Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

Trayecto a la manzana # 5





Golpea cada baldosa con su metatarso. Camina de un lugar a otro hiperactivamente. Frota sus manos ligeramente, al finalizar hace crujir sus dedos. Palpó su temperatura corporal con su áspero tacto.

    Un escritorio con su superficie rayada, escrito por completo. Cientos de grupos con decenas de letras, increíble. En su adolescencia, cuando cursaba la Escuela Secundaria de Ladrillos, dejó su cuño en el escritorio hasta que haya suficiente cantidad de personal de limpieza. Sobre el mismo escritorio, apoyó un fibrón color negro. Lamentablemente es permanente, una vez más no se puede borrar el pizarrón. ¿Acaso será un truco para que los profesores no lo utilicen, al pizarrón, o al fibrón? Qué sé yo. El tipo lo agarró, haciéndose el artista señaló a los alumnos, sonríe y comienza a escribir. El trazo de sus letra deja plasmado lo siguiente: “¿Cómo urbaniz” –un chico lo interrumpe.

    –¡Profe! Disculpe que le hable de esto –levanta la mano, ansioso. Con cosquillas en la panza, de nervios.

    –¿Qué te disculpo? Aún no me dijiste nada. Contame, no hay drama. Escuchemos chicos –apenas apoya su cuerpo en el escritorio. Se cruza de brazos.

    –¿Sabe algo de la profesora? De esa que está en la red social. La chica de Ladrillos que se reproduce en cada uno de los celulares –gira de un lado a otro, oscilando su cabeza, buscando aprobación del grupo.

    –¿Qué es lo que tengo que saber? –mira de reojos, conociendo la causa. Esperando una respuesta.

    –¡Vamos Profe! Salió en “APV TevéShow” y el diario “Portal de los Chusmas”. Todos hablan del suceso. Los profesores hablan, además, ella es de esta escuela. ¿Cómo, no se enteró?

    –No me enteré. Sin embargo, si sabría algo de otra persona que no conozco. ¿Por qué hablaría de tal tema? Para qué.

    –Porque es re trola la profesora. ¿Qué ejemplo da?

    –Disculpame, quién es más santo, vos el reproductor del mensaje o ella que cumplía una fantasía. Si algo se filtró en forma accidental, bueno, que garrón. Si ella dejó escapar el mensaje porque así lo dispuso, debe estar feliz por la personalidad que tiene. Sin embargo, nadie tiene que meterse y juzgar la intimidad de nadie. ¿Y sí en un futuro cercano o lejano tenés un suceso cómo el que imaginamos, te gustaría que lo reproduzcan si fuese un accidente? –suena el teléfono celular de Filpo– disculpen chicos, ya retomaremos la plática. Es importante, debo atender.


Minutos antes Griscelda preparaba café en la sala de maestros de la Escuela Primaria de Ladrillos. Los alumnos jugaban en el patio disfrutando el recreo. Mucha algarabía, los pasillos vibraban de bullicio. Apenas alumbraba el sol la mañana de invierno.

    –¡Pasala, pasala! –gritaba un chico.

    A quien le pase la pelota entre las piernas haciendo “caño”, tiene que correr a tocar el mástil, antes de que lo agarren a patadas. Jugaban al famoso “caño, la liga”.

    Filpo recibe un llamado de Griscelda. Paquito fue llevado con urgencia por la asistencia médica al haber recibido tantas patadas.

    Se desesperó, saludó a los chicos y salió corriendo en dirección al CEMEBÁ (Centro Médico Básico).

    Mientras camina cansado, interceptó a dos sujetos que violentamente detuvieron su marcha. Ladrones en pleno centro de la ciudad, a pocas cuadras de la plaza principal de Ladrillos. Robaron todas sus pertenencias. Solo le dejaron el pantalón.

    No le quedó más remedio que caminar o correr. Hacer de cuenta que no pasó nada.

    Las ajugas del reloj parecen aceleradas, giran rápido. El Rolemlet enchapado en oro, nunca marca con certeza si es o no es la hora esperada. Simplemente evoca dos opciones distintas pero válidas. El plan “a” sería llamar a la policía y tardar varios minutos, varios, minutos, varios. No repitas, no. O tratar de caminar pensando que todo pasó y nadie va a llamar de su atención por caminar con el torso desnudo por el centro de la ciudad. El plan “b”, culminó con un excelente en el margen y resaltante sello color verde. Llegó a CEMEBÁ.

