Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

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La telaraña




Cuando nada ocurría, miré hacia arriba y encontré en un rincón de la cocina una enorme telaraña que quién sabe desde cuánto tiempo está allí. ¡Qué perseverancia tiene la araña que dejó esa telaraña! Confía plenamente en que atrapará algo. En ese momento, recordé al viejo Alberto, que era pescador: casi cuando faltaba media hora para el amanecer, lanzaba su red de pesca al río en su lugar estratégico. Algo similar hacía mi mamá, pero en lugar de la telaraña y la red de pesca, me sentaba frente a la televisión.

(Escrito en 2014)
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Efecto María Magdalena




El imperio Rzym conquistó la ciudad de Póliga, entre muchas otras, convirtiéndose en el dominio más grande de la historia de la humanidad. A través del arte de la guerra pasó de poseer cientos a miles de kilómetros cuadrados de espacio geográfico. Sin dudas el imperio será recordado por siempre. Pero también, quedó una huella en la percepción que existe contra los poliguenses.


Los senadores de Rzym elevaron los impuestos en las ciudades que conquistaron, sobre todo en Póliga, por ser la principal pesquera de la región: una fuente estratégica de recursos. Antes de ocupación del territorio, la mayoría de los poliguenses vivían de la pesca y exportaban pescados en cantidades industriales al resto de los lugares. Los senadores vieron la oportunidad de generar más riquezas para el imperio aumentado progresivamente los impuestos. Terminaron apropiándose del trabajo y la mercancía.


En pocos años Póliga terminó asfixiada económicamente. Las familias de pescadores no pudieron enfrentar la crisis que los azotaba y prácticamente debían trabajar como esclavos para sobrevivir. Los ritmos esclavistas instalados por el imperio provocó que las familias se destruyan en pos de que cada integrante subsista individualmente y la sociedad se descompuso hasta el punto de convertirse en un basurero de personas que deambulaban pidiendo limosnas por doquier.


Décadas después de la conquista los poliguenses empezaron a ser vistos como la escoria de la sociedad imperial. La autoridad se encargó de que así sea. En Póliga, el lugar de los héroes que abastecían la región, pasaron a ser reconocidos como los marginados y fueron apedreados por el resto de la población.


Rzym marcó a cientos de futuras generaciones con la idea de que los poliguenses son una plaga. Así que las personas pobres que vivían de las sobras de los demás, terminaron siendo mala palabra y ofensa ante los ojos del mundo.




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Futuras generaciones

 




La pandemia mostró sus dientes agravando una crisis económica y social que como un efecto dominó golpeó a millones de familias. Trabajadores en blanco de muchos años perdieron sus empleos. Trabajadores en negro disputan una changa con los anteriores. Los desocupados de siempre dan manotazos de ahogados. Del otro lado, una minoría acrecentó sus ganancias ampliando la brecha entre ricos y pobres. Leamos las historias de las futuras generaciones.


Romi es de Constitución. Varias horas por día intercambia estampitas por dinero en el Subte. Su mamá, que es la que se hizo cargo de ella y de su hermano mayor, está desocupada. Su hermano Matías no recibirá más el IFE. Tuvieron que tomar tierras para construir un hogar porque no les alcanza para pagar un alquiler. La pequeña es parte del 10% de les niñes que “trabajan”. Zafó de responsabilizarse de otros hermanitos, como pasa en otras familias, donde les niñes se convierten en adultos para llevar adelante las tareas domésticas y de consumo. Zafó de vivir en el interior, donde en los crudos campos se duplica el “trabajo” para los más pequeños. No zafó de la naturalización. Y de escolarización no hablemos.


Uli y Gael son de Nordelta. Por las mañanas participan en las clases virtual del colegio bilingüe. Durante las tardes, aburridos de la mansión que heredarán, salen a ver la Guardería Náutica en el lago del barrio, ya que falta para la temporada de Buceo y el Golf aún no lo entienden. Su papá este año no pagó las tarifas de luz sin que corran riesgo de quedarse a oscuras. Los pequeños pasan más tiempo con su papá y mamá porque ambos trabajan desde casa y las tareas domésticas las hace una piba de un barrio cercano. Los hermanitos zafaron del “trabajo” infantil.


Queda claro que en las historias de las futuras generaciones, la pandemia no es el problema sino que hay un sistema que construye estas realidades. El plato de comida y la vivienda de millones se convirtieron en un lujo. Hay que darle prioridad a la niñéz con días felices, educación y salud, y no al pago de una deuda millonaria que no nos pertenece. Hay que dar vuelta todo.

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Pesadilla al acabar





    Los dirigentes demócratas de Texas festejan saltando más alto que las mesas. Hoy se cumple un año de la sanción que prohíbe la masturbación masculina. Ley que considera a la práctica autosexual como un acto en contra de los niños por nacer.

    A la luz de la luna que refleja en el lago de una mansión estadounidense, la sombra de un corcho al volar distrajo la vista de todos en el lugar. El champagne empezó a girar entre los invitados para sus copas poder llenar. Multas de 100 dólares al placer natural. Basta de eyacular fuera de una vagina sin una orden judicial.

