Estaba apoyado sobre la pared de
su casa, justo al lado de la puerta principal, que hace poco había pintado.
Desde ese lugar podía ver perfectamente todos los movimientos de su nuevo
vecino de enfrente. Para poner en práctica una estrategia y atacarlo, cree
conveniente analizar detalladamente la situación.
Hasta el momento, tiene noción de
que sólo conoce los puños del vecino. ¿La estrategia sería dirigirse a la
puerta y sorpresivamente responder de la misma manera? Piensa que quien pega
primero pega dos veces, ¿si anteriormente empezó su vecino, esta vez volvería a
pegarle? Todavía está dudando en aplicar una estrategia.
Su coraje estaba por las nubes;
con los puños apretados y las piernas ligeras, livianas, casi como las de un
boxeador, cruza la calle, mirando fijamente la puerta que parece que también
hace poco que la pintaron, se dirige hacia la misma. Ansioso y nervioso toca
timbre de la peor manera, con su dedo pegado al botón. En la anhelada espera de
golpearlo, lo atiende una mujer.







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