Dieciocho meses de soledad
Grietas del Tiempo
Esta historia relata aquel día en el que Cipriano inició su último año de actividad práctica. Las tareas realizadas con sus compañeros se convertirían en recuerdos inolvidables, con anécdotas excelentes, pero también con una serie de "malas" experiencias y trágicos sucesos que nunca faltaban.
Cipriano era incapaz de estar quieto en algún momento, ni
siquiera pensaba en descansar mientras cumplía con su jornada. Su voluntad
siempre se medía en términos de responsabilidad ante ciertas necesidades, o tal
vez los ruidos de las máquinas en funcionamiento no le permitían concentrarse
en otra cosa que no fuera su tarea. Por su experiencia, parecía haber pasado
años ocupado en prácticas e intercambiando su tiempo por dinero. Las
herramientas que utilizaba para desempeñar su función estaban cubiertas de
partículas residuales, al igual que su bastón, que parecía desbordar mugre y
grasa mezclada con organismos vivos.
Quienes conocían a fondo las relaciones en el taller
afirmaban que no habría otro como él, que nunca habían conocido a alguien tan
dispuesto. Parecía que todos habían llegado a un acuerdo para describirlo. Era
una votación unánime. No había necesidad de seguir hablando del asunto, ya que
gozaba de un reconocimiento social importante.
Cuando no se apoyaba en su bastón, su cadera descansaba
firmemente en el borde de la mesa, y algunos llegaban a imaginar que en un
futuro no muy lejano tendría que gatear, lo que claramente dificultaría su
trabajo. Cipriano exprimía hasta el último minuto con solo leves suspiros, y
cuando se quejaba, era por sus condiciones y nada más. Incluso trabajaba sin
remuneración después de que sonara la señal de finalización, aunque las cámaras
lo capturaran entrando y saliendo y su tarjeta lo certificara.
"Necesito mostrarte algo", le dijo a su compañero,
quien llevaba junto a él más de 15 años. Alarmado por la situación o por algún
otro motivo, su compañero se veía paranoico y le respondió despacio, frunciendo
el ceño como si todo estuviera mal. Incluso miró a su alrededor, escudriñando
el rincón más oscuro del taller y se esforzó por no ser escuchado por nadie
más.
Inmediatamente, su compañero observó y depositó su confianza
en él con un pequeño gesto que Cipriano reconoció al instante. A su vez,
corroboró que él fue el único en comprender la situación y mantener esa
sencillez que los caracterizaba como compañeros, un viejo truco que solían
hacer antes de realizar alguna broma. Con solo un gesto, trató de calmarlo, y
la seguridad que le ofreció se transformó rápidamente en solidaridad. Él
respaldó la voz de Cipriano, quien deseaba ser escuchado. A lo largo de su trayectoria
laboral, estos dos habían construido una excelente relación basada en su
compromiso con las tareas diarias, lo cual los llevaba a reflexionar en equipo.
Esto se debía a su disposición conjunta y a los sentimientos afectivos y
cercanos que compartían, tanto en el ámbito laboral como personal.
Entonces, sintiéndose cómodo, Cipriano dejó caer sus ropas
al suelo, quedando desnudo. Orgullosamente, arrojó su pudor al suelo, ya que
para qué serviría ocultarse ahora que viviría desapercibido e inútil.
"Se acabó mi momento de actividad práctica, estoy lleno
de grietas", dijo bajando la mirada, sintiéndose avergonzado, y extendió
sus brazos olvidándose del bastón. Luego apretó los puños, lamentándose y
castigándose por algo orgánico que lo acompañaba y que también le sucedería a
su compañero en algún momento. El tiempo lo había agrietado, ya no quedaba nada
de su cuerpo liso, completo, práctico y tenaz. Cayó de rodillas buscando
consuelo. Con timidez, vio de reojo a su compañero, quien le ofreció su mano,
transmitiendo esperanza y tratando de calmarlo.
