Blog de Fabricio Rodríguez de la ciudad del Villazo, Santa Fe, Argentina.

Cavadores de pozos




Alejandro soñó con unir a los vecinos del barrio marplatense. Lo intentó en varias oportunidades pero sin éxito. Esta vez, la situación económica en medio de una pandemia, los empujó a una aventura peligrosa, digna de leer en las noticias.


-El deber nos reúne -Alejandro expresa con vehemencia el discurso que preparó hace día, y el resto se acomoda para escuchar atentamente-. Estamos para cumplir la misión que resolverá los problemas de nuestras familias –agita el dedo hacia arriba, no más alto que su mentón, emocionado por la fuerza prometedora del guión que circuló durante la semana por grupos de WhatsApp-. Los presentes, juramos lealtad ante el plan y ofrecemos lo mejor con firmeza, valor y subordinación –frunce el ceño, queda inmóvil mirando hacia adelante, focaliza un punto fijo en la nada y continúa...-. Nuestras manos están listas para empuñar los mangos y enterrar las puntas redondas en la tierra -muestra sus manos; desde el tercer tumulto de personas observan lo enorme y deformes que están por los callos-. Nuestras cualidades superan cualquier máquina. Memoria, dedicación y esfuerzo, es el trípode para alcanzar el motivo que nos iguala, lo conseguimos unos pocos y otros quedan en el camino -mientras escupe las palabras tal cual las escribió, evoca a Elisa, su mujer, que no está entre la multitud-. Somos 300 personas para excavar los hoyos que necesitamos -lo dice lento, mirando a la mayoría directo a los ojos, busca adrede cruzar las miradas-. Observen la pala de la abundancia para que nunca nos falten pozos por ahondar -en la esquina, entre el cruce de las dos avenidas, hay una estatua de un trabajador con una pala cargada al hombro, pero nadie sabe si es un homenaje o qué significa la escultura-. Nos representa. Tenemos el deber de jurarle a la pala de la abundancia -sin embargo, los citó en ese lugar y aprovecha la estatua para inventar la historia de la pala de la abundancia, como motivación-. Y con dicha herramienta que trajimos individualmente, tenemos la obligación de cavar. Es la única meta que nos convoca, quién no esté de acuerdo, que deje la pala a un costado o se vaya con la misma -Alejandro sentía de antemano la seguridad de que los vecinos disponibles están convencidos de hacer el trabajo-. Este es el momento en el que vamos para el mismo lado, dejando afuera a los librepensadores. Sepan aquellos que traicionan, que no sabrán la que les espera. Ante cualquier pregunta responder con autoridad que solo estamos haciendo pozos y negar que atenta contra la propiedad privada porque no es así -la policía se sorprenderá al ver a 300 vecinos paleando en las veredas del barrio-. Aquellos que no sienten el llamado, sin importar la pala que tenga o cuánto haya excavado, los que perdieron el fuego que los mantiene vivos, tienen la oportunidad de renunciar. Junto a los cavadores de pozos, no hay lugar para los tibios ni para quienes tienen miedo -los vecinos notaron el énfasis de esta última frase como una inyección de orgullo-. Estamos dispuestos a excavar por más fuerzas que quieran detenernos-Alejandro piensa que romper la cuarentena en medio de una pandemia para llevar adelante el plan significa un escándalo para la bonaerense por lo que podría solicitar refuerzos a Gendarmería o Prefectura-. Con cada montaña de tierra que saquen con sus palas, con el compromiso que nos compete, llegaremos más rápido a descubrir los cables telefónicos de la multinacional. Haremos montones de tierra a un costado. Usaremos pala, pala y más pala. Cavaremos en línea recta siguiendo el cordón cuneta. No hay futuro si no terminamos, depende de nosotros. Para tener dinero hay que vender los cables, para vender los cables hay que descubrirlos, para descubrirlos tenemos que excavar pozos en las veredas del barrio. Vecinos,¡orden y pala!


-¡Para servir, y cavar en Mar del Plata!




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Macarita





¿Qué valor tienen los objetos materiales para las personas? Depende. Cuando hablamos del concepto valor se abre un abanico de definiciones: valor sentimental, valor de cambio, valor por su antigüedad, valor por quién lo usó como por ejemplo los botines con los que metía goles Osvaldo Escudero, y valor legal. En esta última categoría entran todos los objetos materiales que le son útiles a la justicia como pruebas para enjuiciar a quién esté fuera de la ley. En la vida de Dardo hay un objeto material en discusión pública.


Todo empezó cuando dedicó la mañana del viernes para buscar una noticia relacionada con la banda de Samuel. Como lee pocos diarios digitales, tiene dificultades para encontrar las secciones, se conforma con lo que aparece en pantalla, por lo que debió esforzarse ya que deseaba enterarse qué se dijo al respecto. Los nervios le jugaron en contra, en reiteradas oportunidades quedó segundos con la mente en blanco. No es para menos, le incautaron a Macarita, la lancha con la que iba a pescar cada tercer domingo del mes. Es tan importante en su vida que tiene un lema "la segunda quincena solo se destina para llenar el tanque con nafta y encender el motor" para navegar en el Paraná. En el diario no vio ninguna foto de la lancha que recibió de herencia y que participó en la Fiesta Nacional del Pacú, pero encontró la sección policial y la noticia que buscaba. Entre quejidos y de corrido la leyó hasta el final.


