. Se escucha de todo. En la mayoría de las exposiciones de los celestes que están en contra del aborto, realizan discursos citando pasajes de la biblia y otros ejemplos totalmente delirantes como la Diputada Regidor que en 2018 comparó el aborto con “perras que quedan embarazadas”. En estos días, uno de los expositores provida, el Dr. Fernando Toller, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral finalizó su discurso citando a Gandalf del Señor de los Anillos. No hace falta aclara nada. Pueden verlo por acá:


 

La exposición del Dr. Fernando Toller corresponde a la misma falacia. La escena en la que Gandalf charló con Frodo es real, sin embargo el tema no tiene nada que ver con lo que se está discutiendo. Al contrario, es un insulto a las millones de mujeres que pelean por un derecho básico y elemental para evitar muertes.




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De la defensa al ataque

 




Ruber hace 3 años empezó una guerra con Curtopé. La economía de ambos países quedó devastada, las familias tocaron fondo frente al hambre y la naturaleza fue destruida en pos de la utilización de recursos para la construcción de la mejor tecnología armamentística.


La prensa anarquista publicó una editorial llamada "el arte de las barricadas". Los obreros de todo Curtopé la hicieron carne. El texto los interpeló para salir a la calle y pelear por su destino. Y así fue.


En menos de una semana repartieron miles de panfletos con instructivos para llevar adelante una barricada. Pusieron manos a la obra. Cargaron sacos con escorias de los talleres metalúrgicos que trasladaron con camiones recolectores de basura. Construyeron un obstáculo estable; casi impenetrable.


Cuando comenzó el enfrentamiento con la policía ya estaban todos preparados en sus puestos. Fue una dura batalla que duró más de 8 horas. El Estado con armas de fuego, los obreros con piedras y palos. La barricada fue una buena defensa ya que no pasó a mayores. Murieron 16 obreros, 102 quedaron heridos y 23 fueron detenidos. Con estos resultados dejaron al margen la ilusión de querer terminar con la guerra que les impuso el régimen.


Los obreros de Ruber, en cambio, decidieron en asambleas realizar huelgas en las fábricas armamentísticas y otras importantes del país. Paralizaron la economía y como consecuencia el gobierno retiró las tropas de Curtopé.


La semana siguiente imprimieron panfletos para repartir en el país vecino. Concluyen que extendiendo las huelgas ambos países abandonarían la guerra. ¿Podrán lograrlo?




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Futuras generaciones

 




La pandemia mostró sus dientes agravando una crisis económica y social que como un efecto dominó golpeó a millones de familias. Trabajadores en blanco de muchos años perdieron sus empleos. Trabajadores en negro disputan una changa con los anteriores. Los desocupados de siempre dan manotazos de ahogados. Del otro lado, una minoría acrecentó sus ganancias ampliando la brecha entre ricos y pobres. Leamos las historias de las futuras generaciones.


Romi es de Constitución. Varias horas por día intercambia estampitas por dinero en el Subte. Su mamá, que es la que se hizo cargo de ella y de su hermano mayor, está desocupada. Su hermano Matías no recibirá más el IFE. Tuvieron que tomar tierras para construir un hogar porque no les alcanza para pagar un alquiler. La pequeña es parte del 10% de les niñes que “trabajan”. Zafó de responsabilizarse de otros hermanitos, como pasa en otras familias, donde les niñes se convierten en adultos para llevar adelante las tareas domésticas y de consumo. Zafó de vivir en el interior, donde en los crudos campos se duplica el “trabajo” para los más pequeños. No zafó de la naturalización. Y de escolarización no hablemos.


Uli y Gael son de Nordelta. Por las mañanas participan en las clases virtual del colegio bilingüe. Durante las tardes, aburridos de la mansión que heredarán, salen a ver la Guardería Náutica en el lago del barrio, ya que falta para la temporada de Buceo y el Golf aún no lo entienden. Su papá este año no pagó las tarifas de luz sin que corran riesgo de quedarse a oscuras. Los pequeños pasan más tiempo con su papá y mamá porque ambos trabajan desde casa y las tareas domésticas las hace una piba de un barrio cercano. Los hermanitos zafaron del “trabajo” infantil.