    Sin problemas empuja con fuerza la pesada puerta vaivén con su antebrazo, apenas se golpea el codo. Contempla efímeramente el cartel de urgencias. La puerta está entreabierta.

    –¡Señor! ¡Disculpe, señor! Tiene que anunciarse. Están atendiendo a un herido. Un niño. Parece que llegó golpeado de la escuela. No sé su nombre porque no lo alcanzamos a anotar –expresa enérgico. Intolerante por haber trabajado diez horas de corrido. Pasó todo su día sentado en la silla detrás de mesa de entrada, estresado por tantos movimientos presentes en el sitio.

    –Vine a buscar a mi hijo, necesito entrar. Lo golpearon sin querer y sin cesar, jugando al caño, la liga. ¿Sabe algo de él a pesar de que no lo haya anotado por haber estado ocupado? –siente un muro pegado contrastando sus crudos sentimientos.

    –¿Ah… usted viene solo a ver? ¿No tiene nada? Bueno, por favor, necesito que se retire, por las buenas. En la sala de espera no se admiten personas con el torso desnudo. A menos, qué… tenga algo grave.

    Filpo se retira. Recordó que hay una ventana girando a la derecha ni bien sale del interior del CEMEBÁ. Decidió treparse a husmear. Siente gloria por su razonamiento. Sin embargo, quizás agravaría sus problemas. ¿Imaginate a un loco con el torso desnudo trepando el centro médico del centro de la ciudad? Qué sé yo.

    El sacrificio de nada sirvió. Cortinas blancas tapan precaviendo este tipo de situación. Las cortinas lo demuestran. De no creer, cualquiera puede ir a sacar una foto para comprobarlo.

    Una fuerza de coerción externa atenta su manifestación individual haciéndolo caminar con la misma inercia. Ingresan con palos, botellas, gritando y rompiendo lo que esté a su alcance. ¿Qué carajo pasa? Piensa al caminar. Piñas van, piñas vienen, los muchachos se entretienen. Vecinos y familiares unidos, tomaron la decisión de generar dichos disturbios a causa de la cantidad de chicos que fallecieron la última semana. Filpo, aprovechó, saltó a una persona que se encontraba tirada entre tanto revuelo e ingresó a urgencias.

    –¿Pero, qué está pasando? ¿No puedo creer la situación? Se supone que acá, estaría mi hijo. Doctor, busco a un chico que se llama Paquito. ¿Lo atendió?

    –No, no… para nada, él es el primer chico que ingresa. Se tropezó con una baldosa floja del patio de la escuela. Parece que le falta mantenimiento. ¿Qué le pasa señor, está con el torso desnudo?

    –No, hoy me puse una remera invisible –se desquita con alguien ajeno a su enojo. Cierra la puerta y se va. Como los chicos de la semana pasada, los que se fueron de su clase de sociología. ¿Qué suponen, che?

    El lugar se encuentra todo destruido, el guardia de seguridad está en el pasillo del otorrinolaringólogo. El señor de mesa de entrada, no pudo con todos. La ligó por segunda vez, como jugando al caño la liga. El primer round fueron las extensas horas laborales.

    Que bueno, solo le dejaron el pantalón: su celular, está en el bolsillo. Llamó a Cala. Trató de explicar lo menos posible. Necesita ser breve y claro, virtudes que no lo caracterizan. Mientras, corre en dirección a lo hablado telefónicamente.

    –Justo hoy, mi auto viejo está roto, cuando más lo necesito. Es típica, es  karma. Así lo planteó el instructor de yoga del oriental “Spa Lelajate” de la ciudad de Ladrillos. La famosa ley de causa y efecto, donde a todas mis acciones, el universo las devuelve. Qué sé yo. El medio de comunicación hegemónico es APV TevéShow, allí habló el instructor. No me van a mentir –habla sólo mientras camina. Cala se ve a doscientos metros de distancia acercarse.


–¡Paquito, estás en casa! ¿Dónde te metiste? Me pasó de todo, encima, nunca te encontré –preocupado y un tanto enojado Filpo al llegar a su casa ve a Paquito sentado. Algo está haciendo en la computadora. Cala, entra detrás de Filpo.

    –No pasó nada papá. Me llevaron al dispensario que está cerca de la escuela. Me regalaron este folleto de alimentación saludable, mirá.

    –¿Al dispensario? Me llamaron y me dijeron que te llevaban con urgencias a asistencias médicas. Ah… claro. Qué boludo.



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