Por otro lado, un grupo de vecinos de Goya comentaron en un medio de comunicación de poca audiencia que la banda de Samuel es una mentira, un invento para mostrar que se combate el narcotráfico en el noreste de Argentina. Agregaron que solo son un grupo de amigos que mueven porro por la capital y alrededores, que consume "todo el mundo", que los hijos de las personas de clase media que hicieron la denuncia son los primeros que compran, entre otras cosas más. “Un disparate”, comentaron off the record los locutores. La tenacidad de los vecinos los llevó a que durante la semana hicieran cadenas de WhatsApp para colgar carteles en postes de luz aclarando que los pibes no son narcotraficantes, que se ganan la vida con un negocio que se sostiene desde años en la comisaría de la Av. Argentina Rojas. Es decir, que hay que ir por la policía que está implicada y no por el último eslabón.


La primicia de la banda de Samuel es un ejemplo parecido a la de Rambito, el pibe que usa una vincha, y que por la actitud, la boca tuerta y los músculos, lo apodan así. En fin, Rambito fue escrachado con nombre y apellido, aunque nadie lo reconozca por nombre y apellido, en varios diarios regionales lo enjuiciaron como narco y nada que ver, es un pobre pirincho que vende unos porros. De todos modos en la foto salió de espalda, seguro pasará desapercibido.


La vida tiene una oportunidad para sacarte lo que más desea, nunca se sabe cuándo, pero sí que ocurrirá. Dardo pasó su primera noche sin su lancha. Se desveló pensando que le pagarán la segunda quincena, y que no podrá llenar el tanque con nafta para navegar. No sentirá el río salpicando en la cara, ni oirá rugir el motor Honda, ni verá a la distancia los Sauces llorones, ni olerá camalotes. Solo pensó que jamás sacaría a Macarita del corralón, ya que fue incautada como vehículo utilitario de la banda de Samuel, a raíz de una foto que se sacó uno de los detenidos apoyado en lancha, a orillas del río Paraná.


Dardo estaba tan pero tan triste que en la mañana del domingo siguiente vio una lancha totalmente idéntica que también se llamaba Macarita. La estaba usando Cacho, uno de los policías de la comisaría de Av. Argentina Rojas. Al parpadear los ojos vidriosos, se le cayeron dos lágrimas y las juntó con la manga de la campera, como lo hacía cuando navegaba a mucha velocidad.





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Las cosas por su nombre





Hace más de 500 años, a través de una serie de expediciones, Cristóbal Colón tendió un puente entre dos mundos consiguiendo ríos de sangre, muertes en masas y el saqueo más grande de la historia de la humanidad. Los conquistadores titularon a este acontecimiento como el descubrimiento. Con semejante arrogancia comenzaron a llamar a las cosas por su nombre.

Los navegantes bendecidos por los reyes católicos creyeron haber desembarcado en la India. En consecuencia, ante el primer contacto con los habitantes del lugar los denominaron indios y en homenaje a un comerciarte y explorador europeo, llamaron América a las tierras desconocidas.

Desde tiempos remotos, las familias nativas de los pueblos que fueron descubiertos, se desplazaban de un sitio a otro en filas jerárquicas por diversos territorios buscando sobrevivir (sin la explotación animal y la utilización de la rueda para el traslado de pertenencias). Los más experimentados de las familias iban al frente de la comitiva para desmontar la maleza, resistir cualquier amenaza, y como principal objetivo, abrir paso a los siguientes. Así nacieron los senderos a cielo abierto en el que se trasladaban uno detrás del otro.

Ellos llamaron civilización a lo que nosotros precisamos como genocidio. Durante la evangelización las filas cobraron otra importancia, ya que esta cualidad ancestral de desplazamiento burlaban a las tropas enemigas: al transitar uno detrás del otro, el último borraba las huellas sin dejar rastros. Sin embargo, los avances técnicos mediante la brutalidad que ellos señalaron como progreso dieron vida a los caminos empedrados de la época colonial en la que desfilaban los nativos esclavizados. Al procedimiento milenario de traslado lo bautizaron como fila india y sus ecos se escuchan después de cinco siglos.

En la actualidad, Santander Río, siendo uno de los bancos españoles que acrecentó sus ganancias con la devaluación, inició un periodo de retiros voluntarios. Cuando la patronal abrió camino hacia la oficina de recursos humanos, se detuvo en la puerta y dijo: pasen en fila india.




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Noches contadas





Una noche larga como las anteriores convirtiéndose en testigo de su dificultad para dormir. El silencio fue vencido por la monótona gotera que cae en el baño, los diversos sonidos de los insectos nocturnos que venían desde afuera y las tripas de su hijo que parecían atravesar las paredes de una pieza a la otra. La luna reflejada en el interior de la habitación empujaba a las sombras hasta concentrarse en la periferia.

Días anteriores calmaba su angustia caminando lánguidamente por la casa en la búsqueda desesperada por controlar su respiración. Pero esta vez lo intentaba observando con nostalgia desde su almohada a los muebles y los objetos: la cómoda que heredó, el espejo que manifiesta la pérdida de peso de su mujer, el calendario que marca a oscuras, el reloj que rompió con la idea de olvidase de la hora y el cuadro de su familia colgado en la pared donde escasea la humedad. El recorrido visual de las pertenencias por un lado le provocaba insomnio y por el otro una especie de llanto contenido. Los pensamientos lo acorralaban en un laberinto de cuestiones que no dependen de sí mismo. Parecía encantado, sometido contra su voluntad.