Queda claro que en las historias de las futuras generaciones, la pandemia no es el problema sino que hay un sistema que construye estas realidades. El plato de comida y la vivienda de millones se convirtieron en un lujo. Hay que darle prioridad a la niñéz con días felices, educación y salud, y no al pago de una deuda millonaria que no nos pertenece. Hay que dar vuelta todo.

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Las cosas por su nombre





Hace más de 500 años, a través de una serie de expediciones, Cristóbal Colón tendió un puente entre dos mundos consiguiendo ríos de sangre, muertes en masas y el saqueo más grande de la historia de la humanidad. Los conquistadores titularon a este acontecimiento como el descubrimiento. Con semejante arrogancia comenzaron a llamar a las cosas por su nombre.

Los navegantes bendecidos por los reyes católicos creyeron haber desembarcado en la India. En consecuencia, ante el primer contacto con los habitantes del lugar los denominaron indios y en homenaje a un comerciarte y explorador europeo, llamaron América a las tierras desconocidas.

Desde tiempos remotos, las familias nativas de los pueblos que fueron descubiertos, se desplazaban de un sitio a otro en filas jerárquicas por diversos territorios buscando sobrevivir (sin la explotación animal y la utilización de la rueda para el traslado de pertenencias). Los más experimentados de las familias iban al frente de la comitiva para desmontar la maleza, resistir cualquier amenaza, y como principal objetivo, abrir paso a los siguientes. Así nacieron los senderos a cielo abierto en el que se trasladaban uno detrás del otro.

Ellos llamaron civilización a lo que nosotros precisamos como genocidio. Durante la evangelización las filas cobraron otra importancia, ya que esta cualidad ancestral de desplazamiento burlaban a las tropas enemigas: al transitar uno detrás del otro, el último borraba las huellas sin dejar rastros. Sin embargo, los avances técnicos mediante la brutalidad que ellos señalaron como progreso dieron vida a los caminos empedrados de la época colonial en la que desfilaban los nativos esclavizados. Al procedimiento milenario de traslado lo bautizaron como fila india y sus ecos se escuchan después de cinco siglos.

En la actualidad, Santander Río, siendo uno de los bancos españoles que acrecentó sus ganancias con la devaluación, inició un periodo de retiros voluntarios. Cuando la patronal abrió camino hacia la oficina de recursos humanos, se detuvo en la puerta y dijo: pasen en fila india.




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Noches contadas





Una noche larga como las anteriores convirtiéndose en testigo de su dificultad para dormir. El silencio fue vencido por la monótona gotera que cae en el baño, los diversos sonidos de los insectos nocturnos que venían desde afuera y las tripas de su hijo que parecían atravesar las paredes de una pieza a la otra. La luna reflejada en el interior de la habitación empujaba a las sombras hasta concentrarse en la periferia.

Días anteriores calmaba su angustia caminando lánguidamente por la casa en la búsqueda desesperada por controlar su respiración. Pero esta vez lo intentaba observando con nostalgia desde su almohada a los muebles y los objetos: la cómoda que heredó, el espejo que manifiesta la pérdida de peso de su mujer, el calendario que marca a oscuras, el reloj que rompió con la idea de olvidase de la hora y el cuadro de su familia colgado en la pared donde escasea la humedad. El recorrido visual de las pertenencias por un lado le provocaba insomnio y por el otro una especie de llanto contenido. Los pensamientos lo acorralaban en un laberinto de cuestiones que no dependen de sí mismo. Parecía encantado, sometido contra su voluntad.

Su estabilidad se desvanecía en noches sin descanso. Cada atardecer le presentaba, como un callejón sin salida, la entrada al infierno de cálculos y falsos razonamientos abstractos. Incluso hasta le preocupaba saber cuántos estarían como él y cuáles serían las consecuencias. ¿Acaso el mundo es así de cruel o es un problema individual?

