Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

Mostrando entradas con la etiqueta Pobreza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pobreza. Mostrar todas las entradas

Soja de contrabando sin responsables: la represión es para los desposeídos




Una noticia llamativa que deja en evidencia para quienes son los palos y la represión. Gendarmería Nacional de la provincia de Santa Fe incautó siete camiones cargados con 210 toneladas de soja de contrabando que se dirigía a Salta. Los camiones circulaban con falsificación de las cartas de porte y de inspección. ¿A nombre de quién? ¿Quiénes son los responsables? ¿De dónde sale tanta cantidad de soja?


Los camioneros no fueron detenidos pero están vinculados a las causas por transportar la soja a granel en forma ilegal hacia una finca salteña en el departamento de San Martín, para ser exportada de contrabando. Lamentablemente los trabajadores quedan pegados a los negocios empresariales de unos pocos.


El problema principal de esta noticia es que no hay responsables sojeros en la mira. Las fuerzas represivas son selectivas al momento de actuar ya que días previos utilizaron toda su artillería para reprimir a mujeres y niños en las tomas de tierra en Reconquista y Capitán Bermúdez.


La pandemia, la crisis económica y el ajuste de los gobiernos llevaron a miles de familias a tomar terrenos por verse obligadas a elegir entre pagar el alquiler o comer. En medio de esta situación terrible para decenas de familias que no tienen nada, el gobierno de Omar Perotti responde con represión a los más vulnerables. No respondió de la misma manera cuando se trató de Vicentín o en este caso que no hay responsable de 210 toneladas de soja que circula de forma ilegal.

 

Compartir:

Efecto María Magdalena




El imperio Rzym conquistó la ciudad de Póliga, entre muchas otras, convirtiéndose en el dominio más grande de la historia de la humanidad. A través del arte de la guerra pasó de poseer cientos a miles de kilómetros cuadrados de espacio geográfico. Sin dudas el imperio será recordado por siempre. Pero también, quedó una huella en la percepción que existe contra los poliguenses.


Los senadores de Rzym elevaron los impuestos en las ciudades que conquistaron, sobre todo en Póliga, por ser la principal pesquera de la región: una fuente estratégica de recursos. Antes de ocupación del territorio, la mayoría de los poliguenses vivían de la pesca y exportaban pescados en cantidades industriales al resto de los lugares. Los senadores vieron la oportunidad de generar más riquezas para el imperio aumentado progresivamente los impuestos. Terminaron apropiándose del trabajo y la mercancía.


En pocos años Póliga terminó asfixiada económicamente. Las familias de pescadores no pudieron enfrentar la crisis que los azotaba y prácticamente debían trabajar como esclavos para sobrevivir. Los ritmos esclavistas instalados por el imperio provocó que las familias se destruyan en pos de que cada integrante subsista individualmente y la sociedad se descompuso hasta el punto de convertirse en un basurero de personas que deambulaban pidiendo limosnas por doquier.


Décadas después de la conquista los poliguenses empezaron a ser vistos como la escoria de la sociedad imperial. La autoridad se encargó de que así sea. En Póliga, el lugar de los héroes que abastecían la región, pasaron a ser reconocidos como los marginados y fueron apedreados por el resto de la población.


Rzym marcó a cientos de futuras generaciones con la idea de que los poliguenses son una plaga. Así que las personas pobres que vivían de las sobras de los demás, terminaron siendo mala palabra y ofensa ante los ojos del mundo.




Compartir:

Noches contadas





Una noche larga como las anteriores convirtiéndose en testigo de su dificultad para dormir. El silencio fue vencido por la monótona gotera que cae en el baño, los diversos sonidos de los insectos nocturnos que venían desde afuera y las tripas de su hijo que parecían atravesar las paredes de una pieza a la otra. La luna reflejada en el interior de la habitación empujaba a las sombras hasta concentrarse en la periferia.

Días anteriores calmaba su angustia caminando lánguidamente por la casa en la búsqueda desesperada por controlar su respiración. Pero esta vez lo intentaba observando con nostalgia desde su almohada a los muebles y los objetos: la cómoda que heredó, el espejo que manifiesta la pérdida de peso de su mujer, el calendario que marca a oscuras, el reloj que rompió con la idea de olvidase de la hora y el cuadro de su familia colgado en la pared donde escasea la humedad. El recorrido visual de las pertenencias por un lado le provocaba insomnio y por el otro una especie de llanto contenido. Los pensamientos lo acorralaban en un laberinto de cuestiones que no dependen de sí mismo. Parecía encantado, sometido contra su voluntad.

Su estabilidad se desvanecía en noches sin descanso. Cada atardecer le presentaba, como un callejón sin salida, la entrada al infierno de cálculos y falsos razonamientos abstractos. Incluso hasta le preocupaba saber cuántos estarían como él y cuáles serían las consecuencias. ¿Acaso el mundo es así de cruel o es un problema individual?

El día que recordó los proyectos familiares que anhelaba antes de casarse y educar a sus hijos, además de sentirse desgarrado y frustrado, bebió un vaso de licor con un puñado de pastillas que por suerte solo terminó en una intoxicación con vómitos. Momento en que se dio cuenta que el suicidio es un problema para los que quedan.

El sol demoró una eternidad en traspasar la ventana para despejar la oscuridad amenazante. Como era de suponer fue el primero en huir de la cama. Luego se asomaron de a uno en la cocina: su mujer, su hija y por último su hijo. Dejó su porción de desayuno para los pequeños, hizo un saludo general con una sonrisa fingida y como todos los días salió a buscar una changa.




Compartir:

Visitas

Entrada destacada

Reunir los papeles rotos

  En algún rincón olvidado, donde el polvo se posa sobre estantes de la biblioteca, alguna vez dejé hojas impresas abrochadas y arrugadas. P...