"No quiero quedarme fuera de práctica de ninguna
manera. Me veo obligado a intercambiar hasta mi último aliento por necesidades,
ya que el dinero será escaso a partir de ahora. ¿Cómo puedo dar los siguientes
pasos con menos? Sin miedo, pero reconociendo que pronto las tendrás... Mira
mis grietas. Con grietas no servimos para nada. Soy una carga para las
instituciones. ¿Quién puede cubrir necesidades sin intercambiar tiempo? ¿Cómo
lidiaré con las necesidades que superan las migajas que ahora recibiré por
estar agrietado, y que otras personas aportan mientras están en práctica? Las
grietas revelan el tiempo transcurrido. No puedo escapar de las ofensas de las
generaciones venideras, si es legítimo que nos excluyan. Nos han puesto en
contra, harán que te olvides de mí y me dejarán abandonado en algún lugar para
los agrietados.
Otra historia sobre Yuki-Onna
Conocí el cuento Yuki-Onna de Lafcadio Hearn, en el que representa la figura homónima de la cultura japonesa. El escritor nos dejó una enorme herencia literaria y fue pionero en mostrarnos la cultura de Oriente. Sin embargo, es posible que sus escritos nos sumerjan más en occidente por su construcción social.
En la cultura japonesa Yuki-Onna es una mujer hermosa que se presenta reposando desnuda o no, en las temibles noches nevadas, y por su color de piel albina las personas que la ven la confunden entre la nieve. En la leyenda, la mujer de -la- nieve, utiliza su respiración para transformar viajeros en cadáveres congelados. En realidad, al mostrarse tan bella en medio de una tempestad, atrae a los viajeros que cruzan al interior de los bosques y se terminan perdiendo a la intemperie sin poder refugiarse.
Esta leyenda fue contada de boca en boca para evitar que las personas se trasladen de un lugar a otro los días de mucha tormenta de nieve con el objetivo de no perderse y morir congeladas en el medio del camino.
El cuento escrito por Lafcadio Hearn representa a su manera la leyenda de Yuki-Onna para darla a conocer. Un relato oral y milenario contado en pocas páginas. La genialidad que tomamos del texto está en que de una leyenda cerrada (mito: es así y solo así), abre la reflexión hacia otros horizontes. A mí me invitó a pensar en otra historia, pero antes, dejo una síntesis del cuento que encontré en internet:
Hearn fue el primero en poner en escrito una versión de la leyenda en la que dos leñadores, Mosaku y Mokukichi quedan atrapados en una tormenta de nieve y la Yuki-Onna aparece congelando a Mosaku pero salvando la vida de Mokukichi por su juventud y belleza con la condición de no revelar lo ocurrido. Al regresar y pasar el tiempo, Mokukichi conoce una mujer muy bella llamada Oyuki con quien se termina casando y teniendo hijos. Una noche, Mokukichi le cuenta a Oyuki lo sucedido con la Yuki-Onna y Oyuki revela que era ella, y que lo iba a matar por revelarlo. Pero al final no lo mata, Oyuki era madre y amaba a su esposo, a pesar de que rompió su promesa y termina dejándolo en una escena donde se funde con el silbido del viento y jurándole que lo mataría si maltrata a sus hijos.
Hearn, para resaltar el terror -a lo desconocido/al más allá-, describe a Yuki-Onna como una fantasma malvada que arrebata vidas, salvo la del joven bello que luego termina siendo su esposo. Años más tarde revela la historia que tenía prohibido contar y ella desaparece. En cierto sentido, tanto en el relato como en la leyenda original, al ser un mero espejismo que confunde entre la nieve, y desaparece entre el silbido del viento, filosóficamente podemos decir que es una “fantasma” (Platón: una copia, una imagen, ¿una idea?). Pero no fue malvada. En la cultura japonesa no actuaba por sí misma atacando a víctimas de la tempestad, el problema del mito se centró en que los viajeros se perdían al dar con ella. La leyenda invita a reflexionar sobre los peligros de la tentación (mujer hermosa), reflejado en hombres que persiguen sus deseos en medio de una tempestad, y los límites (muerte), la advertencia de los peligros que ocurren viajando durante un mal temporal.
Por aquel entonces en Musashi, la actual Tokio, la madera era fundamental, así que el oficio de leñador es correcto por las características del lugar que empalma con los bosques de la leyenda.