El día que recordó los proyectos familiares que anhelaba antes de casarse y educar a sus hijos, además de sentirse desgarrado y frustrado, bebió un vaso de licor con un puñado de pastillas que por suerte solo terminó en una intoxicación con vómitos. Momento en que se dio cuenta que el suicidio es un problema para los que quedan.

El sol demoró una eternidad en traspasar la ventana para despejar la oscuridad amenazante. Como era de suponer fue el primero en huir de la cama. Luego se asomaron de a uno en la cocina: su mujer, su hija y por último su hijo. Dejó su porción de desayuno para los pequeños, hizo un saludo general con una sonrisa fingida y como todos los días salió a buscar una changa.




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Los primitivos




Aceptadamente, los definían primitivos; apenas rozaban ser individuos rudimentarios. Nada a su alrededor los conformaba. Cualquier sobresalto se establecía efímero y hacía que el deseo desaparezca junto al tiempo; encontrar algo nuevo les generaba sensación de estabilidad; no había pregunta que realizara una ruptura; todos padecían la célebre espera.

    Frente a una multitud, un primitivo había logrado conseguir fuego. Decían que se encontraba aburrido. La realidad es que quería invertir el tiempo en algo productivo, a la sazón, chocaba mientras rozaba dos piedras.

    Aparecieron las primeras chispas que derribaron los límites de la perseverancia. Las siguientes no solo servían de estímulos, señalaban un claro objetivo que seguro iba a superar la meta en sí. Toda la masa de primitivos festejaba. Brincaban con ambas extremidades corporales, de derecha a izquierda, ignoraban mantenerse en pie, e iniciaban su firme caminar cabeza agacha buscando piedras.

    El fuego aportaba al mundo básico una nueva manera de vivir. El primitivo que introducía el fuego conquistando a la multitud, había pasado a ser admirado por el resto. A partir de ese momento la sociedad era encabezaba por un primitivo destacado: bastaba caminar dentro del área de cientos de pasos para encontrar a gente imitándolo. Acaso en la muchedumbre también querían la gloria, o tal vez, solo instruirse. Al cabo, la igualdad que los colocaba en solidaridad grupal, era la concepción de conseguir fuego. La totalidad de individuos rudimentarios practicaban con dos piedras sumergidos en la necesidad de poder vivir la nueva condición.

    Un tiempo después, varios dominaban la técnica y provocaban, al menos, una llama. Los que todavía no tenían acceso singular, intercambiaban frutas que recolectaban por tal elemento de la naturaleza que modelaron artificialmente, el fuego.

    Algunos habían observado que las piedras se gastaban por mero uso. Organizados, se movilizaban acarreando piedras para luego mercantilizarlas. Este sector desconforme, decía que las piedras pesaban más que las frutas, entonces sus miembros pedían más fuego a cambio. Los primitivos recolectores aceptaban porque las frutas maduraban hasta su putrefacción.

    Entre los elementales individuos, estaban quienes a través de oratoria envolvían a otros para trabajar para ellos. Engañaban y se acrecentaban integrando a terceros rudimentarios con el ofrecimiento de una porción del fuego al final del día; además, dominaban a tantos que se apropiaron de las frutas, y de las piedras un tiempo más tarde.

    Aceptadamente, vivían del fuego, para el fuego, por el fuego. No importaba si alguien no podía conseguirlo, puesto que el fuego mantenía el calor de la ambición en estos rudimentarios sujetos. Más se expandía el elemento, más ardiente era la sensación de querer poseerlo: con el único sentido de sentirlo, y encontrarse en el lugar de los que arden en llamas.

    Las piedras del largo camino de los primitivos fueron las que provocaron el fuego tan difícil de extinguir. Consumidos ante éste, cambiaron su nombre. Aceptadamente, se conocen como civilizados.



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