Su estabilidad se desvanecía en noches sin descanso. Cada atardecer le presentaba, como un callejón sin salida, la entrada al infierno de cálculos y falsos razonamientos abstractos. Incluso hasta le preocupaba saber cuántos estarían como él y cuáles serían las consecuencias. ¿Acaso el mundo es así de cruel o es un problema individual?

El día que recordó los proyectos familiares que anhelaba antes de casarse y educar a sus hijos, además de sentirse desgarrado y frustrado, bebió un vaso de licor con un puñado de pastillas que por suerte solo terminó en una intoxicación con vómitos. Momento en que se dio cuenta que el suicidio es un problema para los que quedan.

El sol demoró una eternidad en traspasar la ventana para despejar la oscuridad amenazante. Como era de suponer fue el primero en huir de la cama. Luego se asomaron de a uno en la cocina: su mujer, su hija y por último su hijo. Dejó su porción de desayuno para los pequeños, hizo un saludo general con una sonrisa fingida y como todos los días salió a buscar una changa.




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La masacre de Avellaneda




    Esta historia transcurre seis meses después de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. ¿Las recordás? Aquí va una frase histórica: “que se vayan todos”. Aquí va una imagen popular del momento: “un helicóptero escapando de la Casa Rosada”.

    El gran saqueo del régimen que dejó a miles de familias sin un plato de comida, culminó con altos índices de desocupación, cierres de fábricas, megadevaluación y un brutal ajuste. La calidad de vida de las personas había bajado notablemente.

    Los desocupados no se quedaron con los brazos cruzados, impulsaron marchas en distintas localidades. El movimiento de desocupados “Aníbal Verón”, cuyo nombre conmemora al colectivero ejecutado por la policía salteña de la represión del año 2000, se dirigía a protestar al Puente Pueyrredón pero se encontraron con un extraordinario operativo de las fuerzas de “seguridad”. Con la participación de la Policía Federal, Policía de la Provincia, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval, lograron un aislamiento geográfico por la frontera sur.

    El fuerte operativo policial impidió el acceso de los manifestantes a los principales puentes de ingresos de la ciudad. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, ordenó la represión y desalojo del puente Avellaneda.

    En las inmediaciones de la Estación Avellaneda se desató una fuerte represión. En el hall de la estación, cae Maximiliano Kosteki al ser baleado en el pecho con balas de plomo. Otro joven, Darío Santillán, regresa para socorrerlo, toma su mano, se conocen por fin pero también cae muerto.

    El 26 de junio de 2002, en total se hirieron a 90 personas, más de 30 con balas de pomo, 2 muertos y 150 arrestados. Hoy recordamos la fecha como la “Masacre de Avellaneda”.  Kosteki y Santillan se hicieron conocidos por millones de personas a través de este crimen de Estado. Se convirtieron en una juventud dispuesta a dar una gran pelea contra este régimen.


Eduardo Duhalde, Aníbal Fernández y Felipe Solá, son los responsables políticos que todavía gozan de impunidad.





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Pesadilla al acabar





    Los dirigentes demócratas de Texas festejan saltando más alto que las mesas. Hoy se cumple un año de la sanción que prohíbe la masturbación masculina. Ley que considera a la práctica autosexual como un acto en contra de los niños por nacer.

    A la luz de la luna que refleja en el lago de una mansión estadounidense, la sombra de un corcho al volar distrajo la vista de todos en el lugar. El champagne empezó a girar entre los invitados para sus copas poder llenar. Multas de 100 dólares al placer natural. Basta de eyacular fuera de una vagina sin una orden judicial.

    Durante la prohibición de la masturbación reapareció Freddy Krueger. Las niñas que saltaban la soga en sus películas ahora son mujeres realmente excitantes. Las pesadillas se convirtieron en sueños eróticos. Los jóvenes heterosexuales dejaron de morir al dormir y continuaron los actos en contra los niños por nacer gracias a las acabadas nocturnas.


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Cumpliendo la condena



    
    En la esquina del bar que discriminó públicamente por las redes sociales a los jóvenes que llamó “wachiturros”, un patrullero de la VI se detuvo a 45 grados en la ochava. Dos milicos se bajaron dejando el motor encendido para rodear a dos púber que por sus apariencias, tenían una edad aproximada entre 11 y 13 años.

    En el profesorado de la ciudad una charla fuera de lo común convocó a unos cuantos estudiantes. Se trató sobre la “educación en contextos de encierros”. Un docente que trabaja en la cárcel de San Nicolás, habló que el 85% de los presos no tienen una condena que cumplir; de cómo la sociedad rechaza a los encarcelados; criticó el sistema penal en su conjunto, el accionar de la policía y el negocio corrupto de la institución en general que incluye a los políticos, jueces y abogados. Escribir sobre la charla en sí, conllevaría más de un texto.

    Conversó más de una hora con mucho énfasis sobre pedagogía, didáctica y cultura carcelaria. También sobre cuáles son los mecanismos para que perpetúe la institución policial. Al final, intervino una maestra de educación inicial, comentando que en su salita tiene pequeños que son hijos de detenidos. Dice que tanto la escuela primaria como la secundaria están militarizadas y rodeadas de milicos y patrulleros. Diariamente los docentes presencian el hostigamiento y la persecución a los jóvenes. Los discriminan. Los cachean. Luego, afirma que directamente la zona norte de la ciudad está militarizada y que los barrios de allí están condenados socialmente por el resto de la sociedad nicoleña.

