Antes de que
suene el despertador que indica el comienzo del día, las radios chaqueñas que
permanecieron sintonizadas desde la tarde anterior, anunciaron por sus
parlantes un comunicado de la Brigada de Infantería: “(…) la columna que
transportaba detenidos subversivos que se dirigía hacia Formosa fue enfrentada
por una banda armada (…)”. Después de decenas de años, en las investigaciones
posteriores, las escopetas y pistolas utilizadas en el asalto del traslado,
fueron pertenecientes y reglamentarias del Ejército. La mayoría de los “delincuentes”
murieron en el acto durante la lluvia de disparos producidos por el “enfrentamiento”.
Según un informante de las fuerzas, al menos tres detenidos lograron escapar corriendo
hacia el Oeste, aprovechando la oscuridad de la noche restante.
Horas más
tarde del tiroteo, un nuevo comunicado se distribuye en los hogares chaqueños.
El Ejército, la Gendarmería Nacional y la Policía Provincial rastrillarían la
zona hasta encontrar a los prófugos. El Jefe superior del Ejército, con tono
autoritario, exigió a la población que “colaboren con la orden de las fuerzas
para localizar a los subversivos”.
Un grupo
minoritario de vecinos se reunieron clandestinamente para intercambiar sobre la
situación. Aseguran que esos tipos de comunicados esconden fusilamientos
colectivos, disfrazados de enfrentamientos entre delincuentes y bandas criminales.
Además conocieron un caso similar ocurrido en Salta cuando asesinaron durante
el traslado en el paraje de las Palomitas a once presos políticos. Entre ellos había
trabajadores, estudiantes, docentes y periodistas. Ese día, un comunicado y diarios
salteños, expresaron preocupación por “bandas guerrilleras que atacaron a las
fuerzas de seguridad”, ya que los custodios terminaron heridos y muertos los
prisioneros.
Es por eso
que en la casa clandestina chaqueña sospecharon del comunicado anunciado a primera
hora. Con seguridad postularon la hipótesis que durante los traslados
realizados en la última dictadura militar por rutas alejadas, significaron
muertes. Sobre todo cuando los traslados se realizaban durante la madrugada,
que es cuando todos duermen.
En 2011,
gracias a más de 120 testimonios, entre ellos un policía arrepentido, se logró
reconstruir la verdadera historia de la masacre de Margarita Belén. Sin
embargo, la documentación de las Fuerzas Armadas continúan permaneciendo oculta
a 35 años de “democracia”, no solo en Chaco sino en el todo el país y ningún gobierno
hasta ahora, avanzaron en la exigencia de la apertura de los archivos.







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