    Durante la prohibición de la masturbación reapareció Freddy Krueger. Las niñas que saltaban la soga en sus películas ahora son mujeres realmente excitantes. Las pesadillas se convirtieron en sueños eróticos. Los jóvenes heterosexuales dejaron de morir al dormir y continuaron los actos en contra los niños por nacer gracias a las acabadas nocturnas.


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Preparación económica-militar





Las noticias sonaron demasiado escandalosas para las personas de la población. Los títulos aparecieron gritando en primera plana revelando situaciones de empobrecimiento. Aumentaron las familias que duermen observando las estrellas en hogares al aire libre en las metrópolis, la sed de las alejadas de los transportes públicos que peregrinan kilómetros para conseguir agua potable y también la mortalidad infantil como el trabajo para estos mismos. Los analistas encargados de los gráficos que representan las problemáticas sociales de las mayorías populares poco a poco dejaron de utilizar el naranja para colorearlos de rojo.

Desde el Estado, que históricamente se sostiene gracias a su rol desigualador (socialmente hablando), con la llegada de un nuevo gobierno hace algunos años sumado a la crisis mundial, gradualmente disminuyó la calidad de vida de las personas con algunas o múltiples preocupaciones. El ejecutivo redujo a cuenta gotas el presupuesto general para evitar “gastar” en educación, salud, vivienda y trabajo. Tareas que culminan con más flexibilización del trabajo y que ha conducido a suspensiones, despidos y más desocupación. Estas decisiones de “ahorro” fueron puestas en marcha para reducir el déficit que ha alcanzado el Estado. Para reforzar los ingresos, el mandatario junto a su gabinete, sacaron un crédito en el banco mundial subordinando al país bajo sus lineamientos.

Dichos deterioros de las condiciones de vida de las personas con el tiempo se han empezado a sentir en las calles que se colmaron de reclamos. Lenta y con seguridad la población perjudicada comienza a romper con la pasividad que los tuvo adormecidos durante una decena de años.

El Ministro de Defensa reunido con los Generales militares de alto tango caracterizaron como una amenaza para la Nación a la gente que protestan ante estas medidas miserables para el pueblo. Concluyeron mantener controlada la disconformidad hasta que completen sus objetivos previstos para superar el déficit. Asimismo, semanas anteriores gastaron millones de pesos, dólares y euros en armamentos de guerra y transportes especializados para la defensa de los presidentes de otros países que se reunieron en una importante reunión empresarial llamada “La Cumbre”. Y, además, como antesala de los gastos militares se desarrolló el siguiente escenario: diputados y senadores que operan para este equipo en lugar del pueblo, votaron un importante presupuesto ajunte para adaptar al país económicamente a sus propósitos en 2019. Estos cálculos realizados se agravarán en los años próximos con el pago destinado al préstamo otorgado por el banco mundial. Es por eso que esta semana las noticias sacudieron los medios de comunicación, el Ministro sugirió al mandatario un recambio de armas, aumentos de cuadrillas militares en las fronteras y la potencialización del espacio aéreo con las nuevas incorporaciones. Quieren ejecutar un plan de cinco años comenzando el próximo para reforzar el plantel militar y alistar las filas que detengan el avance del pueblo convencido de su batalla contra el régimen.




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Cresta al rojo




Esta semana reprimieron brutalmente a los trabajadores de Cresta Roja que venían llevando adelante un acampe pacífico en las puertas de la planta de Esteban Echeverría. Con los puños en alto pelean desde hace tiempo (conflicto que comenzó 2014 para ser más específico) por la reincorporación de las trabajadoras y trabajadores despedidos y además por los pagos adeudados. Durante la cacería que llevó adelante la Bonaerense, hubo varios detenidos, inclusive los vecinos que se acercaron para auxiliar a los obreros y resguardarlos de las balas de gomas y gases lacrimógenos.

Como es de costumbre la policía en complicidad con la patronal mantuvieron incomunicados a los heridos dentro de varias celdas. En forma sistemática se niegan a brindar información sobre el paradero de los mismos a sus familiares y compañeros de laburo.

Cabe destacar que en abril de 2016, Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal, quien es responsable directa de la policía de la provincia de Buenos Aires que se ha encargado de reprimirlos, recorrieron la planta de Cresta Roja en Monte Grande. En el marco de una avícola que a paso lento se reactivaba fruto de las peleas que dieron los despedidos en las calles, sostuvieron que “sí se puede” acompañando un discurso en el que el “crecimiento del empleo y la llegada de las inversiones” fue su eje central.  

Semanas posteriores, el presidente y la gobernadora volvieron a visitar la empresa, pero en esta ocasión, para vetar la Ley antidespidos. Y lo hicieron con exorbitante cinismo para “demostrar cómo tenemos que trabajar”, mientras silenciaron a los despedidos y diversas organizaciones que rodearon la avícola en repudio de sus presencias.