    El docente alarmado por el relato de la educadora le da la razón. La zona norte es un sector que además de sufrir necesidades básicas, no hay un día que no vuelen tiros como si nada. Los pibes, las esposas y familiares del lugar están hartos de la situación de inseguridad que se vive con la policía. Explica que cuando una persona sale de la cárcel, es porque cumplió su condena. Es decir, si les dan 3 años por robar un kiosco y cumple consecuentemente con la condena que dictamina el juez, ya está, se terminó, y nada más los vincula. Sin embargo, el problema es, que al estar las personas de los barrios condenadas socialmente y estigmatizadas, en la primera denuncia que se realice, como primera medida los superiores cercan de patrulleros la casa de “tal” ex recluso por el simple hecho de tener antecedentes. Entonces los milicos van, allanan y desvalija la casa, una y otra vez. Incluso llevan la problemática a los medios sin una respuesta concreta del fiscal. Las personas que cumplieron su condena están cansadas de que no les dan laburo, de la sociedad que los segrega y muchas, cargadas de bronca, vuelven a robar y a ser encarcelados.





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Sobre los docentes investigadores





    En la sociedad actual se espera que los docentes sean investigadores para fortalecer al aula como espacio de reflexión. Para pensar esta responsabilidad que se les asignan también hay que pensar de qué se trata esta lógica y situarnos en el contexto de desinversión del sistema educativo.

    El régimen de conjunto está en decadencia, atravesado por una crisis económica, política y social de dimensiones históricas. Las medidas dictadas por el FMI profundizan el vaciamiento y ajuste de la educación pública, vapuleada en mayor o menor medida por todos los gobiernos capitalistas. Por consiguiente, el capitalismo produce condiciones sociales de desigualdad y la educación cumple una función reproductora de las mismas. Esto se da bajo la naturalización ideológica que culmina en el último eslabón responsabilizando a los docentes por el rol social que ocupan. A su vez, el Estado acompaña el desprestigio con los salarios a la baja, malas condiciones laborales y el recorte permanente del presupuesto educativo. Al mismo tiempo hay despidos y desfinanciamiento en los sectores de Ciencia y Tecnología para aquellos científicos de la educación que contribuyen en teorías y prácticas a la calidad educativa desde sus investigaciones y la incorporación de diversas disciplinas.

    En el sistema educativo no solo los científicos pueden investigar, en la actualidad diversos autores teorizan sobre la importancia de “ser” (y no de capacitar) docentes como investigadores para que en el aula “sean” creadores de conocimiento. La pedagogía freiriana latente en cada establecimiento descansa en la idea de que los docentes tienen la tarea fundamental de estimular el espíritu crítico y reflexivo de los estudiantes que contribuirán a la transformación de la sociedad; como si los docentes no fueran también participes de dicho proceso.

    Para que se desarrolle el mismo, es necesario acompañarlo con acciones sucesivas que provoquen dicha transformación. En este sentido, la sociedad debe estudiarse a través de la ciencia para comprender y explicar una infinidad de aspectos que la componen. En consecuencia, el Estado tiene absoluta responsabilidad en la formación académica y constante de los docentes como investigadores, para que dispongan de un conjunto de disciplinas interesadas en el estudio científico de los distintos aspectos en sociedades y culturas determinadas.

    En la historia de la humanidad, la ciencia siempre nos ha demostrado avances extraordinarios. De modo que los docentes investigadores, deben cuestionar diariamente lo establecido porque sin una lectura específica de las realidades con la que se encuentran en las escuelas no podrán reflexionar y trabajar sobre las mismas. Para lanzarse al encuentro de los porqués, debe respaldarse con la ciencia, vista a esta como un sistema de conocimientos verificables ya que es esencialmente práctica. La ciencia es un método para investigar, un modo de conocer, un método de descubrimiento. La utilización del método científico en el campo educativo implica necesariamente la puesta en práctica del pensamiento científico, un modo de indagar en las diversas realidades.

    Pero, la ciencia tiene que ser dirigida a la adquisición de conocimiento de dichas realidades, a la búsqueda y descubrimiento de las propiedades y cualidades de un objeto de estudio a fin de dominarlo. Sin una dirección y un método, no hay devolución esperada. Es por esto que su principal función es social, ya que es necesaria para prever los acontecimientos y dominar la realidad.

    Los docentes investigadores conociendo e interviniendo sobre las realidades escolares pueden auxiliar a sus necesidades. Sin embargo, la resolución de cuestiones particulares, no transforma la sociedad en su conjunto. La sociedad no surgió espontáneamente sino que se desarrolla empíricamente a través de una larga, complicada y contradictoria lucha de clases por la existencia y consecuencia de un dominio mayor sobre la naturaleza y realidad.

    El problema radica en la ciencia puesta al servicio de la clase dirigente, bajo lineamientos que responden a los intereses del mercado, la ideología capitalista y su perpetuación. Los docentes investigadores tienen que luchar por una educación que esté dirigida por los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, que es donde pertenecen. A través del método científico, es posible generar una democracia interna en cada espacio educativo y se formen sujetos críticos y políticos bajo una cultura participativa, en la que docentes y estudiantes discutan cómo llevar adelante la  transformación de la sociedad. En cada espacio educativo deben abrir el debate. Por lo tanto, es fundamental promover la educación científica a partir de la cual los trabajadores y la juventud puedan apropiarse de los conocimientos acumulados por la humanidad a lo largo de la historia.





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Preparación económica-militar





Las noticias sonaron demasiado escandalosas para las personas de la población. Los títulos aparecieron gritando en primera plana revelando situaciones de empobrecimiento. Aumentaron las familias que duermen observando las estrellas en hogares al aire libre en las metrópolis, la sed de las alejadas de los transportes públicos que peregrinan kilómetros para conseguir agua potable y también la mortalidad infantil como el trabajo para estos mismos. Los analistas encargados de los gráficos que representan las problemáticas sociales de las mayorías populares poco a poco dejaron de utilizar el naranja para colorearlos de rojo.