En el relato de Hearn el protagonista es un joven aprendiendo un oficio para mantener a su madre viuda, es decir, que elige un trabajo para asegurar su vida y la de su mamá. Acá viene la primera pregunta: ¿por qué un anciano y un joven emprendieron viaje en la propia ciudad de la leyenda de Yuki-Onna? Asumo que la conocen porque el batelero se salvó esa noche. Y si no es así: ¿por qué Yuki-Onna en lugar de aparecer entre la nieve haciendo perder a los viajeros abre la puerta de una choza, se mete adentro, y congela al anciano si en la leyenda el método es la persuasión pasiva? Claramente la Yuki-Onna del cuento de terror no es la misma que la de la leyenda popular japonesa sino que hay variantes. Entonces me invita a pensar que el joven, que sufría mucho frío y no se podía dormir, se aprovechó del anciano que se durmió enseguida para utilizar sus pieles dejándolo morir congelado. La visión que se desencadenó en el interior de la choza fue producto de su imaginación ya que temía por el temporal que azotaba el sucucho con fuertes ráfagas de viento. El clima fue tan avasallador que continuó enfermo los días posteriores; era obvio que el viejo se convertiría en un cadáver. A partir de ese momento, el joven se quedó con el negocio para él y vendía la leña con su madre.
Durante el invierno siguiente el protagonista conoce a una mujer hermosa con características similares a la imagen que se le había aparecido en la choza. Llamada Oyuki que también significa nieve y también poseía una mirada seductora. El autor nos quiere dar a entender que es Yuki-Onna. Esta mujer era pobre, no tenía familia y estaba viajando para trabajar de sirvienta. (¿Y si Oyuki fue la mujer que había entrado en la choza y también vio morir al anciano e hicieron un pacto de silencio con el joven?). Entre coqueteos para ver si cada uno tenía pareja, el joven, en lugar de imaginarla como “la mujer de su vida”, la imaginó como una “honorable nuera” y en la aldea, la madre la invita a quedarse como su “hija política”. Muy raro todo ese Edipo. Además, cuando la madre muere, en sus últimas palabras celebró por la mujer de su hijo, que cumplió el rol de hija política a la perfección. Más tarde el protagonista y la posible Yuki-Onna, tienen 10 hijos y la gente de la comarca se maravilla porque ella no envejece como el resto de las campesinas con hijos y trabajo doméstico. El escritor señala otro motivo para darnos a entender que hace referencia a la mujer de la leyenda.
Hubo una noche en que todo cambió y nadie volvió a ver a la mujer, es decir, desapareció de la aldea. La esposa dijo ser la misma fantasma que congeló al anciano en la choza y que le advirtió que jamás cuente la historia a nadie. (¿Y si tenían un pacto de silencio como supuse antes, y el protagonista desapareció a su esposa para que nadie más sepa el secreto ya que contaba con 10 hijos entre los que habían hombres para realizar el trabajo y mujeres para las tareas domésticas y vender la leña?).
En la leyenda Yuki-Onna perdona al joven bello, años posteriores resulta ser una esposa que se revela dejándole a su marido los hijos a cargo y que la próxima vez que vuelva no tendrá misericordia. A mí me sugiere pensar que como el leñador no dijo nada sobre la muerte del viejo pasando desapercibida por el temporal, se deshizo de la mujer sin mencionar una palabra. Pero solo es otra historia sobre Yuki-Onna.
Las cosas por su nombre
Noches contadas
Absolutamente extraño
–Encontré la persona indicada, entonces. Estoy buscando emprendedores para una expedición. Necesito personas curiosas, perspicaces, aventureras y que participen en grupo sin ningún problema.
Rocco aprecia sin palabras que decir. Añora la necesidad de agregar un nuevo ingrediente que rompa con la rutina o la monotonía de su vida. Irrisorias veces toma decisiones, mucho menos en grupo. Pretende resplandecer lo mejor de su persona incluso en condiciones azarosas. Jamás se compromete en realizar aportes sin rendirse ante la primera dificultad. Sin embargo, teme fallar, ya que las personas en conjuntos se complementan con las destrezas y habilidades de cada una de las mismas.