Cada vez que encuentro información sobre Cresta Roja en la tevé o en las redes sociales, recuerdo las historias que contó una profesora fuera de sus clases. Resulta que su sobrino mayor llegó un día a su casa desesperado y solicitado: “tía, tía, necesito el auto, urgente”. Cuando le preguntó el motivo, respondió que necesitaba llegar a la avícola cuanto antes. La profesora con el rostro iluminado por la solidaridad del mismo en querer apoyar la lucha, le entregó las llaves en sus manos sin dudarlo. Apretando el acelerador a fondo cruzó de provincia en pocas horas con una amiga de copilota.

Al finalizar la siguiente clase, la docente nos cuenta una segunda historia o mejor dicho la segunda parte de la misma, esta vez, desilusionada. Metieron en cana a su sobrino e incautaron el auto. Gendarmería Nacional los redujo cuando intentaron salvar a los pollos de la cadena de producción para dejarlos en libertad.




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Villa 31





Esta historia comienza con la fortaleza de los padres de Hilda que junto a familias de trabajadores portuarios y ferroviarios despedidos comenzaron a construir un asentamiento a partir de 1930. Desde sus orígenes las ollas populares alimentaron una serie de casas precarias que se edificaron en el barrio de Retiro, entre la Estación y Puerto Nuevo.

Al principio llamaron al asentamiento como “Villa Desocupación”, hasta que nuevos vecinos la renombraron “Villa Esperanza” porque renovaron las oportunidades de adquirir un hogar, puesto que fueron marginados como la familia de Hilda. En las afueras del asentamiento denominaron al lugar como la “Villa de los inmigrantes”, pues se dijeron varias aberraciones sobre los trabajadores desocupados de nacionalidades europeas. Años más tarde, a partir de la década del 40, comenzó a adquirir la fisonomía con la que la conocemos.

Hoy, el pequeño asentamiento que encabezó la familia de Hilda, es conocido como la Villa 31. El número corresponde a la cantidad de hectáreas que abarcó el territorio al momento de identificarla.

Las brutales políticas de ajuste en la década de los 90 aumentó la comunidad notablemente (el doble), agregándose la “Villa 31 Bis”, alcanzando treinta y dos hectáreas, con una población de cuarenta y tres mil habitantes que viven en un total de diez mil viviendas. Según los censos realizados en el 2016, hay cuatro mil cuatrocientos barrios vulnerables en todo el país, de los cuales tres millones y medio de personas viven en asentamientos, y más de la mitad son niños y jóvenes. Es importante que estos datos formen parte del relato.

Las familias son numerosas, están compuestas principalmente por madres solteras con muchos hijos e hijas que colorean la villa, polarizando con sus voces intensas los ruidos de los disparos, frente a los montones de basuras que perfuman la zona. Algunos periodistas establecen que el destino de estos pequeños es el inicio de una temprana vida sexual o drogarse en las esquinas.

Nunca se desprendió de sus raíces inmigrantes, actualmente poco más de la mitad de la población son de países vecinos como: Paraguay, Bolivia y Perú. Pero, inmigrantes los llaman los vecinos de otros lugares que no padecen rechazo. Inclusive la gente del interior que se deja influenciar por los medios hegemónicos de comunicación. En cambio, me imagino que se consideran a sí mismo como los mejores bailarines de la cumbia, los impulsores de la coca afuera del kiosco y únicamente los divide un arco de otro en un picadito en el que “Maradonas” no son conocidos por el mundo.

Es demasiado difícil alcanzar a pagar un alquiler por los altos índices de desocupación que se agravan con las tarifas impagables. En los clasificados locales, una pieza en la villa sale entre dos mil y cinco mil pesos mientras que en Puerto Madero cuesta entre tres mil y ocho mil dólares. El negocio inmobiliario no contempla la falta de trabajo, la paga en negro y los sueldos bajos en general. Las personas ajenas a la marginalidad y la exclusión (barrios y localidades de alrededores) difícilmente contratan a un trabajador con una dirección en el currículum tan manchada en la sociedad. Encima, es peor para las mujeres, que no tienen la posibilidad de realizar “changas” como los varones; su mayor logro es trabajar como esclavas domésticas en nordelta.

La principal característica que los diferencia del resto de la población argentina es su facultad como constructores y albañiles. Sin embargo, la mayoría de las casas no cuentan con los servicios básicos indispensables ya que no hay agua corriente, tendidos eléctricos con medidores domiciliarios, ni redes cloacales, ni mucho menos títulos de propiedad. Lo que existe es gracias a la puesta en marcha de los vecinos organizados que se ayudan los unos a los otros.

La falta de urbanización y construcciones de accesos (que no pueden hacer los vecinos organizados por la falta de maquinarias como palas retroexcavadoras, aplanadoras, martillos neumáticos, entre otras) desembocan en la dificultad de accesos para las ambulancias. Hubo muchos casos de madres que dieron a luz antes de llegar al hospital y almas que abandonaron sus cuerpos como consecuencia de enfermedades crónicas. Igualmente sucede con quienes tienen capacidades diferentes quedando en manos de la solidaridad de los vecinos.