Desde el Estado, que históricamente se sostiene gracias a su rol desigualador (socialmente hablando), con la llegada de un nuevo gobierno hace algunos años sumado a la crisis mundial, gradualmente disminuyó la calidad de vida de las personas con algunas o múltiples preocupaciones. El ejecutivo redujo a cuenta gotas el presupuesto general para evitar “gastar” en educación, salud, vivienda y trabajo. Tareas que culminan con más flexibilización del trabajo y que ha conducido a suspensiones, despidos y más desocupación. Estas decisiones de “ahorro” fueron puestas en marcha para reducir el déficit que ha alcanzado el Estado. Para reforzar los ingresos, el mandatario junto a su gabinete, sacaron un crédito en el banco mundial subordinando al país bajo sus lineamientos.

Dichos deterioros de las condiciones de vida de las personas con el tiempo se han empezado a sentir en las calles que se colmaron de reclamos. Lenta y con seguridad la población perjudicada comienza a romper con la pasividad que los tuvo adormecidos durante una decena de años.

El Ministro de Defensa reunido con los Generales militares de alto tango caracterizaron como una amenaza para la Nación a la gente que protestan ante estas medidas miserables para el pueblo. Concluyeron mantener controlada la disconformidad hasta que completen sus objetivos previstos para superar el déficit. Asimismo, semanas anteriores gastaron millones de pesos, dólares y euros en armamentos de guerra y transportes especializados para la defensa de los presidentes de otros países que se reunieron en una importante reunión empresarial llamada “La Cumbre”. Y, además, como antesala de los gastos militares se desarrolló el siguiente escenario: diputados y senadores que operan para este equipo en lugar del pueblo, votaron un importante presupuesto ajunte para adaptar al país económicamente a sus propósitos en 2019. Estos cálculos realizados se agravarán en los años próximos con el pago destinado al préstamo otorgado por el banco mundial. Es por eso que esta semana las noticias sacudieron los medios de comunicación, el Ministro sugirió al mandatario un recambio de armas, aumentos de cuadrillas militares en las fronteras y la potencialización del espacio aéreo con las nuevas incorporaciones. Quieren ejecutar un plan de cinco años comenzando el próximo para reforzar el plantel militar y alistar las filas que detengan el avance del pueblo convencido de su batalla contra el régimen.




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Cresta al rojo




Esta semana reprimieron brutalmente a los trabajadores de Cresta Roja que venían llevando adelante un acampe pacífico en las puertas de la planta de Esteban Echeverría. Con los puños en alto pelean desde hace tiempo (conflicto que comenzó 2014 para ser más específico) por la reincorporación de las trabajadoras y trabajadores despedidos y además por los pagos adeudados. Durante la cacería que llevó adelante la Bonaerense, hubo varios detenidos, inclusive los vecinos que se acercaron para auxiliar a los obreros y resguardarlos de las balas de gomas y gases lacrimógenos.

Como es de costumbre la policía en complicidad con la patronal mantuvieron incomunicados a los heridos dentro de varias celdas. En forma sistemática se niegan a brindar información sobre el paradero de los mismos a sus familiares y compañeros de laburo.

Cabe destacar que en abril de 2016, Mauricio Macri y la gobernadora María Eugenia Vidal, quien es responsable directa de la policía de la provincia de Buenos Aires que se ha encargado de reprimirlos, recorrieron la planta de Cresta Roja en Monte Grande. En el marco de una avícola que a paso lento se reactivaba fruto de las peleas que dieron los despedidos en las calles, sostuvieron que “sí se puede” acompañando un discurso en el que el “crecimiento del empleo y la llegada de las inversiones” fue su eje central.  

Semanas posteriores, el presidente y la gobernadora volvieron a visitar la empresa, pero en esta ocasión, para vetar la Ley antidespidos. Y lo hicieron con exorbitante cinismo para “demostrar cómo tenemos que trabajar”, mientras silenciaron a los despedidos y diversas organizaciones que rodearon la avícola en repudio de sus presencias.

Cada vez que encuentro información sobre Cresta Roja en la tevé o en las redes sociales, recuerdo las historias que contó una profesora fuera de sus clases. Resulta que su sobrino mayor llegó un día a su casa desesperado y solicitado: “tía, tía, necesito el auto, urgente”. Cuando le preguntó el motivo, respondió que necesitaba llegar a la avícola cuanto antes. La profesora con el rostro iluminado por la solidaridad del mismo en querer apoyar la lucha, le entregó las llaves en sus manos sin dudarlo. Apretando el acelerador a fondo cruzó de provincia en pocas horas con una amiga de copilota.

Al finalizar la siguiente clase, la docente nos cuenta una segunda historia o mejor dicho la segunda parte de la misma, esta vez, desilusionada. Metieron en cana a su sobrino e incautaron el auto. Gendarmería Nacional los redujo cuando intentaron salvar a los pollos de la cadena de producción para dejarlos en libertad.




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Villa 31





Esta historia comienza con la fortaleza de los padres de Hilda que junto a familias de trabajadores portuarios y ferroviarios despedidos comenzaron a construir un asentamiento a partir de 1930. Desde sus orígenes las ollas populares alimentaron una serie de casas precarias que se edificaron en el barrio de Retiro, entre la Estación y Puerto Nuevo.

