Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

Sobre los docentes investigadores





    En la sociedad actual se espera que los docentes sean investigadores para fortalecer al aula como espacio de reflexión. Para pensar esta responsabilidad que se les asignan también hay que pensar de qué se trata esta lógica y situarnos en el contexto de desinversión del sistema educativo.

    El régimen de conjunto está en decadencia, atravesado por una crisis económica, política y social de dimensiones históricas. Las medidas dictadas por el FMI profundizan el vaciamiento y ajuste de la educación pública, vapuleada en mayor o menor medida por todos los gobiernos capitalistas. Por consiguiente, el capitalismo produce condiciones sociales de desigualdad y la educación cumple una función reproductora de las mismas. Esto se da bajo la naturalización ideológica que culmina en el último eslabón responsabilizando a los docentes por el rol social que ocupan. A su vez, el Estado acompaña el desprestigio con los salarios a la baja, malas condiciones laborales y el recorte permanente del presupuesto educativo. Al mismo tiempo hay despidos y desfinanciamiento en los sectores de Ciencia y Tecnología para aquellos científicos de la educación que contribuyen en teorías y prácticas a la calidad educativa desde sus investigaciones y la incorporación de diversas disciplinas.

    En el sistema educativo no solo los científicos pueden investigar, en la actualidad diversos autores teorizan sobre la importancia de “ser” (y no de capacitar) docentes como investigadores para que en el aula “sean” creadores de conocimiento. La pedagogía freiriana latente en cada establecimiento descansa en la idea de que los docentes tienen la tarea fundamental de estimular el espíritu crítico y reflexivo de los estudiantes que contribuirán a la transformación de la sociedad; como si los docentes no fueran también participes de dicho proceso.

    Para que se desarrolle el mismo, es necesario acompañarlo con acciones sucesivas que provoquen dicha transformación. En este sentido, la sociedad debe estudiarse a través de la ciencia para comprender y explicar una infinidad de aspectos que la componen. En consecuencia, el Estado tiene absoluta responsabilidad en la formación académica y constante de los docentes como investigadores, para que dispongan de un conjunto de disciplinas interesadas en el estudio científico de los distintos aspectos en sociedades y culturas determinadas.

    En la historia de la humanidad, la ciencia siempre nos ha demostrado avances extraordinarios. De modo que los docentes investigadores, deben cuestionar diariamente lo establecido porque sin una lectura específica de las realidades con la que se encuentran en las escuelas no podrán reflexionar y trabajar sobre las mismas. Para lanzarse al encuentro de los porqués, debe respaldarse con la ciencia, vista a esta como un sistema de conocimientos verificables ya que es esencialmente práctica. La ciencia es un método para investigar, un modo de conocer, un método de descubrimiento. La utilización del método científico en el campo educativo implica necesariamente la puesta en práctica del pensamiento científico, un modo de indagar en las diversas realidades.

    Pero, la ciencia tiene que ser dirigida a la adquisición de conocimiento de dichas realidades, a la búsqueda y descubrimiento de las propiedades y cualidades de un objeto de estudio a fin de dominarlo. Sin una dirección y un método, no hay devolución esperada. Es por esto que su principal función es social, ya que es necesaria para prever los acontecimientos y dominar la realidad.

    Los docentes investigadores conociendo e interviniendo sobre las realidades escolares pueden auxiliar a sus necesidades. Sin embargo, la resolución de cuestiones particulares, no transforma la sociedad en su conjunto. La sociedad no surgió espontáneamente sino que se desarrolla empíricamente a través de una larga, complicada y contradictoria lucha de clases por la existencia y consecuencia de un dominio mayor sobre la naturaleza y realidad.

    El problema radica en la ciencia puesta al servicio de la clase dirigente, bajo lineamientos que responden a los intereses del mercado, la ideología capitalista y su perpetuación. Los docentes investigadores tienen que luchar por una educación que esté dirigida por los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, que es donde pertenecen. A través del método científico, es posible generar una democracia interna en cada espacio educativo y se formen sujetos críticos y políticos bajo una cultura participativa, en la que docentes y estudiantes discutan cómo llevar adelante la  transformación de la sociedad. En cada espacio educativo deben abrir el debate. Por lo tanto, es fundamental promover la educación científica a partir de la cual los trabajadores y la juventud puedan apropiarse de los conocimientos acumulados por la humanidad a lo largo de la historia.





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