Para los niños y los jóvenes se expresa un crimen social del que nadie habla: no hay escuelas, ni jardines maternales. Desde pequeños acostumbran a caminar y trasladarse durante horas para educarse. Conviene subrayar el caso de los adolescentes desertores del sistema educativo: las razzias, el gatillo fácil y la brutalidad policial se convierten en letras de rap y el odio en su religión.

Pareciera que a las personas de la Villa 31 las condena el rechazo que impulsaron a la familia de Hilda a construir sus viviendas por sus medios. Pero también existen casos en que la exclusión se apaga. Como por ejemplo para Rufalda, una conocida de Hilda, que vivió en la manzana 12 y murió entre las llamas de los objetos de su habitación. Las velas que alumbraban su hogar, cayeron en su cama mientras descansaba con sus 90 años.

Para terminar, hay una conclusión que subyace en esta historia: por un lado la fortaleza de los vecinos organizados para levantar una villa con tantos habitantes; por el otro la desigualdad que el Estado reproduce año a año.




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Encubrimiento rojo




Antes de que suene el despertador que indica el comienzo del día, las radios chaqueñas que permanecieron sintonizadas desde la tarde anterior, anunciaron por sus parlantes un comunicado de la Brigada de Infantería: “(…) la columna que transportaba detenidos subversivos que se dirigía hacia Formosa fue enfrentada por una banda armada (…)”. Después de decenas de años, en las investigaciones posteriores, las escopetas y pistolas utilizadas en el asalto del traslado, fueron pertenecientes y reglamentarias del Ejército. La mayoría de los “delincuentes” murieron en el acto durante la lluvia de disparos producidos por el “enfrentamiento”. Según un informante de las fuerzas, al menos tres detenidos lograron escapar corriendo hacia el Oeste, aprovechando la oscuridad de la noche restante.

Horas más tarde del tiroteo, un nuevo comunicado se distribuye en los hogares chaqueños. El Ejército, la Gendarmería Nacional y la Policía Provincial rastrillarían la zona hasta encontrar a los prófugos. El Jefe superior del Ejército, con tono autoritario, exigió a la población que “colaboren con la orden de las fuerzas para localizar a los subversivos”.

Un grupo minoritario de vecinos se reunieron clandestinamente para intercambiar sobre la situación. Aseguran que esos tipos de comunicados esconden fusilamientos colectivos, disfrazados de enfrentamientos entre delincuentes y bandas criminales. Además conocieron un caso similar ocurrido en Salta cuando asesinaron durante el traslado en el paraje de las Palomitas a once presos políticos. Entre ellos había trabajadores, estudiantes, docentes y periodistas. Ese día, un comunicado y diarios salteños, expresaron preocupación por “bandas guerrilleras que atacaron a las fuerzas de seguridad”, ya que los custodios terminaron heridos y muertos los prisioneros.

Es por eso que en la casa clandestina chaqueña sospecharon del comunicado anunciado a primera hora. Con seguridad postularon la hipótesis que durante los traslados realizados en la última dictadura militar por rutas alejadas, significaron muertes. Sobre todo cuando los traslados se realizaban durante la madrugada, que es cuando todos duermen.

En 2011, gracias a más de 120 testimonios, entre ellos un policía arrepentido, se logró reconstruir la verdadera historia de la masacre de Margarita Belén. Sin embargo, la documentación de las Fuerzas Armadas continúan permaneciendo oculta a 35 años de “democracia”, no solo en Chaco sino en el todo el país y ningún gobierno hasta ahora, avanzaron en la exigencia de la apertura de los archivos.



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Las personas del espectáculo





DanceClub, por fuera no transmite nada, es por eso que quiero comentar cómo es por dentro, ya que tuve la oportunidad de conocerlo.

    Era una noche en la que la atmósfera ensanchaba el espíritu del niño interior que llevamos, encargándose de dominar el cuerpo completo. Una música envolvente viraba entre nuestros límites, y también provocaba remolinos en los rincones queriendo trascender de DanceClub.

    Nos enfrentaban unas luces que disparaban sus ases como armas químicas que en lugar de matarnos se incorporaban a la diversión que experimentábamos con la melodía. Algunos rayos chocaban contra objetos reflectivos multiplicando láseres por doquier. Vomitábamos  una convulsión de hiperactivas emociones a través de las carcajadas. Los temblores se manifestaban en silencio porque los movimientos de nuestros cuerpos equilibraban el ruido, corrigiendo los ciclos de su frecuencia.

   En un contexto como ese, en el que se asemejaba a la entrada de un banquete, las imágenes se transformaron el plato principal. Y nuestras pulsiones se extendían formando lazos y nudos queriendo inmortalizarlas.

    La existencia misma quedaba perdida ante el poder absoluto del espectáculo. La estética del escenario, al ser tan atrapante, forjaba una nueva apariencia dispuesta a renovar nuestros deseos. Poco a poco nos alejábamos de lo que llamamos libertad, para entrar en estado de DanceClub.