Al principio llamaron al asentamiento como “Villa Desocupación”, hasta que nuevos vecinos la renombraron “Villa Esperanza” porque renovaron las oportunidades de adquirir un hogar, puesto que fueron marginados como la familia de Hilda. En las afueras del asentamiento denominaron al lugar como la “Villa de los inmigrantes”, pues se dijeron varias aberraciones sobre los trabajadores desocupados de nacionalidades europeas. Años más tarde, a partir de la década del 40, comenzó a adquirir la fisonomía con la que la conocemos.

Hoy, el pequeño asentamiento que encabezó la familia de Hilda, es conocido como la Villa 31. El número corresponde a la cantidad de hectáreas que abarcó el territorio al momento de identificarla.

Las brutales políticas de ajuste en la década de los 90 aumentó la comunidad notablemente (el doble), agregándose la “Villa 31 Bis”, alcanzando treinta y dos hectáreas, con una población de cuarenta y tres mil habitantes que viven en un total de diez mil viviendas. Según los censos realizados en el 2016, hay cuatro mil cuatrocientos barrios vulnerables en todo el país, de los cuales tres millones y medio de personas viven en asentamientos, y más de la mitad son niños y jóvenes. Es importante que estos datos formen parte del relato.

Las familias son numerosas, están compuestas principalmente por madres solteras con muchos hijos e hijas que colorean la villa, polarizando con sus voces intensas los ruidos de los disparos, frente a los montones de basuras que perfuman la zona. Algunos periodistas establecen que el destino de estos pequeños es el inicio de una temprana vida sexual o drogarse en las esquinas.

Nunca se desprendió de sus raíces inmigrantes, actualmente poco más de la mitad de la población son de países vecinos como: Paraguay, Bolivia y Perú. Pero, inmigrantes los llaman los vecinos de otros lugares que no padecen rechazo. Inclusive la gente del interior que se deja influenciar por los medios hegemónicos de comunicación. En cambio, me imagino que se consideran a sí mismo como los mejores bailarines de la cumbia, los impulsores de la coca afuera del kiosco y únicamente los divide un arco de otro en un picadito en el que “Maradonas” no son conocidos por el mundo.

Es demasiado difícil alcanzar a pagar un alquiler por los altos índices de desocupación que se agravan con las tarifas impagables. En los clasificados locales, una pieza en la villa sale entre dos mil y cinco mil pesos mientras que en Puerto Madero cuesta entre tres mil y ocho mil dólares. El negocio inmobiliario no contempla la falta de trabajo, la paga en negro y los sueldos bajos en general. Las personas ajenas a la marginalidad y la exclusión (barrios y localidades de alrededores) difícilmente contratan a un trabajador con una dirección en el currículum tan manchada en la sociedad. Encima, es peor para las mujeres, que no tienen la posibilidad de realizar “changas” como los varones; su mayor logro es trabajar como esclavas domésticas en nordelta.

La principal característica que los diferencia del resto de la población argentina es su facultad como constructores y albañiles. Sin embargo, la mayoría de las casas no cuentan con los servicios básicos indispensables ya que no hay agua corriente, tendidos eléctricos con medidores domiciliarios, ni redes cloacales, ni mucho menos títulos de propiedad. Lo que existe es gracias a la puesta en marcha de los vecinos organizados que se ayudan los unos a los otros.

La falta de urbanización y construcciones de accesos (que no pueden hacer los vecinos organizados por la falta de maquinarias como palas retroexcavadoras, aplanadoras, martillos neumáticos, entre otras) desembocan en la dificultad de accesos para las ambulancias. Hubo muchos casos de madres que dieron a luz antes de llegar al hospital y almas que abandonaron sus cuerpos como consecuencia de enfermedades crónicas. Igualmente sucede con quienes tienen capacidades diferentes quedando en manos de la solidaridad de los vecinos.

Para los niños y los jóvenes se expresa un crimen social del que nadie habla: no hay escuelas, ni jardines maternales. Desde pequeños acostumbran a caminar y trasladarse durante horas para educarse. Conviene subrayar el caso de los adolescentes desertores del sistema educativo: las razzias, el gatillo fácil y la brutalidad policial se convierten en letras de rap y el odio en su religión.

Pareciera que a las personas de la Villa 31 las condena el rechazo que impulsaron a la familia de Hilda a construir sus viviendas por sus medios. Pero también existen casos en que la exclusión se apaga. Como por ejemplo para Rufalda, una conocida de Hilda, que vivió en la manzana 12 y murió entre las llamas de los objetos de su habitación. Las velas que alumbraban su hogar, cayeron en su cama mientras descansaba con sus 90 años.

Para terminar, hay una conclusión que subyace en esta historia: por un lado la fortaleza de los vecinos organizados para levantar una villa con tantos habitantes; por el otro la desigualdad que el Estado reproduce año a año.




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Encubrimiento rojo




Antes de que suene el despertador que indica el comienzo del día, las radios chaqueñas que permanecieron sintonizadas desde la tarde anterior, anunciaron por sus parlantes un comunicado de la Brigada de Infantería: “(…) la columna que transportaba detenidos subversivos que se dirigía hacia Formosa fue enfrentada por una banda armada (…)”. Después de decenas de años, en las investigaciones posteriores, las escopetas y pistolas utilizadas en el asalto del traslado, fueron pertenecientes y reglamentarias del Ejército. La mayoría de los “delincuentes” murieron en el acto durante la lluvia de disparos producidos por el “enfrentamiento”. Según un informante de las fuerzas, al menos tres detenidos lograron escapar corriendo hacia el Oeste, aprovechando la oscuridad de la noche restante.