Sigue a Máximo, como lo pidió en la biblioteca. Descienden por el ascensor hasta la planta baja del edificio situado en la primera avenida de la ciudad. En dicho espacio se encuentra el estacionamiento. Ingresan disimuladamente a pesar de que solo los propietarios guardan allí sus vehículos. En el contrato está establecido que a cada dueño le pertenece un espacio para un auto y uno para una moto o bicicleta. Nada más se admite allí, mucho menos pensar en realizar cualquier tipo de actividad. Es por eso que está rodeado de carteles de prohibiciones y peligros. También, rara vez se cruzan las personas. No se ve demasiado, está ambientado con algunas lámparas aisladas predominando la escasez de luz, es decir, la oscuridad. Solo los pasos en el estacionamiento resuenan como al vacío. La garita del custodio ilumina más que el estacionamiento en sí.
Longitudinalmente, las columnas que sostienen el edificio, separan los lugares para estacionar. Al final de las mismas, se halla una escalera con estribos al que les sucede un portón bastante rancio, similar al de los talleres de hace 50 años, que se elevan jalando una cadena que da acción a unas poleas. Observan cada rincón con la linterna de un celular. Máximo, inspirado, hace un monólogo sobre lo que podría haber detrás del portón. Imagina encontrar fenómenos desconocidos, ya que dice haber escuchado cientos de teorías, mitos y leyendas sobre ello. Tal vez simplemente sea una puerta. Rocco refleja grandes dudas. Se siente incapaz de planificar y de abordar con entusiasmo e ímpetu el porvenir. Luego, regresan a la garita.
–El destino será nuestro cuando marquemos el camino. Rocco, somos personas dispuestas a escribir la historia, para dar respuestas a los acontecimientos que ni los más expertos científicos se han planteado. Hoy será el día en que una gran imaginación luche contra las bajas expectativas que depositamos en nosotros mismos.
Junto a la garita se encuentran algunos casilleros con sus puertas dobladas y algo oxidadas. Máximo abre uno y saca un bolso de mano, una careta de esas que son antigás y que también protegen los ojos, un pequeño machete y una linterna. Rocco ingresa al baño con la intención de acomodarse correctamente la máscara.
Dentro del baño, Rocco, se encuentra con Tomate, un viejo conocido que ya no está entre los vivos. Su rostro cambia rápidamente. Palpita su corazón la falta oxígeno y se retuerce de nervios. Poco cabe la idea de encontrarse con un muerto. Carece comprensión absoluta sobre lo que sucede. Junto a él, hay un niño que jugando. ¿Qué hace jugando en el baño de ese estacionamiento tan oscuro, cerca de un muerto que habla? En seguida surge otra pregunta, ¿cómo es que se le ocurre ir a una expedición subterránea con Máximo? Rocco, con sus últimas fuerzas, personifica incapacidad para expresarse, se siente desconectado de la realidad; así se muestra en el espejo. Sus pensamientos se inundan con viejos recuerdos y formas de actuar, producto de la reminiscencia.
Tomate le advierte que no baje. Aparentemente, Máximo, lo manda al muere. Rocco pregunta por qué, y Tomate, luego de una pausa, insiste con que no ingrese al lugar al que lo guían. La situación es por demás de tenebrosa. Ahora afinca totalmente paralizado. Tomate golpea un hombro a Rocco como saludando y se retira del baño. Éste, mareado, se afirma a la bacha para mirarse al espejo y el niño exclama que Tomate le acaba de robar el machete. Revisa su bolso de manos sin observar lo que hay y definitivamente no está. Grita su nombre con todas sus fuerzas mientras corre a buscarlo. La voz del cuidador del estacionamiento lo detiene preguntando qué le pasa. Le explica. Máximo no está en la planta baja. Señala el vigilante que nadie entró a la garita ni al baño, ni salió, además de él.
Camino meritocrático
Todos son iguales frente al telón
Foto del Cuento: Rodrigo Burgos
Rodeado de humo
Estado, situación virózika
Pena de vida
Los primitivos



