    Nos comportamos como el olor que persigue al vaho podrido de la manzana del torturante génesis. Las imágenes terminaban siendo los patrones de las copias que se proyectaban en nuestras mentes.

    Esencialmente, nos sentíamos un resultado, por las formas de relacionarnos con las imágenes, el escenario atrapándonos como la succión a un bebé hambriento, y otras acciones que desplazaban al DanceClub de una noche cualquiera.





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Recuerdo inolvidable





Un recuerdo al inicio, apareció en mi momento de ocio, cuando después de haber trabajado diez horas, entré en la red social. Siete años habían pasado del día que publiqué un meme sobre mi realidad. La primera frase que evoqué al verlo fue, “cómo pasa el tiempo”, y la segunda, “nada ha cambiado en todos estos años”.

    Me recosté en el sillón mirando hacia el techo para reflexionar sobre el hecho. Varias preguntas sin respuestas me alarmaron. La historia se repite día a día preocupándome de la misma manera.

    Odio, eso es lo que siento. El mismo se comporta como un veneno que me aniquila lenta y psicológicamente. Me abruma. Me atosiga hasta convertirse en una carga física y moral que me resulta una sensación difícil de soportar. Quedo tan vulnerable y envuelto de estrés que me enfermo hasta entumecer los músculos y apretar la mandíbula de manera inigualable. Sí, odio como nunca odié en mi vida.

    La conclusión de la reflexión que surgió estando recostado en el sillón fue la de ver un video de autoayuda. Aunque la batería de mi celular estaba a punto de agotarse (como mi paciencia), necesitaba googlear para encontrar respuestas. Miré un video que me pareció bastante básico y demasiado religioso. Luego vi uno teórico y relacionado con las neurociencias. El segundo me pareció elocuente y sobre todo porque había tareas a seguir para convertir el odio en amor. Pero, no quiero sentir amor por la persona que me daña diariamente. Entonces, los videos pudieron aclarar mi postura al respecto, así que más que modificar mi personalidad para no salir dañado, busco hacer justicia para que otra persona no sea envenenada por el maligno que tanto odio.

    Entre la información que procesé en mi interior, relacioné que las heridas que pasan a ser huellas a causa del odio, son marcas que quedan en los recuerdos. Además, recordé la frase célebre “ojos por ojos, dientes por dientes”. Esta vez, estará más presente que nunca si estoy convencido de hacer justicia.

    El odio enceguece. O mejor dicho, actúa como unos anteojos que me distorsionan la realidad. Veo sangre con estos puestos. Quien me ha hecho odiar de esta manera merece lo peor. Y tengo pensada cada verbo para mi liberación.

    La venganza se llevará a cabo en la casa que hace muchos años pertenece a mi familia y que está en el pueblo aledaño. Hace tiempo que está deshabitada. Abandonaron semejante inmueble para venderlo y repartir la herencia, así que nadie la visitará cualquiera de estos próximos fines de semana. Igualmente es necesario no confiarme de la premisa anterior, por eso compraré pasadores y cerraduras nuevas para reforzar las puertas y ventanas. La seguridad es fundamental para aquellos vecinos chismosos que vean o escuchen algo desde el interior de la casa. Si bien en el pueblo las casas están alejadas una con otras, es necesario prevenir cualquier ingreso a la propiedad privada. A los vidrios de las ventanas los pintaré de color blanco, como cuando hay una obra en construcción, y por el lado de adentro colgaré cortinas gruesas para que las luces encendidas no se noten desde afuera.

    En el comedor prepararé la mesa principal como para un gran banquete. Alrededor de la misma, pondré algunas velas para que iluminen, casi como una cena romántica acompañada de música clásica: dicen que del odio al amor y del amor al odio hay un solo paso.

    En cada una de las patas de la mesa amuraré con firmeza unas cadenas, con las cuales, una vez desnuda y recostada la víctima boca arriba, ataré sus extremidades. Ese día procederé descansado, listo para hacer fuerza en acomodarlo, pero primero tendré que encontrar la forma de dormirlo para trasladarlo.

    Esperaré sentado frente a él, observándolo pacientemente de pies a cabeza hasta que despierte. Seguramente comenzará a gritar y a llorar, momento en el que miraré con una sonrisa macabra, ya que para mí serán música para mis oídos. Se dará el susto de su vida antes de que llegue la mejor parte.Por último, me acercaré lentamente para olerlo, y sentir sus aromas corporales. Allí comienza la tortura: se sentirá hostigado, oprimido; será el peor momento de su vida, querrá escapar. Pero no se imagina que la tortura es peor: le comeré un pedazo de brazo, lo masticaré hasta formar un bolo alimenticio y se lo escupiré en la cara. Seguiré comiéndole un pedazo de pierna y haré lo mismo. Entre cada mordisco le pondré sal y vinagre a la herida. Hasta no verlo desangrado y masticado por casi todo el cuerpo no dejaré de arrancarle bocados. Si él quiere dejarme huellas, yo les dejaré las mías.