Horas más tarde del tiroteo, un nuevo comunicado se distribuye en los hogares chaqueños. El Ejército, la Gendarmería Nacional y la Policía Provincial rastrillarían la zona hasta encontrar a los prófugos. El Jefe superior del Ejército, con tono autoritario, exigió a la población que “colaboren con la orden de las fuerzas para localizar a los subversivos”.

Un grupo minoritario de vecinos se reunieron clandestinamente para intercambiar sobre la situación. Aseguran que esos tipos de comunicados esconden fusilamientos colectivos, disfrazados de enfrentamientos entre delincuentes y bandas criminales. Además conocieron un caso similar ocurrido en Salta cuando asesinaron durante el traslado en el paraje de las Palomitas a once presos políticos. Entre ellos había trabajadores, estudiantes, docentes y periodistas. Ese día, un comunicado y diarios salteños, expresaron preocupación por “bandas guerrilleras que atacaron a las fuerzas de seguridad”, ya que los custodios terminaron heridos y muertos los prisioneros.

Es por eso que en la casa clandestina chaqueña sospecharon del comunicado anunciado a primera hora. Con seguridad postularon la hipótesis que durante los traslados realizados en la última dictadura militar por rutas alejadas, significaron muertes. Sobre todo cuando los traslados se realizaban durante la madrugada, que es cuando todos duermen.

En 2011, gracias a más de 120 testimonios, entre ellos un policía arrepentido, se logró reconstruir la verdadera historia de la masacre de Margarita Belén. Sin embargo, la documentación de las Fuerzas Armadas continúan permaneciendo oculta a 35 años de “democracia”, no solo en Chaco sino en el todo el país y ningún gobierno hasta ahora, avanzaron en la exigencia de la apertura de los archivos.



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#GilestJaunes





Los precios del combustible se elevaron hasta la estratósfera de Francia. Por poco chocan directamente contra un satélite que orbita alrededor del planeta. Esto causó que rabia circule por la sociedad. “Nous ne voulons pas miettes, nous voulons de la baguette”, exclamaron uniendo sus reclamos.

Frente a estas reforman que atacan los bolsillos de la clase que mueve los engranajes de la población, un sector conocido como les Gilets Jaunes, rompieron el silencio de Estado saliendo espontáneamente a las calles para manifestar sus preocupaciones. El gobierno convencido respondió con balas y gases lacrimógenos (la violencia de siempre) para impedir la avanzada. Además, desplazaron tecnología militar de última generación. Pero estos trabajadores y trabajadoras con chalecos amarillos iluminaron la zona del Arco del Triunfo con el fuego de sus molotovs. En medio de la urbe se armaron barricadas a plena luz de distintos vehículos en llamas. Laburantes de otros sectores imitaron su vestimenta para apoyarlos. Luego estudiantes aparecieron en la escena con carteles con frases como “systeme abolition”. A estos los hicieron arrodillar a punta de ametralladora como en Siria. 

Movilizaciones, barricadas y disputas cuerpo a cuerpo entre chalecos amarillos y fuerzas represivas del Estado se extendieron por las distintas ciudades del país. Miles de personas fueron privadas de su libertad. Después de la visita al G20 organizado en Argentina, el presidente Macron se vio en serios aprietos: regresó a su tierra natal para retroceder con el aumento de combustible.

Al correr los días, trabajadores y trabajadoras de varios países del mundo se vistieron con chalecos amarillos y comenzaron a luchar como los franceses. Las demandas de la clase trabajadora se expresaron bajo un mismo distintivo demostrando que es una y sin fronteras.

Actualmente en Francia se extienden gradualmente las luchas. Acorralado Macron, en cadena nacional anunció que aumentaría el sueldo mínimo para frenarlas. ¿Esta historia continuará?




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Las personas del espectáculo





DanceClub, por fuera no transmite nada, es por eso que quiero comentar cómo es por dentro, ya que tuve la oportunidad de conocerlo.

    Era una noche en la que la atmósfera ensanchaba el espíritu del niño interior que llevamos, encargándose de dominar el cuerpo completo. Una música envolvente viraba entre nuestros límites, y también provocaba remolinos en los rincones queriendo trascender de DanceClub.

    Nos enfrentaban unas luces que disparaban sus ases como armas químicas que en lugar de matarnos se incorporaban a la diversión que experimentábamos con la melodía. Algunos rayos chocaban contra objetos reflectivos multiplicando láseres por doquier. Vomitábamos  una convulsión de hiperactivas emociones a través de las carcajadas. Los temblores se manifestaban en silencio porque los movimientos de nuestros cuerpos equilibraban el ruido, corrigiendo los ciclos de su frecuencia.

   En un contexto como ese, en el que se asemejaba a la entrada de un banquete, las imágenes se transformaron el plato principal. Y nuestras pulsiones se extendían formando lazos y nudos queriendo inmortalizarlas.

    La existencia misma quedaba perdida ante el poder absoluto del espectáculo. La estética del escenario, al ser tan atrapante, forjaba una nueva apariencia dispuesta a renovar nuestros deseos. Poco a poco nos alejábamos de lo que llamamos libertad, para entrar en estado de DanceClub.

    Nos comportamos como el olor que persigue al vaho podrido de la manzana del torturante génesis. Las imágenes terminaban siendo los patrones de las copias que se proyectaban en nuestras mentes.

