Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

#GilestJaunes





Los precios del combustible se elevaron hasta la estratósfera de Francia. Por poco chocan directamente contra un satélite que orbita alrededor del planeta. Esto causó que rabia circule por la sociedad. “Nous ne voulons pas miettes, nous voulons de la baguette”, exclamaron uniendo sus reclamos.

Frente a estas reforman que atacan los bolsillos de la clase que mueve los engranajes de la población, un sector conocido como les Gilets Jaunes, rompieron el silencio de Estado saliendo espontáneamente a las calles para manifestar sus preocupaciones. El gobierno convencido respondió con balas y gases lacrimógenos (la violencia de siempre) para impedir la avanzada. Además, desplazaron tecnología militar de última generación. Pero estos trabajadores y trabajadoras con chalecos amarillos iluminaron la zona del Arco del Triunfo con el fuego de sus molotovs. En medio de la urbe se armaron barricadas a plena luz de distintos vehículos en llamas. Laburantes de otros sectores imitaron su vestimenta para apoyarlos. Luego estudiantes aparecieron en la escena con carteles con frases como “systeme abolition”. A estos los hicieron arrodillar a punta de ametralladora como en Siria. 

Movilizaciones, barricadas y disputas cuerpo a cuerpo entre chalecos amarillos y fuerzas represivas del Estado se extendieron por las distintas ciudades del país. Miles de personas fueron privadas de su libertad. Después de la visita al G20 organizado en Argentina, el presidente Macron se vio en serios aprietos: regresó a su tierra natal para retroceder con el aumento de combustible.

Al correr los días, trabajadores y trabajadoras de varios países del mundo se vistieron con chalecos amarillos y comenzaron a luchar como los franceses. Las demandas de la clase trabajadora se expresaron bajo un mismo distintivo demostrando que es una y sin fronteras.

Actualmente en Francia se extienden gradualmente las luchas. Acorralado Macron, en cadena nacional anunció que aumentaría el sueldo mínimo para frenarlas. ¿Esta historia continuará?




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