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Sobre vicios y letras





Me digné a salir. Abrí la puerta al calor del deseo para encontrarme con una noche que olvidaba su mirada escéptica. Acompañando a ese casi extraño sujeto que me llamó, recorrí una corta distancia hasta la casa que cambió mi destino. La noche me volvió a encontrar, solo que esta vez, de fiesta. Esta se llevó a cabo en un patio que estaba rodeado de árboles, caminos rústicos construidos con ladrillos y dedicación, y adolescentes y adultos en manos del ritmo de una tentadora música electrónica. Las diferentes luces casi imposible de definir, nos rodearon como tendiéndonos una trampa, acaso sabían que nos dejaríamos disparar los ases que provocan reflejos y sombras.

    Alguien me toca el hombro, me doy vueltas para el otro lado hasta que reconocí a un amigo, que lentamente (por el efecto de los flashes) extiende su mano para presentarme a alguien, y me topo con Alicia. Los nervios se quitaron el polvo y rejuvenecidos tomaron el control de la situación. Sabía que su presencia no era eterna sino más bien de pocas horas. Así que me concentré en besarla sin miedo a ser rechazado. ¿Por qué esquivar la oportunidad? Mi lengua se vio saborear ese beso tan candente: acartonado. Los flashes nos hicieron sentir protagonistas mientras se expandían sobre nosotros como un manto lumínico. Gracias a Alicia, hermosas cosquillas recorrieron mi pecho motivando a mis piernas temblar, al sentir al corazón palpitar en la garanta al ritmo de la música. Mis pupilas parecieron reventar de imaginación. O de obsesión por creerme el dueño de la pista. La melodía de la casa me encantaba como el sonido de un pungi a una serpiente. Qué casa más curiosa, y pensar que tantas horas le dediqué a la tevé.

    Sí, en lugar de Alicia, me presentaban a Blanca, quién sabe cuánto hubiese durado la noche, seguramente sí fuese eterna. Quizás disfrutara por haberse transformado en día y de que ambos periodos se fusionasen al son de casi treinta líneas como la de esta narrativa. Pero hoy, mi noche no es así, es el producto de una ilusión, sin la visita de Alicia o Blanca. Lejos está de una apología a esas cosas que intentan suplantar este vicio de letras vivas, que me hablan desde el interior queriendo plasmarse. ¡No es adicción si no cambia mi conducta! –gritaron desde mi interior–.




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La dura Honduras




El ejército salió a las calles causando temor con armas letales que derriban desde lejos. Diferentes brigadas con un mismo objetivo yacen de pie en las esquinas con sus escopetas colgadas sobre sus cuellos; y parecen disfrutar del peso ya que ninguno la suelta. O de la sangre que vuela después de los disparos. Del ruido que los excita. Del equipamiento que los protege. De las tecnologías que utilizan. Al fin y al cabo los vemos cargar (de colgarse) y cargar (de preparar municiones) sus fusiles en manos.

Visten de verde, de azul, de negro; distintas fuerzas de una misma institución lista para la represión. Visualmente al reconocerlos en la distancia, intimidan con extensa profundidad. Sin embargo, causaron tanto asco que olvidamos la paranoia. Y así se concentró la bronca que alguna vez nos paralizó.

Una voz que comenzó digitalmente logró agrupar a las masas. De celular en celular, distintos textos y flyers con un mismo mensaje: en las calles a las 21 hs con cacerolas en manos para desafiar al régimen autoritario que atormenta nuestras vidas. Marchamos concentrando el descontento, mostrando las banderas y pancartas con mensajes de repudios al fraude electoral. Como así sugirieron ciertos grupos por las redes sociales, desde las puertas de sus casas, al ritmo de las cacerolas es necesario apoyar cada paso y canto de la movilización.

En los barrios más vulnerados, barricadas improvisadas impidieron el acceso militar. No funcionó demasiado. Además de varios heridos de balas, fueron siete personas asesinas en manos de estas fuerzas represivas del Estado.

Silencio. Mucho silencio cómplices de los gobiernos de la región. Callan. Callan de una manera inigualable. Sus amigos empresarios, aprueban la represión de un Estado autoritario. Los medios de comunicación atacan al pueblo y a sus representantes, tratándolos de terroristas; demonizan a quien esté disconforme de la militarización.

Los medios solo reproducen una voz, que dice ser celestial y que se transmite desde el vaticano. El papa exige una salida pacífica pidiéndole a Dios que calme las cosas. A muchos nos gustaría que muera ahogado de hipocresía.



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Sinapsis





Imagino un perímetro inocente, una ronda de niños que agarrados provocan algo parecido a un círculo, girando paso a paso con impulso, ya que lo tienen incorporado y lo hacen natural. A veces, giran sin cesar, a veces, de derecha a izquierda, a veces, solo se quedan mirando y vuelven a girar. Esperan el propósito, le dan un sentido porque lo perciben por los sentidos. Hacen una ronda pertinente.