    Esencialmente, nos sentíamos un resultado, por las formas de relacionarnos con las imágenes, el escenario atrapándonos como la succión a un bebé hambriento, y otras acciones que desplazaban al DanceClub de una noche cualquiera.





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Día de la Pachamama




    En el futuro, sin arriesgar a definir con precisión la distancia temporal, se extrañarán los escritos en papel. Olvidaremos el baile de las biromes sobre el ras que se extrae de las cortezas de los árboles. Las últimas cajas de cartón con cientos de resmas de hojas llegarán en varios camiones, conduciendo uno detrás del otro, escupiendo humo contaminado por los escapes. La escupida se expandirá cubriendo el ambiente por completo, los árboles tan saludables como los vemos lo respirarán y comenzarán a toser desnudando sus copas. Soltarán la savia como mocos de resfrío. Los observaremos. Se enfermarán hasta que se desforesten con sus síntomas. En la ausencia de papel, tipearemos ese entonces para no olvidarlo.



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Recuerdo inolvidable





Un recuerdo al inicio, apareció en mi momento de ocio, cuando después de haber trabajado diez horas, entré en la red social. Siete años habían pasado del día que publiqué un meme sobre mi realidad. La primera frase que evoqué al verlo fue, “cómo pasa el tiempo”, y la segunda, “nada ha cambiado en todos estos años”.

    Me recosté en el sillón mirando hacia el techo para reflexionar sobre el hecho. Varias preguntas sin respuestas me alarmaron. La historia se repite día a día preocupándome de la misma manera.

    Odio, eso es lo que siento. El mismo se comporta como un veneno que me aniquila lenta y psicológicamente. Me abruma. Me atosiga hasta convertirse en una carga física y moral que me resulta una sensación difícil de soportar. Quedo tan vulnerable y envuelto de estrés que me enfermo hasta entumecer los músculos y apretar la mandíbula de manera inigualable. Sí, odio como nunca odié en mi vida.

    La conclusión de la reflexión que surgió estando recostado en el sillón fue la de ver un video de autoayuda. Aunque la batería de mi celular estaba a punto de agotarse (como mi paciencia), necesitaba googlear para encontrar respuestas. Miré un video que me pareció bastante básico y demasiado religioso. Luego vi uno teórico y relacionado con las neurociencias. El segundo me pareció elocuente y sobre todo porque había tareas a seguir para convertir el odio en amor. Pero, no quiero sentir amor por la persona que me daña diariamente. Entonces, los videos pudieron aclarar mi postura al respecto, así que más que modificar mi personalidad para no salir dañado, busco hacer justicia para que otra persona no sea envenenada por el maligno que tanto odio.

    Entre la información que procesé en mi interior, relacioné que las heridas que pasan a ser huellas a causa del odio, son marcas que quedan en los recuerdos. Además, recordé la frase célebre “ojos por ojos, dientes por dientes”. Esta vez, estará más presente que nunca si estoy convencido de hacer justicia.

    El odio enceguece. O mejor dicho, actúa como unos anteojos que me distorsionan la realidad. Veo sangre con estos puestos. Quien me ha hecho odiar de esta manera merece lo peor. Y tengo pensada cada verbo para mi liberación.

    La venganza se llevará a cabo en la casa que hace muchos años pertenece a mi familia y que está en el pueblo aledaño. Hace tiempo que está deshabitada. Abandonaron semejante inmueble para venderlo y repartir la herencia, así que nadie la visitará cualquiera de estos próximos fines de semana. Igualmente es necesario no confiarme de la premisa anterior, por eso compraré pasadores y cerraduras nuevas para reforzar las puertas y ventanas. La seguridad es fundamental para aquellos vecinos chismosos que vean o escuchen algo desde el interior de la casa. Si bien en el pueblo las casas están alejadas una con otras, es necesario prevenir cualquier ingreso a la propiedad privada. A los vidrios de las ventanas los pintaré de color blanco, como cuando hay una obra en construcción, y por el lado de adentro colgaré cortinas gruesas para que las luces encendidas no se noten desde afuera.

    En el comedor prepararé la mesa principal como para un gran banquete. Alrededor de la misma, pondré algunas velas para que iluminen, casi como una cena romántica acompañada de música clásica: dicen que del odio al amor y del amor al odio hay un solo paso.

    En cada una de las patas de la mesa amuraré con firmeza unas cadenas, con las cuales, una vez desnuda y recostada la víctima boca arriba, ataré sus extremidades. Ese día procederé descansado, listo para hacer fuerza en acomodarlo, pero primero tendré que encontrar la forma de dormirlo para trasladarlo.

    Esperaré sentado frente a él, observándolo pacientemente de pies a cabeza hasta que despierte. Seguramente comenzará a gritar y a llorar, momento en el que miraré con una sonrisa macabra, ya que para mí serán música para mis oídos. Se dará el susto de su vida antes de que llegue la mejor parte.Por último, me acercaré lentamente para olerlo, y sentir sus aromas corporales. Allí comienza la tortura: se sentirá hostigado, oprimido; será el peor momento de su vida, querrá escapar. Pero no se imagina que la tortura es peor: le comeré un pedazo de brazo, lo masticaré hasta formar un bolo alimenticio y se lo escupiré en la cara. Seguiré comiéndole un pedazo de pierna y haré lo mismo. Entre cada mordisco le pondré sal y vinagre a la herida. Hasta no verlo desangrado y masticado por casi todo el cuerpo no dejaré de arrancarle bocados. Si él quiere dejarme huellas, yo les dejaré las mías.



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