    Aprecio de ellos esa fuente de energía, que se refleja cuando se concentran en una meta, tomados de las manos, exponiendo sus rostros y mancomunados en la tarea de hacer una simple ronda de niños. Para qué tensionarse, para qué angustiarse; incumbencia: saber leer el rostro del otro y descargar los impulsos en la tarea de girar.

    Imagino en sus cabecitas señales en serie, una especie de organización de información, datos, registros, transmitiéndose por las manos, sin vuelta atrás, hacia un rumbo o sentido, conexionándose una mano a la otra, de esa otra a la otra, y así. Imagino neuronas movilizándose para unirse y provocar esos choques eléctricos que logran redes de información. Como si jugar a la ronda fuera lo mismo que hacen las neuronas.



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Estudiantes en apoyo




Un mensaje de texto lo hizo salir de su casa. Una causa justa lo estaba esperando. Con cada paso, una sonrisa señaló su ansiedad por llegar, dejando algo atrás, como por ejemplo su comodidad.

    En el transcurso del recorrido, un desconocido lo miró directo a los ojos haciéndolo poner nervioso, o tal vez imaginó demasiado una situación casual; siguió caminando ahogando la congoja del tiempo.

    Fueron menos de veinte cuadras las que recorrió para llegar a la concentración. Al final, desde su comienzo creyó que sería en vano apurarse, pero no, comprendió la idea de haberse ligado a la participación.

    Al llegar al lugar citado, encontró a varios de pie en la vereda, a otros sentados sobre el pequeño tapial, a algunos apoyados sobre las rejas, y le dolió la ausencia de otros convocados.

    Entre los murmullos de los presentes un muchacho se dirigió al medio de la calle, levantó un brazo como pidiendo la palabra y vociferó a los demás, “¡marchemos!”. Se miraron para organizar quienes serían los que encabezarían, sin embargo rompió el hielo el último en llagar agarrando un pasacalle: lo siguieron cinco compañeras y formaron una fila desplazando el mensaje de cordón a cordón. Marcharon a paso lento a medida que se iban acomodando.

    Cada dos segundos los del frente se daban vuelta para ver a los demás y aprovecharon a leer las frases de los carteles más grandes. Hicieron palmas e inventaron canciones populares. Las voces golpearon contra las casas provocando que los vecinos se asomen y miren con cara rara. Algunos conductores tocaron bocina alentando, otros, para que se hagan a un lado.

    Finalizaron la movilización en la plaza principal de la ciudad con los puños en alto, se dieron un fuerte aplauso y hasta ser escuchados gritaron, “¡VIVA LA LUCHA DOCENTE!”.



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Sobre el Sabio




Imaginar a un sabio, antes le parecía un sinónimo de anciano: tal vez barbudo, calvo o pelado. Pensaba que a las personas de antes les llevaba interminables años llegar a la sabiduría, por eso distingue a los sabios en esa franja etaria. Es que, para informarse las personas de antes, tenían que recorrer pueblo a pueblo, hurgando leyenda por leyenda.

    Pensar en el sabio de hoy, es pensar en un joven o viejo, ya que abunda información.



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Cicloinicios




Salen corriendo tenazmente, ¿será la segunda vez en el día?, ¿realmente tuvo otra oportunidad?

Está prohibido hablar de un final, ya que él empezó a correr, y tal vez, de eso se trata, de un inicio.

Sus vidas consisten en encadenarse para ser parte de una cadena de inicios. Es tan confuso que hasta puede que la cadena equivalga a un ciclo.

Una palabra tras otra se decían al toparse y esperaban la devolución de otras. Las palabras mostraban la dirección hacia dónde correr sin un posible final.

Corren tenazmente.

Al darse vuelta estos sujetos imparables, ven a uno quedarse parado precisamente a la derecha. Quedó estancado. ¿Tendrá los cordones de las zapatillas atados a la baldosa que pisa?, ¿no se percata que está embobado con lo efímero? ¿Por qué no correrá con los demás para aportar sus palabras y juntos muestren nuevos caminos hacia prontos inicios?

En una situación constante, cuesta demasiado mirar hacía atrás, ya que al correr tanto peligra la distancia.

Siguen corriendo tenazmente. Corren para compartir palabras e iniciar la apertura de otro nuevo inicio.



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Esperá que ese niño crezca




El hijo de un ser social maneja el joystick como Dios. De boca en boca se presume que el artefacto es una extensión de su cuerpo. La población debería vender rifas para invertir el dinero recaudado en los viáticos de la olimpiada mundial de ciberjuegos.

    ¡Qué gran egopolítico! Entra al juego con tres aldeanos, un explorador fácil de manipular y, a partir de ahora, su municipio. Obviamente, al primero que mandó, fue al explorador; Marco Polo, un poroto. Automáticamente, pone en acción a los aldeanos: dos cortan madera, uno construye obras civiles para aumentar la población. Construye los primeros edificios ya con varios aldeanos constructores, mineros, leñadores, recolectores, granjeros, ovejeros, cazadores, etc. Explota a los que puede mientras logra increíbles avances, desarrollos, acopios de recursos, y es feliz jugando. Cuando su pueblo se adelanta de las demás civilizaciones de la partida, deja morir a sus aldeanos, aprovecha los recursos adquiridos para fundar la verdadera nación; crear una gran milicia y conquista a los subdesarrollados. ¡Una excelente partida peleando por la hegemonía!

    ¡Simplemente lo ves sentado frente a la tevé! Sus auriculares lo aíslan del ruido de la habitación. Presenta ojeras de niño. Sorprende como maneja el joystick. Está embobado, jugando solo, tranquilo (no molesta), provoca y gana batallas, amolda su cabeza.



Foto de la Viñeta: Rodrigo Burgos
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Una mano





Días atrás, sin noción, algo poco común pasaba con una mano. Allí estaba, solamente consolada por ella misma. No había reflejo alguno que al menos le haga un poco de compañía; sin siquiera conocer que existiría tal reflejo u otra mano. No es casual que detrás de lo holístico de su presencia, haya un ambiente amplio: hace presión sobre su soledad, completa el vacío que inertemente está.  Tal vez así, de postura singular, vino vagamente al mundo, aunque no lo recuerda, era muy pequeña, una simple mano sola como hasta entonces.
            A la sazón, cuando nada pasaba, otra mano vino a rescatarla de la soledad, cubría el espacio que la dominaba. No estaba sola, ahora tenía una compañía entre sus dedos: ambas se apretaban con sensación de seguridad. Juntas estaban en libertad, sentían fortalezas, de ese modo combatían a la soledad que antes la manipulaba.
            Al correr los días, sin noción, hacia el hoy, las manos se cansaron de estar juntas; comenzaron a pelearse: parecían estar seguras, pero esta vez, en la creencia de que cada una decía la verdad; cada una apuntaba a ocupar una mejor posición en el pedestal mientras la otra sublimemente debía admirar su rol. Al menos, coincidían en la ideología de querer oprimir a la otra.





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Todo es una mentira




Hace mucho tiempo que no dice siquiera una mentira pequeña como el palito de yerba que flota en su mate. Sin embargo, hasta suena ruidoso decir que su dicho podría ser una mentira porque quizás estaría mintiendo. ¿Qué objetivo tendría decir una mentira pequeña como el palito de yerba que flota en su mate? si al fin y al cabo, pequeña o no, sería una mentira.
El hecho de comparar una mentira pequeña, con un palito de yerba que flota en un mate, puede que haya sido la primera excusa efímera que se le ocurrió. A alguien miente: en el supuesto caso de mentir, él sólo sabe que es una mentira; quizás cuando miente, nadie se da cuenta. Sea una mentira o no, a esta altura, ¿qué es una mentira?
La última mentira que dijo, pasó desapercibida, a pesar de que mintió a todos; no se percataron en lo absoluto. Es de los tipos, que con gestos físicos de expresión, acompañan a la oratoria. Hace que no se distinga la magnitud de la mentira que está apuntalando la dialéctica. Puede exhibir una mentira tras otra sin dejar de pertenecer al podio de los que hace mucho tiempo no dicen una mentira pequeña como el palito de yerba que flota en un mate.
Miente de una manera inigualable, ¿se mentirá a él mismo? ¿Nunca cree que miente? Simplemente confía que su mentira no es tal mentira. Todos los que se encuentran en el lugar consideran lo que dice.
Él está convencido: el rouge no pintó la colilla del cigarrillo, sino que la colilla del mismo, lo arrancó de sus hermosos labios. Cualquiera lo hubiese hecho en el lugar de dicha colilla. No es una mentira pequeña como el palito…



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Después de apagar la tevé cuando veía el noticiero




Al golpear el control remoto accidentalmente sobre un vaso, provoca el derrame de la última gota que había quedado; se aleja apurado del asiento. Le tiemblan las piernas y con dificultad se dirige a cerrar la ventana que exhibe el patio. Da medio giro para regresar a la silla y de pie como una estatua comienza a dudar, el miedo lo paraliza. Vuelve a inspeccionar la ventana (la abre): se detiene varios segundos para observar más allá de su cocina. La cierra y la traba, asegurándose.

    Una vez reposado en su asiento recuerda que la ventana del frente también está abierta. La desliza hasta su tope luego de cerrar la persiana. Evoca algo que le puede servir.

    Minutos más tarde, encuentra su vieja cadena reforzada con candado que guardaba en el ropero. La utiliza posteriormente en la acción de atar la reja sin cerradura que cerca su casa a pocos metros de la calle. Rápidamente, entra a la casa. Para cerrar la puerta principal, primero desliza el pasador de la misma. Retira la llave del bolsillo izquierdo, con solo dos vueltas, da función a la cerradura: se siente hermético.

    Sobre la mesa dejó el celular con el número de emergencias marcado.



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